viernes, 28 de octubre de 2016

Sr. Puigdemont. Usted no me gusta y yo a Usted tampoco.



He de reconocer que no conozco a Carles Puigdemont Casamajó en presencia por lo que mi animadversión hacia su persona se basa solo en su actuación política. Y aunque él, como a otros muchos millones de españoles tampoco nos  conoce, he de pensar que por sus palabras y sus escritos no le debo caer nada bien.
Yo soy un pobre mesetario (madrileño a mucho orgullo) que tuvo la suerte o la desgracia, vaya usted a saber, de haber trabajado para una empresa catalana ocho años y vivido  temporalmente en Barcelona, he visitado profesionalmente bastantes veces  esta ciudad y toda la región durante más de treinta años.
Aquellos (años sesenta, setenta) eran buenos tiempos en la ciudad condal, su cinturón industrial, lease Tarrasa, Igualada, Sabadell, Manresa, Mataró, Granollers…Etc. Era un ejemplo de desarrollo para Cataluña y por ende para el resto de España. Sus productos textiles, por ejemplo, eran vendidos en todo el territorio nacional, raro era ver un viajante y menos un jefe de ventas que no fuera catalán. España era su colonia comercial y esta aportaba la mano de obra necesaria para que el Sr. Puigdemont Casamajó (nacido en 1962) y toda la burguesía catalana viviera confortablemente bajo el amparo de un proteccionismo insultante para el resto de las Provincias de España.
Por eso me cae Usted mal, no por que viva bien, que probablemente se lo merezca y yo no soy envidioso, pero reconozcamos que otros con más méritos que Usted no han tenido su suerte,   Usted comenzó su andadura profesional como periodista deportivo, aunque como tal  no era muy bueno, pero le echó  tesón y llegó a dirigir distintos periódicos, al final pasándose a la política llegó primero a alcalde de Gerona (2011) y luego a “Muy Honorable Presidente de la no menos loable Generalidad de Cataluña” (2016). Usted me cae mal por su verborrea separatoide y trasnochada, su antecesor Arturo Mas le echaba más gracia, era algo más ocurrente y su aspecto de vendedor de algo (de esto entiendo mucho) te hacía pensar que como te descuidaras te vendía un mechero sin saber fumar.
Usted es como un corredor de bicicleta estática, pedalea y pedalea pero no se “menea”, lleva tiempo dando largas al tema de referéndum y aunque afirma:
“Estoy dispuesto a ir a la cárcel por haber convocado un referéndum”
Lo dice con la boquita pequeña, la de vendedor de ovillos de lana en cualquier almacén de la Calle Trafalgar o en un puesto de la Boqueria, allí con ese flequillo años sesenta encajaría Usted que ni pintado.
Los españoles no le gustamos y que le vamos a hacer, a Usted y a los de su “troupe” solo les gustan aquellos que les llenan los bolsillos y les ríen las gracias y las patochadas, ahora los españoles somos unos peligrosos competidores en muchos sectores.
Usted afirma que hay corrupción institucional en España, yo estoy de acuerdo en esto, pero le recuerdo que un antecesor suyo en la Generalidad y en el partido no salió muy bien librado por la Justicia y aunque como todos nos imaginamos que no pasará a mayores por la edad o por miedo a que ustedes sigan dando el “coñazo” con irse de su bien amado comercio interior y exterior, pues exportar ahora exportan poco, la cosa quedará como empezó.
No sé lo que pensarán de Usted el resto de mis compatriotas incluidos los catalanes pero para mí ya se podía ir a las Bahamas a predicar la separación de cualquier isla del centralismo de Nueva Providencia y dejarnos en paz, aunque me temo que llegará otro y después otro que seguirá dando guerra, sacándonos las pestañas al resto y nunca se conformaran.
Ya me dijo a mí un empresario de Gerona hace muchos años que el problema catalán se resolvería dándole la capitalidad de la Nación, es decir de España, a Barcelona.    
¡¡Pues que se la den, que se vayan todos los políticos allí, las manifestaciones, el paso de los borregos y las cabras y cualquier festival reivindicativo a Las Ramblas, La Diagonal, al Paseo de Gracia o a la estación de Sants, me da igual, pero que nos dejen de una puñetera vez en paz.
Filoxides el Crítico                                          

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