viernes, 21 de junio de 2019

DE MI REAL MADRID



Y del de tantos miles de socios, simpatizantes y seguidores de todo el Mundo, del que nos ha dado grandes noches en el Bernabeu y en Europa, de este Club que representa los valores de lucha y entrega hasta el final, partido a partido, campeonato a campeonato. Del Madrid de la Ciudad Deportiva y de Valdebebas, del de utilleros, jardineros, oficinistas, fisios, entrenadores, médicos, directivos y como no de los jugadores que año tras año han hecho que este gran Club haya sido reconocido internacionalmente como el mejor del Mundo.

Ese Madrid que todos queremos nos pertenece y tenemos la obligación de que no pierda su esencia y sus valores, de que conserve en la memoria de todos los que van llegando a la plantilla o a cualquier cargo dentro del Club de la idiosincrasia que plasmó Bernabeu, Saporta, Calderón, Lusarreta y ultimamente Florentino Pérez en los despachos y los Di Stefano, Santamaria, Puskas, Gento, Juanito, y los más recientes Arbeloa, Raúl, Sanchis, Roberto Carlos y tantos otros que harían la lista interminable. Esos valores que se generaban en la Ciudad Deportiva y que se han trasladado a la más moderna y completa instalación de Valdebebas de dónde han salido jugadores formados tanto deportivamente como personalmente que triunfan dentro del Club o en otros equipos de España y del extranjero.

Del Madrid de Zidanes y Pavones con lo que Florentino volvió a ilusionar a una sociedad deportiva que amenazaba quiebra tanto deportiva como socialmente. Ese es el Real que todos sus seguidores queremos y que al parecer ahora está en peligro.
Los éxitos deportivos de estos últimos años nos han alejado en parte de la realidad objetiva y es esa realidad la que nos ha despertado de un sueño mágico convirtiendo el último año en un despropósito. Una mala planificación, la extraña marcha de Zidane el sorprendente traspaso de Cristiano y la descomposición de la famosa “opción B”. han marcado la peor temporada que se recuerda en muchos años.

¿De quién es la culpa? A mi parecer de todos, tanto entrenador, jugadores y directivos encabezados por Florentino Pérez a los que los títulos han obnubilado, confundiendo a unos y sorprendiendo a casi todos los que amamos a este Club.

Se ganaba en Europa, cierto es, pero se hacía el ridículo en la Copa de España o se perdían puntos en la Liga que nos alejaba del titulo y parecía no importar, y allí estaba Zidane como entrenador y máximo responsable, los jugadores destacaban en Manchester, Munich, Turin y Madrid pero se dormían en Alcorcón, Eibar o Sevilla sin que se reaccionara por parte del grupo técnico, sonrisas indulgentes del entrenador en las salas de prensa y borrón y cuenta nueva. El Madrid no ha sido así nunca, ha salido a ganar en todos los estadios del mundo incluidos los españoles, han luchado hasta el máximo en todos los campos y en todos los campeonatos no dando nunca uno por perdido y esforzándose hasta la extenuación. La imagen de Juanito, de Camacho, Benito, Pirri, Raúl, Santillana y muchos más está presente en la retina de todos los aficionados que han seguido al Real en estos últimos cincuenta años. La entrega de Juanito se recuerda en el Bernabeu cada partido como la clase de Stielike o de Gallego, Michel y M.Vázquez. Han sido muchos, muchísimos los jugadores que nos han dado grandes tardes de gloria para que ahora el Club parezca transformarse en una ONU forzosa. La cantera ha desaparecido del primer equipo.
Se criticó hasta la saciedad a Guti, un madridista ejemplar, se humilló por parte del entonces seleccionador nacional a jugadores como Michel, Gallego o Butragueño, pero estos ni se inmutaron siguiendo defendiendo los colores de “su Madrid” por encima de unos o de otros, y ahora se pretende con el consentimiento del Presidente que el Madrid se convierta en fancófono, para gusto de Zidane al que al parecer le sobran los jugadores con los que fracasó en el Castilla ¿Venganza? No creo que Zidane sea injusto pero sí que como todos los entrenadores tiene sus gustos y manías. Mouriño sentó a Casillas otro legendario ídolo del Madrid pero le dio un temple  ganador al equipo que parecía haberse perdido por diversas causas. A excepción de Hazard ,los otros fichajes no creo que superen a Morata o M.Llorente, Marcelo tuvo un año horroroso como casi todo el equipo pero es incuestionable para el entrenador, Reguilón no le gusta ¿Y porqué? ¿Será por qué es español? Los aficionados hemos aguantado hasta la saciedad partidos horrendos de Benzema, pero Zidane le ha mantenido contra viento y marea sin darle oportunidad ni antes a Morata o después a Borja Mayoral o Mariano, la presencia de jugadores de la cantera cada día es menos representativa y esto causa en las categorías inferiores desazón y abatimiento, saben que su meta de llegar al primer equipo será para un desconocido Rodrygo o un tal Mendy y para Jovic que pasa desapercibido con su selección en los campeonatos sub 21.
Queremos un Real Madrid con los mejores jugadores del Mundo y rodeados de canteranos con suficiente calidad para conformar una gran plantilla y no rellenar esta de medianías internacionales
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Filoxides el Crítico

