jueves, 24 de octubre de 2019

La hora de la ignominia.




El carroñeo repulsivo del actual gobierno clama al cielo, han conseguido resucitar sentimientos que estaban dormidos cuando no muertos. Me refiero a la exhumación de los restos del General Franco. Han conseguido con ello que un sector de la sociedad que dio por cerrada la tan manida transición abra ahora la caja de los recuerdos y se vuelva a sentir en años ya olvidados.
 
El gobierno actual priorizó desde que dio un golpe de Estado en coalición con los separatistas y secesionistas y echo de la  Moncloa al insulso y cobarde Rajoy para instalarse tal y como ya lo hicieron anteriormente, táctica socialista, la exhumación del General en base de una ley de una  memoria histórica hecha a medida de socialistas, comunistas y demás ralea. Con ello se consiguió instalar delante de un Ministerio la estatua del mayor criminal de la República que fue Largo Caballero uno de los instigadores del golpe de Estado de 1934 en Asturias, este tétrico personaje mantiene su estatua cerca de la que se quito de Franco en la Plaza de Santa Cruz. ¿Es esto memoria histórica o revanchismo?  La democracia no consiste en quitar a unos y ponerse otros, la democracia pierde su sentido si se convierte en la representación de la venganza.

Es absurdo que un gobierno cobarde ante los hechos delictivos que están pasando en Cataluña y en las Vascongadas, que se esconde y no afronta los hechos con autoridad y ateniéndose al Derecho emplea sus fuerzas en sacar de su tumba después de cuarenta años a un cadáver del que la mayoría de los españoles no recordaban y otros ni saben quién era. 

Un gobierno (en funciones) que deja a un lado los verdaderos problemas que afronta la Nación desde hace años pero que en estos últimos se ven incrementados por la desidia y el abandono por parte tanto de los gobiernos socialistas como de los populares. La educación, el paro, la paralización económica, el déficit, las pensiones, el incremento de la delincuencia, la violencia en el hogar, todo esto es de menor importancia que el hecho de mantener un cadáver dónde fue enterrado hace muchos años.

El espectáculo está servido, la izquierda rencorosa, vengativa junto a la derecha servil y cobarde han montado un circo para que durante la campaña electoral no se hable de otra cosa. Qué el Presidente en funciones es un aspirante a sátrapa lo sabemos todos hasta los suyos, que sus ansias de poder son ilimitadas también, que para ello pactó con separatistas, nacionalistas y todo lo que se le ponga a tiro es un hecho demostrado, que nos hundirá en años de recesión nos lo tememos todos.

Dice la Vicepresidenta (en funciones) que la exhumación es un paso último para la consolidación de la democracia. ¿Lo dice Usted en serio Señora? O simplemente habla al dictado de su Jefe, la democracia para bien o para mal lleva consolidada desde hace muchos años, yo me atrevería a decir desde aquel 23 de Febrero del 81, allí Ustedes o mejor dicho sus anteriores representantes consiguieron el poder, sustituyendo más bien echando a un pobre Suárez tocado y hundido por las constantes e insidiosas acusaciones de aquel Rasputín de medio pelo apellidado Guerra y con la aquiescencia de un gánster conocido por Pujol, ellos fueron los que “consolidaron” la democracia (a su gusto) y así nos ha ido; el paro no para de crecer y cuando baja es temporal, parece como si nos viéramos castigados a soportar unos índices de parados ya establecido (¿Por quién?), los niveles educativos están provocando que los estudiantes actuales tengan peor preparación que generaciones anteriores, la sanidad está en quiebra, las pensiones con telarañas en sus arcas y la calle está descontrolada, un país roto, dividido con un cáncer añadido que son los anti sistema sentados en las instituciones.

Pero no, nos dice la vicepresidenta (en funciones) que la democracia está consolidada, han hecho falta cuarenta años y una exhumación para ello, glorioso éxito de este gobierno, magnífica gestión a la que la Unión Europea ya le empieza advertir sobre el excesivo gasto, sobre el déficit, cuando los empresarios españoles y extranjeros comienzan a dudar de su comportamiento ante la crisis catalana.

¿Qué crisis? Nos contestarán esa patulea de malos actores de comedia que conforman el gobierno (en funciones). ¡No, no hay ninguna crisis! Esa escolanía de ministros lo dirán a coro, es la voz de su amo, mientras tanto las calles arden, el saqueo y el destrozo urbano demuestran el “valors” político de los insurgentes, pero eso no es causa grave para que el gobierno intervenga, mandar cuatro policías con órdenes de no intervenir, solo lo justo  si se ven desbordados y que el ministro del Interior salga de esta de rositas con el silencio cómplice de la prensa y la tibia protesta de la oposición excepto Vox, es la demostración palpable de la capacidad de resolución de este gobierno en funciones
Filoxides el Crítico

