martes, 25 de octubre de 2016

Gramsci y su acierto



Gramsci acertó.[
Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
 Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
 Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.
Esta frase corresponde a Antonio Gramsci, hoy día en boca de muchos actores de esta tragicomedia que se representa en España.
¿A quién le corresponde la educación del pueblo? Todo Estado totalitario sea comunista o fascista se apropian de la educación como arma contra lo que ellos llaman enemigos del estado, para unos el capitalismo internacional y para los otros prácticamente lo mismo pero con ciertos matices. Creo que entre dos extremos como estos fascismo- comunismo hay un fin político muy similar y cierta afinidad aunque ninguno de ellos quiera reconocerlo pero que al ocupar un espacio similar les hace ser enemigos irreconciliables. Supongamos por un momento que coincidieran en la sabana o en la selva tigres y leones, ambos con características muy parecidas aunque distintos en cuanto a su esencia física y linaje, pero ambos animales territoriales, territorio que nunca podrían repartirse físicamente sin entrar en un cuerpo a cuerpo fatal.
 Aquí el reparto se descompone por falta de actitud entre los actores, todos pretenden el papel de primer actor y luchan con toda su alma por conseguirlo aún reconociendo que no se saben el papel o no están preparados para ello, pero el poder les obnubila la mente y confunde la razón.
Pretenden representar al pueblo al que apenas conocen y menos comprenden, pues el “pueblo” es “un todo” y no se puede partir ese “todo” en fragmentos según el interés del partido. Desde el peón de albañil hasta el catedrático de universidad pasando por funcionarios, empleados, agricultores e ingenieros, todos incluidos son “el pueblo” y la obligación moral e institucional de cualquier partido o ideología que pretenda asumir el poder debe contemplar a este “pueblo” como un “todo” y entender que la “clase trabajadora” comprende a todos y cada uno de ellos.
La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados "orgánicos" infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios”.

Aquí Gramsci acertó plenamente lo que sus seguidores iban a conseguir años después, es decir el control de los medios de expresión, comunicación y de enseñanza.  Actualmente se oye que la Inteligencia está en la Izquierda y esto es de una mezquindad completa pues los medios dominantes en un extraño maridaje con el capital y la banca han desplazado a muchos intelectuales de la derecha hasta apartarlos de la vida académica u olvidados, no se reeditan libros de autores encasillados en este espectro político mientras que las librerías están llenas de escritos de pensadores de izquierda.
Hay maestros de la política, las letras y hasta las ciencias que están relegados al desván de los recuerdos, podría poner en este artículo más de cincuenta nombres de pensadores conservadores o de “derechas” que han sido olvidados conscientemente.
Gramsci consiguió su objetivo.
Filoxides el Crítico

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