lunes, 17 de junio de 2019

De mis errores


Son muchas las cosas que pretendo olvidar, malas compañías, errores cometidos, algún que otro desliz….. y no lo consigo, creo que esto es el purgatorio en vida, insulté ofendí me enfrenté y ahora me arrepiento por lo tanto en las noches todos estos yerros se aparecen en mi mente como si estuviera repasando un viejo libro. Me dice un amigo de los de siempre que acuda a un confesor ¡Yo, en un confesionario! La verdad no me veo, hace años que alcance una nueva fe al perder la vieja la que me fue impuesta y no creo que a mi edad me dé tiempo a retractarme de tantas infracciones.

Solo los santos reconocen sus pecados de verdad y se arrepienten de ellos de igual manera, yo no soy santo más bien pecador compulsivo, por esto me rodeo de pecadores suelen ser más sinceros que los otros, al menos reconocen su imperfección y flaquezas. Entre estos me encuentro confortablemente. Algo parecido le debió pasar al personaje de una vieja novela que leí en mi juventud, algo así como el Pecador era su título y siento no recordar a su autor o autora.

Ahora no existen pecadores a la antigua usanza, los de hoy se envuelven en la túnica del latrocinio, el nepotismo, la corrupción en todas sus formas y maneras, ante estos he de reconocer que soy un simple aprendiz de demonio, lo mío se movía por otros derroteros, el dinero nunca me importó y menos el poder y la gloria, creo que a estos la gloria les importa un bledo pero no el dinero.

Debí elegir otra profesión, algo que me reportará mejor retribución, eso te da importancia entre los demás. Siempre que se rechaza a alguien no es por su aspecto físico sino por su pobreza, si la sociedad te ve pobre, desahuciado, dejado o abandonado en tu vestir se apartará de ti, te señalará con el dedo al igual que César y dirá: Ahí va un pobre.

Los pobres  se ven obligados a pecar, pues el robo si se considera un pecado para las distintas iglesias, siempre claro está que sea un hurto para comer o para vestirse, en cambio si hay cargos, millones, fincas o yates se considera “negocio” de esto sabe mucho la Banca y no digamos los políticos. Gran profesión, una lástima que en mi juventud no me diera por estudiar ciencias políticas y me quedase contemplando a Platón o a Sócrates y Aristóteles, de viejo ya ni les recuerdo yo les olvidé y ellos a mí también.

Me hubiera gustado nacer en la vieja Ática y dedicarme al sofisma y pasar a la Historia como el octavo Sabio de Grecia, o quizás ser ingenioso al nivel de Ulises, todo menos ser un pobre ilota o un simple mercader. Pero me despierto cuando el orden de mis pecados llega a su límite, quedando reflejada mi alma en las sombras de la habitación.

