El
viaje.
Por
la mañana recibo una llamada, es de Wolf.
-Hola
Herr Filoxides, me encanta volver a hablar con Usted.
-
Muy buenos días, mi apreciado Wolf, yo también estoy encantado de poder hablar
con Usted. (Le digo a modo de saludo), no esperaba que me llamará tan pronto.
-Ah…
mi buen amigo, sepa Usted que la enfermera con la que habló vive a dos manzanas
de mi casa y nada más acabar su jornada de trabajo se acercó y me dio su
recado. Al principio me asustó pues me dijo que un familiar se había muerto o
algo parecido pero al decirme su nombre comprendí rápidamente que lo que Usted
pretendía era contactar urgentemente conmigo.
-Así
es Wolf y le puse al corriente de mi encuentro con los representantes yazidies
y nuestra conversación aunque omití el extraño suceso de la noche anterior
cuando huyo mi perro.
-Y
bien Herr Fioxides…. ¿Quiere Usted venir aquí, a este rinconcito de Francia.
-Efectivamente
Wolf, pretendo ponerme en marcha inmediatamente una vez que he conseguido
ponerme en contacto con Usted…. Bueno, pensando que Usted esté de acuerdo en
que hagamos la búsqueda de mi competidor juntos.
-No
lo dude ni un segundo, yo estoy dispuesto a todo. A mi edad no creo que me
surjan otras aventuras y menos tan emocionantes como esta que Usted me propone,
así que le estaré esperando para en cuanto llegue comencemos a preparar la
estrategia más conveniente.
-Wolf,
yo no quiero comprometerle, solo quiero que me acoja en su casa y me ayude a
buscar al tal Henry Loup le Blanch, allá por el departamento de Ariege.
-Eso
delo por hecho, ahora… no quiero que me aparte de su búsqueda final pues
considero que le puedo ser de gran ayuda, los alemanes no tenemos tantos
prejuicios religiosos como los latinos y especialmente los españoles.
-Gracias
Wolf, en cuanto solucione un par de asuntos familiares saldré para Francia en
tren, iré hasta Hendaya y allí me dirigiré en autocar o en auto, alquilaré
alguno hasta su domicilio, allí estudiaremos varios detalles del manuscrito, de
su traducción, de los símbolos representados y la explicación que Dacio me dio
sobre ellos o más bien su “segundo” Ati Maric. Espero que el tal Talak se ponga
en contacto conmigo para entonces.
-Son
gente de palabra, le llamarán no lo dude.
-Bien
Wolf, me gustaría que Usted fuera adelantando el asunto tratando de localizar
al tal Henry.
-De
acuerdo, así lo hare. Téngame al cabo de
su viaje para que le esté esperando.
-Así
lo haré Wolf, le llamaré a este número de teléfono si no tiene inconveniente.
-No
se preocupe es de mi vecino, un buen hombre que apenas sale de casa y me hace
compañía de vez en cuando.
-De
acuerdo, así lo hare. Saludos Herr Wolf.
-Saludos
Herr Filoxides
Cuelgo
el teléfono y pongo al corriente a mi mujer de mi propósito de viajar dentro de
dos o tres días a Francia.
Me
pongo a repasar todos y cada uno de los apuntes que Maric me dio y los coloco en
una carpeta con su nombre, después hago lo mismo con la copia que he hecho de
todos los dibujos que tengo sobre los símbolos y su anotaciones, me hubiera
encantado tener el original que le fue robado a Cornelio pero me he de
conformar con lo que Maric me pudo dar.
Desde
la noche anterior mi perro Morgan no quiere subir al bosquecillo, se queda a
medio camino y ladra hacia donde surgió la voz, no se siente cómodo aunque ya
no huye sino que parece retar al aire o al lugar de donde pudo salir la voz. Esto me da ánimo
para enfrentarme a lo inverosímil o aquello que racionalmente no pueda
comprender.
