martes, 29 de agosto de 2017

ORDESSA





He aprovechado este verano para hacer una escapada y ver a unos viejos amigos de la familia. Hacía más de un año que no había estado en casa de Herta y Max H.V.S., en aquella última visita la pareja estaba inmersa en la plantación de unos rosales en la parte posterior de la casa, en un jardín hecho poco a poco con la colaboración de Andrés un estupendo jardinero que les ayuda en las tareas de la casa y mantiene sano y perfecto el jardín. Andrés va tres días a la semana y es junto a María y Rudolf las únicas personas que viven en la finca, María lleva con ellos desde casi cuarenta años, era una cría cuando Herta la recogió del orfanato y se puede decir que es la hija que perdieron hace muchos años en su país de origen, Rudolf hace de chofer pues la vista de Max es bastante precaria y de secretario personal pues el viejo Max anclado a sus tradiciones lleva escribiendo sus memorias desde hace muchos años, Herta se mantiene con el mismo vigor que cuando la conocí en casa de mis padres allá por los años sesenta, el pelo más blanco, los ojillos igual de brillantes con un azul grisáceo y sus largas manos que denotan su afición por el piano.

Hacía un mes que Rudolf me había llamado al móvil pidiéndome que me acercara a la casa a finales de Agosto pues los señores estaban en la isla de Hierro y volverían el quince de Agosto, suelen pasar casi todo el verano en el Puerto de la Estaca dónde se alojan en la casa de un viejo marino pariente de Herta, allí pesca y se reúne con viejos amigos que se juntan todos los veranos desde hace muchos años.

Rudolf no me dijo el motivo pero no había nada de particular en ello, nos solían llamar de vez en cuando y ahora con más frecuencia desde que me jubilé y tengo mucho tiempo libre, así que convinimos el ir durante la semana del veintiuno.

Llegar a la finca no es difícil aunque está a unos cien kilómetros de mi casa la carretera es buena con poco tráfico y no está lejos de Medinaceli, al llegar a Sigüenza me desvió y llegamos en algo más de una hora a la finca Ordessa, la casa era una ruina cuando el matrimonio la compro allá por los años setenta o primeros de los ochenta, poco a poco la reformó y actualmente parece un enclave bávaro en el corazón de Guadalajara, Rudolf la llama el bunker aunque no tiene nada que pueda asemejarse con un recinto militar al contrario está acristalada por los cuatro costados con un enorme porsche y una terraza cerrada que sirve de invernadero para la enorme colección de lilas, geranios, petunias, azaleas y todo lo que se pueda plantar además de una enorme rosaleda en  la parte posterior, una pequeña alberca y unas tomateras cierran la parte posterior de la casa.

Ana le ha comprado unas plantas que no recuerdo el nombre y yo le llevo una caja de vino de Rioja y un estuche de puros Davidoff sus preferidos, el viejo Max afirma haber conocido en persona a Zino Davidoff hace muchísimos años, cuenta que el viejo judío nunca llevaba dinero en el bolsillo y que firmaba “cheques” en las servilletas de los bares.
 Herta se ríe cuando le oye decir esto y nos afirma que son productos de su imaginación que solo lo dice para engatusar a los amigos y le proporcionen esos habanos.

Llegamos a la casa sobre las doce del mediodía, antes recogimos a Andrés que nos esperaba en el pueblo dónde había ido a hacer unas compras para la casa y de paso unos encargos de María para la comida. La fachada de piedra negra rodea dos enormes puertas de madera rojiza con incrustaciones de forja de hierro que le da un aire medieval a un lado sobre el buzón hay una leyenda: Sin Honor no llames a esta puerta.

Pasamos al interior en la puerta de la casa está Max, alto como un ciprés y ya algo encorvado probablemente  sobrepase los noventa años a su lado como una valquiria su inseparable Herta esbelta para su edad y vivaz como una chiquilla, debieron conocerse de muy jóvenes allá en Fráncfort del Meno dónde se casaron y tuvieron una hija que murió durante la guerra mundial en un bombardeo, Max se encontraba en el frente ruso por aquel entonces y no pudo ver nuevamente a su niñita, al acabar la guerra y después de unas peripecias dignas de un guión de cine pudo llegar a España dónde reside desde entonces y como él dice es muy español pues lleva aquí más de tres generaciones de españoles.

Nos saludamos muy cariñosamente, siempre le he querido como a un padre, me dio muy buenos consejos y se preocupó mucho de mi madre cuando falleció mi padre ahora soy yo el que se preocupa de ellos en lo que puedo, aunque su orgullo teutón no admite mucha ayuda.

