lunes, 11 de noviembre de 2019

El Crisol




 Durante un largo periodo de tiempo trate de fundir conceptos, creo que sin ningún pudor solo por una enfermiza curiosidad, la de pretender descifrar aquello que sacudía mi cabeza todas las noches.

¡La curiosidad mata! Se escuchó siempre a la vieja lechuza ¿Quién puede creer a semejante ave con mirada fría y vida nocturna? Además ¿Puede hablar una lechuza? -¡No creo que no! Y sigo a lo mío.

Da igual que la noche sea oscura o alunada, ellas salían a trotar fuera de mi cabeza sin importarles romper mi sueño reparador, les doy igual, no sienten piedad alguna y puede que yo en su lugar tampoco la tuviera.

Se dicen conceptos, polisemias de ideas que se hilvanan entre si como un puzle pero mientras tanto bullen como locas hasta formar palabras y frases coherentes.  Noche tras noche sin pausa alguna rompen la poca armonía que mi debilitado cuerpo aún tolera.

¡Líbranos del mal de lo actual! Se apresuran a decirme mientras hurgan en mi cabeza, pretenden rebuscar en ella como lo hace el gato en un cubo de basura ¿Qué pretenden encontrar, alimento quizás y para qué? Las ideas se pudren con el tiempo, en putrefacto hedor llega hasta mí. Son ideas viejas, raídas, excluyentes, todo lo mío ha sido excluyente.

¡Ayúdanos a escapar, queremos ser libres! ……¡Ah curioso adjetivo, usado hasta la saciedad, hasta perder su verdadero significado! ¿Qué os impide ser libre, acaso no bullís en mi cabeza a costa de mi sosiego?

Pretenden emanciparse, ser ellas mismas, que nada ni nadie las someta, así son las ideas que bailotean en mi interior.

-Tiempos difíciles para no guardar protección- Me aconseja la vieja experiencia – Si vivir al socaire ya es un riesgo, dejad que las ideas fluyan a su gusto es una temeridad. Y desaparece.

He de encontrar el modo de que mis pensamientos se liberen, tomen forma y a poder ser lejos de mí, quiero liberarme de ellos tanto como ellos de mí, les he tenido mucho tiempo retenidos, engañados con un halagüeño porvenir que nunca llega, les he defraudado y tienen derecho a ser ellos mismos a formar sus propios paradigmas a ser ellos mismos sin mi influencia ni mis temores.
                                                                                                                                   Filoxides el Crítico