Mis amigos se ríen, ellos conocen mi pasado, saben de mis muchos defectos, conocen los errores cometidos y mis flaquezas, fui un revolucionario cuando lo útil era estar pegado al poder y me volví un crítico reaccionario cuando los adictos al poder se levantaron contra él, no por una clara concepción de ideas sino por puro interés, el altruismo nunca ha estado bien visto en España.                                                                                                                     Filoxides el Crítico

domingo, 16 de junio de 2019

Esconderse en la locura


Esconderse en la locura
“Apuntes de una vida, indicios
de otra, si alguien me lee acaso
en este espejo torpe
verás su propio rostro”.
(Alfonso Costafreda)
Puede resultar inútil mirar en el reverso de un espejo, todos esperamos ver la espalda de la figura reflejada, pero no es cierto, o al menos yo en mil intentos no lo he encontrado, al principio me frustraba un poco, ¿O Quizás mucho?, ¡Va, ahora no lo recuerdo! Pero cuando cae la tarde lo vuelvo a intentar, veo sombras pero no es el revés de la figura así que apago la luz y abandono la sala de los espejos.
Citrón lo hacía, seguro que lo hacía, solía esconderse en las noches de luna roja detrás de los amplios cortinajes de aquella destartalada casona, era una herencia de sus padres, lo único que aquellos miserables hebreos le habían dejado, esa casa e innumerables deudas que Elías Citrón iba solventando con la venta de algunos muebles y de las temperas con los retratos de sus clientes, algunas son un verdadero bodrio, pero el cliente queda contento y Elías cobra sus buenos chelines y contadas veces alguna guineas.
Nunca entendí el sistema monetario inglés, creo que ellos tampoco pero como son tan hipócritas hacen ver lo contrario. Chelines, peniques, guineas, coronas, libras……. Una locura como todo lo británico, por ello siempre he preferido el sistema métrico decimal, menos en las medidas del contorno femenino, hay me pierdo, me encantaría parecerme a Botero, ese grosero escultor de pesados bloques con aires femeninos, pero también a Velázquez y atreverse a reflejar en un lienzo la fealdad de la familia Real Española.
Paseo toda la noche por los arrabales de Paris, esta ciudad tiene hechizo o al menos a mí me lo parece, el Sena esta serpiente que zigzaguea la ciudad tiene más historia que la propia Notre Dame, dicen los borrachos de Monparnasse que las noches de luna ropa los artistas salen del cementerio del barrio a bañarse en el Sena, allí han visto a Baudelaire junto a Sartre y Beckett, la muerte consigue extrañas amistades, yo no me imagino paseando a Lenin en el Kremlin actual y menos bañarse en el Moscova, claro que Lenin no era un artista ¿O si?.
Otros orates afirman que las gárgolas de Nuestra Señora bailan y se solazan en las noches de Todos los Santos, Céline estaría encantado en un viaje semejante a este aquelarre no humano, Destouches era un buen médico pero mucho mejor como inquisidor del alma humana. Puede que ese ritual de piedras con formas diabólicas sea un presagio del Armagedón o final de los tiempos bíblicos, para esto los hebreos son muy catastrofistas, para ellos todo tiene un final trágico, puede que tengan razón bastante contribuyen ellos para que sea así.
Me siguen cautivando los espejos, me imagino a la ninfa Dafne si hubiera visto su belleza reflejada en uno de estos cristales sobre una capa de mercurio ¿Le habría negado su amor a Apolo?
Sin embargo, aunque sus inmortales versos
no lograron su objeto, tampoco fueron en vano.
Todas menos la Ninfa, que debería reparar su agravio,
escucharon su pasión y aprobaron su canto.
Y así como Apolo recibió el premio que no esperaba,
intentó abrazar a su amor
y se llenó los brazos de laurel.
                                                                                                            Edmund Waller (1606-1687)

Este poema me encanta, supongo que Walller sería un devoto del cristal reflejante, el bueno de Cyrón de Asmodia lo era, cubrió las paredes de su casa, en las afueras de Lyon, de enormes espejos y acristaladas ventanas por dónde entraban los rayos del sol entre las rosetas pintadas en ellos, la gran guerra acabó con todo, la resonancia de los obuses destrozaron todo espejo llevándose con ello las miles de imágenes retenidas. Cyrón no lo superó, dicen que fue visto años después deambular por las calles de Marsella.

