sábado, 1 de octubre de 2016

Filoxides de Ursalia (Undécimo sueño)



Los Yazidies.
El sol se va ocultando por el occidente cuando recibo una llamada inesperada.
-Buenas tardes, soy Ossama Ch.
Buenas tardes, le contesto, no esperaba su llamada, pensé que el tema lo había olvidado.
-¡No! Como se puede imaginar no es fácil encontrar personas que puedan aportar algo interesante sobre el pueblo yazidi y menos tal y como está la situación por la región, pero me han hablado de una pequeña comunidad que vive exilada en cierta parte de España y que al parecer puede que tenga información interesante para Usted.
-Gracias, pero supongo que no querrán hablar con una persona como yo que pretende entrar en sus secretos.
-Eso no lo se, solo le digo que están aquí y que es más sencillo ponerse en contacto con ellos que viajar al Irak en estos momentos.
-Y… ¿Cómo me puedo poner en contacto con ellos?
Ellos se pondrán en contacto con Usted dentro de unos días si consideran interesante el hablar con alguien de sus secretos.
-Pero…. ¿Cómo sabré si lo harán y cuando?
Una de las ventajas de ser oriental es la calma y ellos lo son por lo tanto espere pacientemente que se pongan en contacto con Usted pues ya saben quién es y donde vive.
Se paciente y la sabiduría llegará a ti.
Ossama se despidió cortésmente y yo quedé perplejo ante tantos y diversos acontecimientos. Por un lado mi viaje al Langedoc, ahora reaparece el árabe con una pista casi olvidada por mí cuando este asunto parecía casi imposible de realizar se me abre una nueva perspectiva.
Llamo a Ati para saber o mejor dicho para indagar nuevas cosas en la vida de Dacio o entre sus papeles que me pudieran ayudar, pero salta el contestador  y después de varias intentonas lo dejo por imposible.
El asunto me empieza a cansar, no me siento con fuerzas y la situación se ha complicado mucho desde mi estancia en Montagnola en casa de Hesse, mi encuentro con Dacio, la muerte súbita de este después de que le robaran el manuscrito, mi reunión con Ossama Ch y la pretensión de llegar a los yazidies de una forma física, las últimas pistas de Hesse que su ayudante Wolf puso en mi conocimiento y que señalaban al Norte del Pirineo y sobre todo el extraño sueño de la última noche y que aún me sobrecoge al recordarlo.
Tengo que meditar pero ante todo poner en orden mi cerebro pues me siento agobiado, no tengo tanta capacidad y los personajes me superan en todos los órdenes, a veces pienso que me he metido en un laberinto al igual que el Minotauro y que solo saldré de el muerto a manos de Teseo aunque para mi bien yo no tengo a una Ariadna que me traicione.
Muy entrada la noche recibo una llamada de una persona que lo hace en nombre de Ati
-Buenas noches, me llamo Vilas y soy pariente de Ati, he revisado su contestador y he escuchado varios mensajes de Usted ¿Cual es el motivo de sus llamadas?
-Buenas noches, le contesto, el objeto de mi llamada a Ati era para preguntarle por un amigo en común muerto hace pocos días y que al parecer tenía muy buena relación con Ati.
-¿Se refiere a Cornelio?
-¡Exacto!
-Puede que yo le sirva si me dice que es lo que quiere concretamente.
-Saber algo más sobre un pergamino robado a Cornelio y que Ati conocía, yo tengo todos los apuntes, fotos y notas de Cornelio sobre el tema pero creo que Ati me puede ayudar en detalles que se me escapan.
-Ati conocía muy bien a Cornelio pues llevaba trabajando como auxiliar suyo durante bastante tiempo y según la pulcritud con qué llevaba sus asuntos no creo que se haya quedado con algún papel o apunte pues es demasiado organizado, llegando casi a ser un poco paranoico con el órden.
-Pero… me gustaría poder hablar con él.
-Esto es imposible, Ati se muere en el hospital, lleva sedado ya varios días y esperamos su muerte en breve.
-Lo siento, fue lo único que se me ocurrió decir, le di las gracias por llamarme y colgué.
Desde la noche en que sentí la extraña presencia de alguien en mi habitación no puedo dormir bien, hasta el perro parece más inquieto que de costumbre y a la habitación donde solía acurrucarse al lado de la calefacción no entra se queda en la puerta como si notara la presencia de algo  o alguien que no es de la familia.
No quiero dejarme impresionar demasiado por estas cosas pero los detalles me parecen alarmantes.
He llamado al Hospital donde está internado Atanasie Maric interesándome por su estado, pero al no ser familiar del enfermo no me han querido darme ninguna explicación. Su teléfono esta desconectado, ya no funciona el contestador lo que indica que las personas cercanas a Ati lo han cortado.
Otra puerta que se me cierra de golpe, aunque de esta ya no podía extraer mucho más.
Repasaré en profundidad toda la documentación proporcionada por Cornelio, esperaré a que los “presuntos” yazidies de Ossama Ch. me llamen y actuaré después en un sentid o o en otro.
                                                                                  Filoxides de Ursalia

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