viernes, 28 de octubre de 2016

Cioran y Talamanca (Ibiza)



Quedé sorprendido cuando me encontré que Emile Cioran ya conocía Talamanca aunque este Talamanca está ubicado en la isla de Ibiza mientras que mi Talamanca está justo en el centro de la Península un poquito hacia el Norte.

Coincido con Cioran en bastantes de sus opiniones o mejor dicho creo que tenemos una visión del mundo muy similar y su simpatía hacia España y la mía por Rumania nos une en la distancia.
Supongo que su agnosticismo es tan sincero como el de Básilides y su opinión sobre la necesidad de que la humanidad debe volver a sus límites naturales retornando a una ignorancia universal, auténtica señal de redención.

También en el hecho de dudar de la europeidad de España, él decía:

“Lo que me atrae, es el aspecto no europeo de España, una forma de melancolía permanente. Esta melancolía es una especie de aburrimiento refinado, el sentimiento de un exilio irrevocable”
No se confunde en esto nada Cioran, nos sentimos desplazados como si no tuviéramos sitio en el suelo europeo, los Pirineos hacen de la Península un pequeño subcontinente que mira hacia América más que a Europa, aunque nuestros intelectuales europeístas pretendan por activa y por pasiva inculcarnos la europeidad española, nos encontramos más separados de estos que de aquellos que hablan nuestra propia lengua, soportan nuestra misma religión y sufren los mismos malos gobiernos.

A su vez no somos ni nos sentimos africanos. Hemos combatido muchas veces en el Rif, se ha vertido mucha sangre por el Sahara y han sido muchos los desastres como para sentir afinidad con este continente, preferimos nuestra Historia atravesando los Pirineos y sojuzgando a unos y a otros con nuestros Tercios por delante y la Cruz detrás, defendiendo a un Papa y a su Iglesia que luego nos traicionaba vilmente.

Quizás sea esto lo que se nos haya grabado en el subconsciente, el haber servido a una causa que lo único que trajo a España fue ruina y atraso y que exportamos a América con el mismo resultado.
Decía Jovellanos que le causaba un enorme dolor atravesar pueblos de Castilla antaño ricos y vitales y hoy (en su época) ruinosos y abandonados, mientras que entre sus viejas y demolidas casas se alzaba una imponente Iglesia.

El Concilio de Trento fue definitivo para perder nuestra europeidad y nuestra posibilidad de desarrollo económico y cultural, principalmente económico pues mientras las sociedades protestantes se industrializaban y desarrollaban, España se aislaba conformándose con el comercio americano ¿explotación quizás? Probablemente, pero esta riqueza no llegaba al pueblo.

Puede que algo parecido ocurriera en Rumania para que Cioran y otros muchos intelectuales rumanos abandonaran su tierra y marcharan al exilio. La Religión sea cual fuere puede ser un freno moral pero se excede en la frenada y bajo mi punto de vista la Católica más.

Volviendo a Basilides y su ingenuidad agnóstica, no creo que la solución sea volver a un pasado ilusorio de bondad en la ignorancia pues el alma luciferina del hombre le hará volver a preguntarse nuevamente el porqué de las cosas.

"La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre. Es un milagro absurdo que sigamos viviendo en ella"

Aquí, en esta frase veo al auténtico nihilista, se da cuenta del mal y lo resume con unas simples palabras: la enfermedad de una sociedad que sin querer (o queriendo) hemos ayudado a crear.
Dice Cioran que: “Toda revolución caduca, puesto que se hace con ideas caducas, con residuos ideológicos. El socialismo fascinaba a los espíritus del siglo IXX; se realizó en el momento en que, por su contenido abstracto, ya había sido superado. El hombre de acción y particularmente el revolucionario, siempre va retrasado por lo que se refiere al progreso del espíritu”.
                                                                                                                  Filoxides El Crítico

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