Maria ha preparado la mesa con todo lujo de detalles, unas margaritas blancas y amarillas decoran la mesa redonda instalada en el invernadero, Martín su mastín leones a nuestro lado, él es uno más de esta familia, María, Andrés y Rudolf comen con nosotros pues es norma de la familia que sus empleados coman con ellos, Herta ha puesto algo de música creo que es de Händel pero procuro no pecar de engreído y me callo. Salpicón, jamón de bellota y cordero son las viandas que Maria ha preparado, luego de postre unos bocaditos de nata que hace Herta y que están deliciosos, café y una copa de conde de Orgaz para ayudar la digestión.

Ana y Herta se van al jardín, Maria recoge la mesa y le ayuda Andrés, Rudolf se acerca al pueblo a por unas piezas para la calefacción, el otoño está cercano y por estas tierras el frío se echa encima sin darnos cuenta.

Max y yo nos sentamos uno frente del otro en el porche, Max me sirve otro brandy mientras él enciende un Davidoff con un ceremonial digno para la ocasión.

-¿Cómo ves el panorama? Me suelta mientras el humo tapa su cara.

-Mal, bastante mal. Las cosas se están disparando en un sentido dramático.

-Los políticos son unos incompetentes, aquí en todo el orbe. Expira una larga humareda.

-La sociedad es la que los pone ahí, es lo que quiere el pueblo y este es soberano.

-Vaya, no esperaba esa frase de ti. ¿Estás seguro de que el pueblo sabe lo que elige al votar y lo que después resulta entre pactos y compadreos?.

-No, pero si te digo la verdad no tengo otro argumento o no quiero tenerlo para justificar tanto desastre.

-España está indefensa ante varios enemigos, unos internos, estos lo forman los separatistas vascos y catalanes por el momento pero que en cuanto abran el melón le seguirán otros, y después el terrorismo musulmán que con Marruecos a las puertas de casa y la debilidad política para hacerles frente más dos millones de musulmanes dentro es una copia exacta de la invasión anterior, entonces fueron los vascones los que traicionaron a los godos y ahora al gobierno que sea le traicionara el propio parlamento.

-Espero que te equivoques Max, lo espero de todo corazón.

Lo siento amigo mío pero la traición se anida dentro en el cubil de serpientes que conforman todos los parlamentos del mundo y especialmente por sus características el español es el más singular.

-¿Se asemeja la situación actual a alguna vivida por ti?

-No, cada situación es diferente como lo es el país dónde se produce, estuve años trabajando en Egipto como ejecutivo de una multinacional, viví allí una buena época, la gente había salido de la dictadura de Nasser y superada la derrota con Israel el pueblo vivía sus mejores años, la economía mejoraba ostensiblemente, el capital extranjero ayudaba a crear empresas, eran buenos años y de pronto asesinan a Anwar Sadat unos militares, y le sucede Mubarak la política se endureció, la economía se estancó y Egipto retrocedió veinte años, luego estuve el Libia, la gente adoraba a Gadafi, era el sucesor de Nasser para los árabes, veían en él al unificador de los países árabes desde El Chad hasta Argelia, incluyendo a Túnez y Egipto y los mismos que le idolatraron le asesinaron, la OTAN miró para otro lado y ni Egipto, Libia, Túnez o Argelia están mejor ahora que entonces e Irak, Siria el mismo Irán ¿Está el pueblo mejor que hace veinte o treinta años? Y así me puedo extender por la misma Europa o América del Sur. El Sha modernizó Persia ¿Está mejor ahora con los ayatolas?  El mundo es así, caen unos que mientras estuvieron en el poder eran casi divinos y después una vez derrotados o muertos eran pura escoria y los que más les desprecian son los que más les adularon en vida.

¿En Alemania pasó lo mismo?

-Por supuesto y aún hoy en día salen documentos que comprometen a muchos de los que aborrecieron de aquel Régimen una vez caído pero que colaboraron con él fervientemente. Es propio de la condición humana, las viejas palabras como Honor, Lealtad, Camaradería, han desaparecido del vocabulario actual, hoy todo es intercambio comercial, hasta en el mundo de las ideas y del pensamiento se ha introducido ese diabólico poder que marca según las ventas el valor o no de una novela, un ensayo o una ópera. Si se vende es bueno si no fuera al olvido o a la trituradora de papel.

Durante unos minutos nos mantuvimos en silencio, Max ha vuelto a encender el puro que se le había apagado, yo me sirvo otra copa y María le trae un café largo a Max, mientras en el jardín las mujeres disfrutan de sus cosas, ríen y supongo por los gestos que Ana le está hablando de nuestros nietos.

