Quedé
sorprendido cuando me encontré que Emile Cioran ya conocía Talamanca aunque
este Talamanca está ubicado en la isla de Ibiza mientras que mi Talamanca está
justo en el centro de la Península un poquito hacia el Norte.
Coincido con
Cioran en bastantes de sus opiniones o mejor dicho creo que tenemos una visión
del mundo muy similar y su simpatía hacia España y la mía por Rumania nos une
en la distancia.
Supongo que su
agnosticismo es tan sincero como el de Básilides y su opinión sobre la
necesidad de que la humanidad debe volver a sus límites naturales retornando a
una ignorancia universal, auténtica señal de redención.
También en el
hecho de dudar de la europeidad de España, él decía:
“Lo que me
atrae, es el aspecto no europeo de España, una forma de melancolía permanente.
Esta melancolía es una especie de aburrimiento refinado, el sentimiento de un
exilio irrevocable”
No se confunde
en esto nada Cioran, nos sentimos desplazados como si no tuviéramos sitio en el
suelo europeo, los Pirineos hacen de la Península un pequeño subcontinente que
mira hacia América más que a Europa, aunque nuestros intelectuales europeístas
pretendan por activa y por pasiva inculcarnos la europeidad española, nos
encontramos más separados de estos que de aquellos que hablan nuestra propia
lengua, soportan nuestra misma religión y sufren los mismos malos gobiernos.
A su vez no
somos ni nos sentimos africanos. Hemos combatido muchas veces en el Rif, se ha
vertido mucha sangre por el Sahara y han sido muchos los desastres como para
sentir afinidad con este continente, preferimos nuestra Historia atravesando
los Pirineos y sojuzgando a unos y a otros con nuestros Tercios por delante y
la Cruz detrás, defendiendo a un Papa y a su Iglesia que luego nos traicionaba
vilmente.
Quizás sea esto
lo que se nos haya grabado en el subconsciente, el haber servido a una causa
que lo único que trajo a España fue ruina y atraso y que exportamos a América con
el mismo resultado.
Decía Jovellanos
que le causaba un enorme dolor atravesar pueblos de Castilla antaño ricos y vitales
y hoy (en su época) ruinosos y abandonados, mientras que entre sus viejas y
demolidas casas se alzaba una imponente Iglesia.
El Concilio de
Trento fue definitivo para perder nuestra europeidad y nuestra posibilidad de
desarrollo económico y cultural, principalmente económico pues mientras las
sociedades protestantes se industrializaban y desarrollaban, España se aislaba
conformándose con el comercio americano ¿explotación quizás? Probablemente,
pero esta riqueza no llegaba al pueblo.
Puede que algo
parecido ocurriera en Rumania para que Cioran y otros muchos intelectuales
rumanos abandonaran su tierra y marcharan al exilio. La Religión sea cual fuere
puede ser un freno moral pero se excede en la frenada y bajo mi punto de vista
la Católica más.
Volviendo a
Basilides y su ingenuidad agnóstica, no creo que la solución sea volver a un
pasado ilusorio de bondad en la ignorancia pues el alma luciferina del hombre
le hará volver a preguntarse nuevamente el porqué de las cosas.
"La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro absurdo que sigamos viviendo en ella"
Aquí, en esta
frase veo al auténtico nihilista, se da cuenta del mal y lo resume con unas
simples palabras: la enfermedad de una sociedad que sin querer (o queriendo)
hemos ayudado a crear.
Dice Cioran que:
“Toda revolución caduca, puesto que se hace con ideas caducas, con residuos
ideológicos. El socialismo fascinaba a los espíritus del siglo IXX; se realizó
en el momento en que, por su contenido abstracto, ya había sido superado. El
hombre de acción y particularmente el revolucionario, siempre va retrasado por
lo que se refiere al progreso del espíritu”.
Filoxides El Crítico
No hay comentarios:
Publicar un comentario