Sigo oyendo vítores y clamores en la calle, he tenido que correr los cortinajes para poder aminorar el ruido, pero el vocerío es ensordecedor. Claman por la victoria de Cesar en el Capitolio, la plebe tendrá días de circo y pan, vino y carnero. Uno no debería comer a los de su especie, al menos eso me enseñaron a mí en las escaleras del Ática. Ese Sócrates era un pelmazo, se merecía la cicuta, todo hombre bueno no puede llegar a viejo y Sócrates lo hizo; los Dioses recogen la cosecha pronto, no pueden permitir que sus mejores hijos se estropeen en una larga vida.

Brasillach se fue así, pronto tal como auguran los Dioses para los mejores, aunque él ayudo a ello, se equivocó de amigos y subestimo a sus enemigos, a mí me ocurre lo mismo por ello procuro salir por la noche a la calle, no quiero que los dioses se confundan y se lleven con ellos a este pobre viejo, la noche es mujer por lo tanto astuta e inteligente, siempre superaran en esto a los hombres por ello las verdaderas mujeres no quieren igualarse a los hombres.
Filoxides el Crítico


sábado, 15 de junio de 2019

De las viejas montañas


Puede que aún queden parajes en el mundo dónde la vida se haya detenido,  yo de imaginarme uno de estos lugares lo situaría en la Cordillera del Pamir, allí entre las más alta montañas de la Tierra la vida se habría detenido o ralentizado su evolución durante muchos siglos, casi un siglo de comunismo no pudieron o supieron cambiar las viejas costumbres y las ancestrales tradiciones de los lugareños. Es como si la evolución tardase en pasar por entre los valles que llevan hasta el Indo o hasta su hermana mayor el Himalaya.

Marinetti afirmaba que la máquina de vapor, el cañón de 155mm y el automóvil era la cúspide de la evolución, su programa político basado en el futurismo, murió ahogado por la misma evolución de la que él pretendía ser su sacerdote mayor. Hoy probablemente sería tildado de loco  hasta por sus correligionarios, la sociedad cambia tecnológicamente a un ritmo desenfrenado arrastrando con ella al hombre medio que es incapaz de amoldarse a estos cambios por lo que su incertidumbre se ha acrecentado vertiginosamente, la felicidad del pastor del valle de Ferganá sentado a la sombra de un enorme abeto acariciando a su perro mientras mastica una rama de cardo divisando a los lejos la cima del Ismail Samani puede resultar engañosa para el hombre occidental, él sueña cuándo viaja en poder hacer lo mismo que este pastor pero no puede, ha olvidado lo que es la tranquilidad interior, el desapego por lo material y la vuelta al  pristino comienzo de la eras, el pastor del Pamir como el comerciante alfarero de las bajas tierras de Murghab o el pescador del lago Karakul proveyéndose del sustento necesario en sus heladas aguas viven así.

Quién les iba a decir a aquellos iluminados de finales del siglo diecinueve que al flamante buque de vapor le sustituiría en menos de un siglo el submarino nuclear, al obús  el misil intercontinental, que pasaríamos de la guerra del opio a los cárteres de la droga, de la tranquilidad del terruño a la inseguridad ciudadana. El mundo gira vertiginosamente arrastrando culturas y costumbres, historias y tradiciones, otros demonios nos han invadido llenándonos de inquietud, la deuda pública, el coste de la vida, el final de los combustibles fósiles, la contaminación de mares, la polución de campos y ciudades, las nuevas (viejas) enfermedades. El temor a perder el trabajo, la casa el modo de vivir la estabilidad familiar, el acoso de la inmigración convertida en una invasión en toda regla, el terrorismo, la falta de empleo, la escasez, las guerras religiosas, los nacionalismos rancios , todo ello se ha vuelto cotidiano, se ha enquistado en nuestras vidas haciendo que lo anormal se haya convertido en natural a base de sufrirlo.
                                                                                                                                   Filoxides el Crítico