Max se incorpora de su butaca y me dice que le acompañe al interior, pasamos a su despacho y abre una estantería dónde se apilan libros, documentos y periódicos antiguos.
-¿Recuerdas la promesa de Aznar cuando estaba en la oposición de que si llegaba al poder limpiaría todos los enredos de los GAL que habían destapado los periodistas del diario El Mundo? A instancias de unos papeles que había filtrado Perote dónde acusaba a su superior Manglano de haber inducido al asesinato de cuatro etarras en el Sur de Francia por parte del CESID o de algún “liberado”.


-¡Si, lo recuerdo!

Te acuerdas como se le negaron los papeles a Garzón luego a Gómez de Liaño por que eran papeles reservados y que comprometían la seguridad del Estado y de personas, familiares y amigos de los implicados, pues así funciona todo. Hay un poder por encima de los pseudo-poderes de los gobiernos,  aquí en Oriente Medio o en la China, las Organizaciones Supra Nacionales controlan economías, centros de producción estratégicos, explotación de minerales hoy indispensables para el desarrollo de nuevas tecnologías, militares o no, dentro de poco será el agua potable o las reservas energéticas. Ellos deciden quién y hasta cuando un gobierno puede o debe tomar decisiones, y la política doméstica, los papeles del CESID no tienen mayor importancia a ese nivel pero si al nivel de la estabilidad de una zona del mundo que puede dinamitar su entorno o crear fisuras en el equilibrio de esa zona. Aquí intervienen “aconsejando” en caso de necesidad extrema toman la decisión de tomar parte activa para reconducir la situación, Chaves, Maduro y hasta Fidel Castro si en realidad hubieran tenido la necesidad de ello, pero que llegasen cubanos a Florida le vino bien a los USA.

-Entonces….. ¿Qué papel representamos actualmente para esta “gente”.

-Ni idea, no puedo llegar a creer que puedan estar influyendo en la política nacional pero es posible que ciertos intereses que ahora mismo se nos escapan sean el motivo para desestabilizar a la Nación. Habrá que esperar para ver los próximos acontecimientos.

-¿El problema catalán?

-Da igual, que sea el catalán como ayer era el vasco y mañana se puede solucionar en parte el primero y se agudizará el segundo. A España se la tienen jurada desde siglos y sería muy largo explicar los motivos.

-Estoy totalmente de acuerdo Max, totalmente.

Bueno regresemos con las chicas, debemos merendar algo, tengo unas salchichas estupendas y mejor cerveza….vamos a por ello.

Salimos nuevamente al invernadero, por un rincón se ha colado un jilguero y está provocando las risas de las mujeres, Andrés trata de cogerlo para echarle fuera pero puede que se cargue el mobiliario antes que lograr su objetivo.

María pone música más alegre, merendamos, charlamos del calor de su estancia en la Isla de Hierro, de sus amigos alemanes de allí y de nuestros nietos, compartimos fotos y al caer la tarde nos despedimos de ellos y emprendemos el camino a nuestra casa en Talamanca, en una cajita de plástico nos traemos unas salchichas blancas que nos ha preparado Herta
Filoxides el Crítico

jueves, 17 de agosto de 2017

El regreso al Caos



Creíamos equivocadamente que Vitra había sido decapitada, en nuestra ciega vanidad los deseos prevalecen sobre la lógica elemental. Es tares imposible andar el camino de lo efímero e ilusorio a la realidad y la eternidad o tratar igualmente de seguir la senda que de la muerte nos lleve nuevamente a la vida.

Muy al contrario, el escenario se presta más a la comedia con todas sus variantes que a la trágica realidad de la existencia. El hombre ya no busca la divinidad ni se esfuerza en la excelencia solo el rédito del éxito rápido y efímero, la cantidad sobre la calidad, el sarcasmo ante la ironía, la moralina encubridora de toda moral religiosa sobre la libertad de pensamiento y afirmación del ser.

¿Quién es el causante de este retrotraerse espiritualmente? La sociedad, esa es la culpable de todo, diría un intelectualoide henchido de soberbia racionalista. Y… ¿Quién ha formado, amasado y construido esa sociedad declarada culpable de todos y cada uno de los males que nos aquejan?. ¡Ah, eso no nos corresponde a los intelectuales! Respondería otro del mismo redil, eso es simplemente un proceso normal de las sociedades  degeneradas por el consumo y la libertad.

La libertad, esa vieja voluptuosa que se nos escapa a poco que nos demos cuenta o que nos dejemos llevar por aquellos que dicen defenderla. Yo temo tanto o más a los que en el albor de la lucha pronuncian la palabra libertad que aquellos que la buscan entre el somier de su cama.