domingo, 20 de octubre de 2019

Levadura, harina, agua y sal




Marco echa el cierre a su  panadería como todas las tardes.
Ahora toca ir a casa, besar a los críos, abrazar a su mujer y cenar.
Otro día más, largo como todos y cada vez más penoso de pasar.
Ahora dormirá un rato, poco pues ha de seguir con su vida.
Antes de que el sol vuelva a aparecer por detrás del Cristo demolido.
El tendrá que volver a la tahona, le espera la masa, la levadura, el agua y la sal.
Así desde siempre, desde que recuerda y conoce, algún descanso de tarde en tarde.
Los niños, tres, la mujer, su anciana madre y su tristeza, compañeros todos.
Así se le marcan las sienes de un triste color grisáceo y los ojos se emborronan.
He de dormir más se repite desde hace años, muchos o pocos no lo recuerda.
Va envejeciendo como su propia parroquia, cada día menos y más viejos.
Ya ni a por pan duro vienen las viejas, ya no lo necesitan ni lo quieren.
La gente no muere de hambre, ahora muere de hastío o de tristeza.
¡Qué más da!
El día que se deje de comer pan será porque la humanidad se ha deshumanizado.
Le decía su abuelo Germán, muerto de asco allá por finales de siglo.
Ciclos completos,  paradigmáticos, repetibles, absurdos por ello si mismos.
German era viejo y por lo tanto un desfasado, desclasificado dirían hoy.
El asco le royó por entero, dejo la panadería y se refugió en su cuarto.
De allí no volvió a salir hasta que la funeraria fue a por sus restos.
¡Qué más da!
Ya no tenía objetivos que cumplir ni motivaciones extras, solo sombras.
Estas le cubrían de negro hollín los párpados cada vez más hundidos.
Poco a poco dejó de hablar, respiraba sonando a letanía.
Hasta que de su garganta solo escapó el alma.
A Marco le ocurrirá lo mismo, sus hijos se irán ley de vida llaman a esto.
La vieja Irene se irá también, pero cerrando su ciclo vital.
Llamad a esto ciclos de vida es toda un sarcasmo, es insultar a la Parca.
La gente se va, harta, enferma y aburrida, la felicidad le abandonó años a
Marco quedará solo, triste, viejo, solo, harto de vivir y de sufrir.
Es su sino, dicen las viejas del lugar al verle pasar a la faena.
Años entre levadura, harina de trigo, sal, agua y pesar. Pan para todos.
El pelo se fue y con él las canas, la espalda se encorvo como un garfio.
Las manos se deformaron, aquellos dedos largos y honestos.
Viejos y torcidos la artrosis los dejo.
Le dicen por Navidad que los hijos están bien, los nietos también.
La tarde está fresca, demasiado húmeda para sus rodillas y codos.
Mejor no levantarse, aquí se está bien, hoy no se sale.
Ya no volvió a salir por su propio pie.
Adíos Marco, hasta siempre.

sábado, 12 de octubre de 2019

Mi doce de octubre




Años han pasado desde que un grupo de abueletes se reunían cada doce de octubre para celebrar su entrada en combate. Durante muchos años acompañé a mi Padre a estas reuniones, estaba encantado de escuchar las historias que aquellos veteranos narraban de sus vivencias en el frente oriental.

Hablaban de todo desde las mantas que les robaban al ejército alemán, hasta las borracheras que cogían con el coñac que les mandaban desde España, había de todo, hechos heroicos,  picarescos y también dramáticos aunque estos procuraban minimizarlos lo más posible.

Cada año que pasaba iban acudiendo menos abuelos al restaurante dónde se reunían, poco a poco la parca conseguía lo que los rusos fueron incapaces, al final uno de ellos fue mi Padre.

Lógicamente yo no tenía nada que hacer allí, aquellas personas, valientes soldados habían vivido una epopeya nunca reconocida por sus propios compatriotas. Hoy en día exceptuando algún acto simbólico por parte del Ejército no queda nada más que tumbas, en algunos casos, no todos, flores y algún recuerdo perdido.

Yo sigo celebrando este día por lo que representa para mí y procuro transmitirlo a mis más cercanos familiares, se lo debo a mi Padre. Nunca fantaseó de sus vivencias, ni dijo palabra alguna sobre su actividad en el frente, solo aquellas cosas que cuando se juntaba con sus camaradas de armas y de ideas recordaban como anécdotas nunca como hechos gloriosos, eran poco dados a alardes, hicieron lo que creían correcto y se terminó, demostraron al mundo entero de que una división de voluntarios se enfrentaron al ejército rojo en su propia tierra, en respuesta a la intervención de estos en asuntos internamente españoles.

Mientras escribo estas letras escucho al presidente en funciones del gobierno decir en un mitin electoralista que el mayor logro de la democracia es: “Hemos conseguido que el dictador salga de su sepultura del Valle de los Caídos”. 

Yo creía y así me lo enseñaron que los logros de cualquier sistema político en general y de sus dirigentes en particular era solucionar los problemas graves de su país o al menos poner todo su empeño en conseguirlo.

Al parecer debo estar equivocado, lo importante para “nuestro presidente” es sacar a un cadáver de su tumba después de cuarenta y cuatro años sepultado, ahora solo falta que al igual que el papa Esteban VI le siente en su sillón presidencial le vista de general de todos los Ejércitos y le juzgue, condenándole y cortándole tres dedos de su mano derecha.

Este “dictadorzuelo de opereta” pretende remover no solo a los muertos de sus tumbas sino a los vivos en nuestros recuerdos, fiel a la táctica marxistoide de atacar a las personas y no a las ideas este fatuo engreído piensa que está en posesión no solo de la verdad sino del poder absoluto. Errores de protocolo con los Reyes de España, poderes que no debe atribuirse, logros que no están demostrados, títulos que carece, demagogia a raudales, su vil concepto de hacer política ha conseguido que problemas superados vuelvan a ser de actualidad, lo de la exhumación del General Franco es solo una de las muchas vilezas que este engendro maquiavélico puede poner en marcha hasta la descomposición de España como nación.

Dadme tiempo, pero mi doce de octubre personal junto a los pocos símbolos que mi Padre me dejo y que le pertenecieron presagian un futuro devastador para mi Patria.
Filoxides el Crítico