El carroñeo repulsivo del actual gobierno clama al cielo, han
conseguido resucitar sentimientos que estaban dormidos cuando no muertos. Me
refiero a la exhumación de los restos del General Franco. Han conseguido con
ello que un sector de la sociedad que dio por cerrada la tan manida transición
abra ahora la caja de los recuerdos y se vuelva a sentir en años ya olvidados.
El gobierno actual priorizó desde que dio un golpe de Estado en
coalición con los separatistas y secesionistas y echo de la Moncloa al insulso y cobarde Rajoy para
instalarse tal y como ya lo hicieron anteriormente, táctica socialista, la
exhumación del General en base de una ley de una memoria histórica hecha a medida de
socialistas, comunistas y demás ralea. Con ello se consiguió instalar delante
de un Ministerio la estatua del mayor criminal de la República que fue Largo
Caballero uno de los instigadores del golpe de Estado de 1934 en Asturias, este
tétrico personaje mantiene su estatua cerca de la que se quito de Franco en la
Plaza de Santa Cruz. ¿Es esto memoria histórica o revanchismo? La democracia no consiste en quitar a unos y
ponerse otros, la democracia pierde su sentido si se convierte en la
representación de la venganza.
Es absurdo que un gobierno cobarde ante los hechos delictivos que
están pasando en Cataluña y en las Vascongadas, que se esconde y no afronta los
hechos con autoridad y ateniéndose al Derecho emplea sus fuerzas en sacar de su
tumba después de cuarenta años a un cadáver del que la mayoría de los españoles
no recordaban y otros ni saben quién era.
Un gobierno (en funciones) que deja a un lado los verdaderos problemas
que afronta la Nación desde hace años pero que en estos últimos se ven
incrementados por la desidia y el abandono por parte tanto de los gobiernos
socialistas como de los populares. La educación, el paro, la paralización
económica, el déficit, las pensiones, el incremento de la delincuencia, la
violencia en el hogar, todo esto es de menor importancia que el hecho de
mantener un cadáver dónde fue enterrado hace muchos años.
El espectáculo está servido, la izquierda rencorosa, vengativa junto a
la derecha servil y cobarde han montado un circo para que durante la campaña
electoral no se hable de otra cosa. Qué el Presidente en funciones es un
aspirante a sátrapa lo sabemos todos hasta los suyos, que sus ansias de poder
son ilimitadas también, que para ello pactó con separatistas, nacionalistas y
todo lo que se le ponga a tiro es un hecho demostrado, que nos hundirá en años
de recesión nos lo tememos todos.
Dice la Vicepresidenta (en funciones) que la exhumación es un paso
último para la consolidación de la democracia. ¿Lo dice Usted en serio Señora?
O simplemente habla al dictado de su Jefe, la democracia para bien o para mal
lleva consolidada desde hace muchos años, yo me atrevería a decir desde aquel 23
de Febrero del 81, allí Ustedes o mejor dicho sus anteriores representantes
consiguieron el poder, sustituyendo más bien echando a un pobre Suárez tocado y
hundido por las constantes e insidiosas acusaciones de aquel Rasputín de medio
pelo apellidado Guerra y con la aquiescencia de un gánster conocido por Pujol,
ellos fueron los que “consolidaron” la democracia (a su gusto) y así nos ha
ido; el paro no para de crecer y cuando baja es temporal, parece como si nos
viéramos castigados a soportar unos índices de parados ya establecido (¿Por
quién?), los niveles educativos están provocando que los estudiantes actuales
tengan peor preparación que generaciones anteriores, la sanidad está en
quiebra, las pensiones con telarañas en sus arcas y la calle está
descontrolada, un país roto, dividido con un cáncer añadido que son los anti
sistema sentados en las instituciones.
Pero no, nos dice la vicepresidenta (en funciones) que la democracia
está consolidada, han hecho falta cuarenta años y una exhumación para ello,
glorioso éxito de este gobierno, magnífica gestión a la que la Unión Europea ya
le empieza advertir sobre el excesivo gasto, sobre el déficit, cuando los
empresarios españoles y extranjeros comienzan a dudar de su comportamiento ante
la crisis catalana.
Filoxides el Crítico