El Caos poco a poco retorna como las aguas de la lluvia por el antiguo cauce del río, primero hace acto de presencia el actor secundario con su cohorte de alcahuetas rellenando el escenario, vocingleros histriónicos que entre adulaciones serviles dan paso al actor principal, al Rey del Caos, el que llevará el peso de la obra hasta su final, un final insospechado por la masa que desde el patio de la vida se acomoda, se ajusta la yunta y se prepara para el engorde o el sacrificio como corresponde a cualquier bóvido castrado. Aplaude sin parar mientras escucha aquello que el regidor de la obra pone en boca del actor y que se ajusta a su entendimiento.

Un derrumbe de certezas, acaso de ideales y creencias trae el nuevo teatro de la vida, el se autoproclama existencialista, se empapa de Sartre o de Heidegger o de ninguno de los dos, piensa que la razón está en la plena existencia y considera a esta como la razón absoluta, sin más. La comedia está servida, la yunta ajustada, el público en su sitio la crítica recordando las consignas de Gorki, preparada para satisfacer  la mano que la sustenta. El rebaño entregado a la obra, dará la vida si es necesario por ella, se inmolará si esto es requerido por el autor.  

Mientras tanto una minoría permanece fuera de ese monumental teatro que los años de racionalidad han creado, teatro que se construye constantemente sobre las bases y cimientos de otros anteriores relegándolos al olvido, sin tener en cuenta que en ellos se representaron obras de calidad o mediocres según criterios, gustos y modas, esa minoría lo sabe, recuerda obras anteriores de Tolstoi, Calderón, Pasternak y hasta del mismo Gorki antes de su “conversión”.

Desfilan los cadáveres por el Aqueronte, mientras que una masa de incendiarios alaban a Azael. ¡¡Bienvenido Azael libertador!! Mientras saquean, queman iconos, destrozan enseres. Cientos de Azaeles han ollado la tierra con el mismo propósito, destruir, saquear, arrasar, devorar si es preciso el cuerpo del adversario, extraerle las entrañas último reducto de la libertad personal, prometen un nuevo mundo que viene a ser el mismo pero deformado en esencia y sustancia, profetas de la nada que llenan el río de los muertos de cadáveres y más cadáveres.

Fina lluvia cae sobre la calle infectada de mendigos, ajenos al bullicio del teatro del viejo Epidauro, los carruajes transportan a elegantes damas y esbeltos caballeros, el cochero fustiga a los caballos y los edecanes apartan a los pordioseros, es un mundo sobre otro que no desprecia la diferencia como las sociedades religiosas o racistas sino que le repele la pobreza. Se bajan damas y caballeros y entran en el gran salón. ¿Actúa Sarah Bernhardt? ¿ Quien interpreta a Valerio, el gran Boris Karloff? El olor a pobreza queda afuera, el contagio es lo que se teme más que la enfermedad en sí.

Las maravillas son muchas, y ninguna más mayor que el hombre. Su poder abarca el mar, incluso se levanta blanco antes de los temporales del viento del sur y hace un sendero bajo el oleaje que amenaza con tragarlo……  Estoy completamente convencido que hoy día Antígona se retractaría de sus palabras. Me quedo más con aquello de que el hombre es un lobo para el hombre del vidente Plauto, el egoísmo es el punto esencial de la conducta humana ¿No es así, Hobbes?.

Quizás por ello haya que superarlo, antes que ese enjambre de actores secundarios, grey bronca, arrabalera y oscura lo arrase todo y a todos, mendigos incluidos. Ese terror revolucionario que abanderan los plutócratas y funcionarios, deseosos de acabar con la individualidad, el reino de la cantidad sobre la calidad, el siervo al servicio de la demagogia, o la demagogia misma con forma humana.

Cesa la lluvia, la noche cae, el temor se apodera de las criaturas del bosque, la astuta serpiente de refugia en su nido, el pájaro se acurruca en la rama, el árbol duerme se siente seguro sus raíces se asientan bien en la tierra, lleva años, muchos años así, es fuerte y esa fortaleza la transmite a todo ser viviente, no teme a la tala ni al incendio, él renacerá después más fuerte y esbelto, el incendiario se pudrirá en la nada.
Filoxides el Viejo

lunes, 14 de agosto de 2017

Estupidiario Nacional (Capítulo Primero y probablemente el último)





Me animo nuevamente a escribir simplemente por aburrimiento, el verano es muy largo especialmente este y las meninges están algo irritadas, quizás sea por el exceso de calor y porqué no por la excesiva ingesta de cerveza que aunque no haga el daño en la dicción del porro sí que acorta la vida de esas pequeñas partículas que conforman mi cerebro, así que cualquier diatriba, injuria, afrenta. Improperio o pedrada ha de ser debida a este puñetero calor o al líquido amarillo orlado  con una capa de dos a tres centímetros de virginal espuma.