Ana
me prepara la maleta con lo imprescindible tal como yo le dije, no creo que me
haga falta mucha ropa, solo la justa, un par de jerséis pues la zona es bastante
fría en esta época del año, el otoño está avanzado y ya ha nevado en el
Pirineo, un par de botas más los zapatos que llevaré puestos, varias mudas,
calcetines gruesos de lana, un gorro de lana, guantes y cosas de aseo. Todo
ello en una maleta pequeña para que el transporte sea lo más cómodo posible.
Y
me voy descansar.
“Viajar es muy útil, hace
trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro
viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la
muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela,
una simple historia ficticia. Lo dice Littré, que nunca se equivoca. Y, además,
que todo el mundo puede hacer igual. Basta con cerrar los ojos. Está del otro
lado de la vida”.
Louis-Ferdinand
Céline
He
intentado borrar de mi mente todo lo sucedido hasta ahora, solo quiero dormir,
me hace falta dormir y dormir sin pesadillas o ensoñaciones, pero no lo
consigo, doy cien vueltas en la cama, pienso en Wolf, en Talak en el fallecido
Maric o en Cornelio y su misteriosa muerte, todo se mezcla en un abigarrado
puzle pero nada encaja, faltan piezas, muchas piezas; tengo calor, me levanto y
abro la ventana una fría brisa me hace estremecer, la noche es cerrada, hay
poco viento pero se hace sentir y oir en un leve quejido como de animal herido,
Morgan está a mi lado, el animal no está tranquilo desde la famosa noche de su
huida, es como si presintiera algo pero sin saber lo que es y menos podérmelo
decir. Me vuelvo a acostar después de cerrar la ventana y de acariciar a mi
fiel perro, este me lo agradece lamiéndome la mano y acurrucándose a los pies
de la cama, Ana mi mujer duerme tranquilamente ajena a mis insomnios y calores.
Así hasta que el sol comienza a perfilarse en el horizonte.
A
las ocho de la mañana suena el teléfono es Talak.
-Perdone
si le he despertado prematuramente.
-No…
es la hora en la que me suelo levantar actualmente. ¿Cuál es el propósito de su
llamada? Le pregunto algo sorprendido pues no esperaba que me llamara nadie y
menos él.
-Tengo
la autorización para acompañarle en su empresa, mis superiores me han sugerido
que le puedo ser útil tanto yo como mi primo Musafi, así que esperamos sus órdenes
para incorporarnos en su misión.
-Gracias
Talak…. No sé qué decirle, no me lo esperaba, la verdad. Pienso salir para
Francia mañana en el tren, ya tengo el billete y no sé como encajarles en mi
viaje.
-Por
eso no se preocupe, saldremos hacia Francia por nuestros medios y nos veremos
en donde Usted nos diga, si no dice lo contrario. (en tono de súplica).
-No,
por supuesto que no, cuento con Ustedes. Le dije algo entusiasmado aunque cauto
y le dí la dirección de Wolf en L´Aveiron.
-Allí
nos veremos y colgó el teléfono.
Nada
más colgar me empezaron las dudas ¿habré hecho bien en darle la dirección de
Wolf? Yo no quería comprometer a Wolf por nada del mundo solo quería que me
ayudará a encontrar al tal Henry, nada más, luego me las arreglaría solo o con
ese Henry para encontrar el punto clave donde poder iniciar mi partida si los
apuntes que tenía le revelaban al extraño personaje algo a tener en cuenta tal
como dijo Hesse al hablarme de él.
El
día pasa sin más, aunque yo no dejo de pensar en Talak y su primo y como me pueden ayudar en mi empeño, ellos
conocen en tema mejor que yo, su guerra con el Señor del Mal es de tiempos
remotos, solo que su intervención puede no ajustarse a mis planes, me temo que
Talak y los suyos buscan venganza y yo conocimiento, mala combinación para
conseguir algún resultado positivo a mi intención de retar al mismo Ángel que
para ellos traiciono a su Señor. ¿O acaso es el mismo?. Necesito respuestas a
mis preguntas que son muchas y cada vez más complicadas.
Filoxides de
Ursalia
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