Y mientras la vesícula me aguante, el hígado no me amarilleé la tez y siga meando fuerte y claro seguiré escribiendo todo aquello que me dé la real gana y no me corte la digestión. Dicen que los niños y los viejos dicen la verdad, a los primeros les guía la inocencia y el desconocimiento de las maldades de la sociedad y a los segundos, entre los que me encuentro nos guía la mala leche y una larga vida viendo, soportando y aguantando como todo lo que te rodea se convierte en mierda sin poder explicártelo o mejor dicho sin poder hacer nada para impedirlo.

La idiotez va unida a la sociedad actual como la caca a los pañales del niño, recogidita sin que haya peligro de fuga pero mierda al fin y al cabo, todos nos apañamos con nuestros pañales y algunos hasta con los del prójimo por esto de la buena educación y la relación humana, pero al llegar a cierta edad bastante tienes con las pérdidas de orina, el flato o algún arrobamiento estomacal como para tener que aguantar la compostura y mucho menos para soportar flatulencias ajenas.

Todo esto viene a cuento por cierto artículo escrito en este medio dónde me mofaba de ciertos personajes habituales en los medios de comunicación dedicados a lo que ahora se viene llamando la “alta cocina”. En realidad solo me limité a copiar un excelente artículo de un buen escritor que firma como Javier Muñoz y que al leerlo lo hice mío por la total identificación con el escrito.

Aparece por los foros televisivos un personaje con cresta a lo mohicano, pendiente marcando oreja y nitrógeno líquido apuntando al puchero, su nombre lleno de faltas de ortografía demuestra el afán de protagonismo del sujeto en cuestión, me evito el pronunciarlo pues es suficientemente conocido. Pues al parecer el dichoso artículo ha herido las susceptibilidades de lo que pudiéramos llamar la “beautiful people” de mi pueblo, gente al parecer acostumbrada a comer en Maitia  o tomar el vermut en Warehouse Madrid.

Yo no tengo nada en contra de la gente guapa, me encanta que bajen al chiringuito del río enfundándose la garganta con un Hermes de seda haciendo juego con unos pantalones rotos de Armani, blusa de Tommy Hilfiger y zapatillas de New Balance y su capacidad de aguante pues se pueden mantener con una coca cola más de dos horas de concierto, eso sí es autodominio y no el mío que a la media hora llevo un litro de cerveza engullido y con ganas de repetir.

Hemos llegado a un grado de imbecilidad propia del nuevo rico o mejor dicho una perfecta síntesis de horterez y cursilería, nadie quiere aparentar lo que es en realidad, ni la edad que tiene o las cicatrices que la vida le va dejando, ósea unos no saben cómo ponerse cómodos y otros como quitarse años y yo como quitármelos de encima.

He de reconocer que me siento más tranquilo entre estas personas que no con aquellas que hacen de la horterada su medio de vida pero termino cansándome de los unos y de los otros, en fin cosas de la edad. Yo prefiero a mi edad un poco de discreción, un adarme de sencillez y un pelín de humildad, con estas tres “virtudes” uno encuentra tranquilidad, estabilidad y sosiego, se retrotae a sus orígenes cuando se bajaba en familia en verano a los merenderos cercanos con la tortilla de patatas de la mejor gourmet del mundo que era tú madre, cuartelera pero buena cocinera aunque se le olvidará la sal o se excediera con ella, los filetes empanados y las ensaladas con tomates que curiosamente sabían a tomate, nada de kétchup, salsa americana o chorradas similares. Vino tinto con gaseosa o sangría los más pudientes, en plena armonía vecinal sin envidias pues lo bueno que tiene la pobreza es la igualdad, por eso la aplica tanto el marxismo y la alienta más, así no hay problemas, todos pobres todos iguales.

Termino mi bocadillo de chorizo y panceta (léase beicon), me pido otra cerveza, y van….. me apoltrono en mi silla, pues yo bajo al río con mis armas, y me dejo arrobar por la voz cristalina de una rapaz de poco más de veinte años que canta como los ángeles (es una metáfora) acompañada de un excelente grupo, armónica, batería y teclado que me transportan a un mundo idílico (otra metáfora) eso sí ayudados por una buena ración de cerveza.
Me fijo un poco y creo que me debo comprar unas zapatillas nuevas estas me han dado muy mal resultado, tendré que reclamar a la gitana del mercadillo.
Filoxides