miércoles, 18 de marzo de 2020

La pandemia y la ineptitud.


“El coronavirus COVID-19 se ha extendido a más de 120 paises y la infección ya ha superado los 190.000 casos en todo el mundo. En España, hay más de 11.000 casos de coronavirus y más de 500 muertos. Así es el mapa de del coronavirus en España y en el Mundo” (noticias actualizadas por la prensa).

No quiero hacer aquí una cronología del avance del coronavirus por el mundo pues es de todos conocido hasta la saciedad. Pero he de destacar ciertos puntos para explicar el porqué de mi denuncia ante lo que lleva sucediendo en España desde hace muchos muchísimos años.
En diciembre del 2019 empiezan a registrarse en la ciudad de Wuhan casos de una neumonía de causa desconocida. Un mes después, la Organización mundial de la Salud (OMS) confirma que se trata de un nuevo tipo de coronavirus llamado COVID-19

Ya en estas fechas la alarma en los organismos internacionales se hace notar, diferentes médicos, biólogos y científicos de reputado nombre comienzan a hablar de futura pandemia. Rusia cierra sus fronteras con China y el Gobierno limita el acceso a su país de diferentes nacionalidades.

Tailandia y Corea del Sur son los siguientes países que detectan el virus en su población, está ya está muy extendida en China hasta el punto de que su Gobierno tiene que confinar a una inmensa población en una de sus provincias,  Hubei con más de once millones de habitantes queda cerrada al resto del país mientras los casos de infectados se dispara y la de muertes también.

De aquí salta sorprendentemente a Italia, dónde toda la Lombardia al igual que Hubei queda confinada, se suspenden partidos de fútbol, desfiles, carnavales y todo una región queda paralizada.

¿Se hizo esto a su debido tiempo? No, se espero demasiado a tomar medidas rotundas, retrasando su ejecución por intereses económicos, deportivos y hasta de imagen, Italia es así. Pero al final tuvieron que tomar medidas drásticas ante el avance de la epidemia.

Oímos repetidamente que se siguen los protocolos, todo los organismos tanto nacionales como internacionales siguen los protocolos  ¿Rusia también? Creo que no, el Kremlin sabe que su “credibilidad” ante el pueblo consiste en tomar decisiones  rápidas y eficaces.

¿Y España? Somos el cuarto país infectado en número de personas, con más de quinientos muertos en toda la Nación y de ellos un gran porcentaje en la Comunidad de  Madrid.

¿Reacciono rápido el Gobierno? –No, no con la agilidad necesaria para frenar la epidemia que se veía venir tras la experiencia italiana.

El Gobierno está muy condicionado a sus alianzas internas,  a sus compromisos y coaliciones para tomar medidas de carácter nacional, le vino grande el asunto y ha reaccionado tarde y con muchos vaivenes en cuanto a su actuación.

Aquí se ha puesto una cabeza visible, el Doctor Fernando Simón, hombre de gran sapiencia y de una hoja intachable de servicios al país, pero que al final su papel queda del lector de estadísticas, dice un día y otro a una hora y otra los números de infectados, el nivel de estos, hasta hace poco la edad de los fallecidos y el total de estos. Aquí se acaba su labor aunque cada día que pasa las contradicciones provocadas por la poca capacidad del Ministerio para dar respuesta al problema le hacen tener que solventar los problemas como sea aunque a costa de su credibilidad.

Los test no eran necesarios, al día de hoy si. China nos lleva recomendando que desde el primer día debiéramos hacer el test de infección a toda aquella persona que tuviera síntomas de tener la enfermedad. Es decir lo que ayer era una medida innecesaria se convierte hoy en imprescindible. ¿Es responsable el Doctor Simón de esto? –No claro que no. Él es simplemente la voz del Ministerio o mejor dicho la cara que aparece en la televisión para decirnos los avances del virus que no los de la medicina.

Aquí se notan los recortes que desde hace muchos años y diferentes gobiernos vienen aplicando a la Sanidad Pública, recortes que también se han aplicado a otros ministerios mientras que el gasto “político” se dispara (con el psoe y también el pp) Nunca he entendido que pinta un “filosofo” de Ministro de Sanidad, no veo yo a Sócrates al frente de la Sanidad para ello estaba Hipócrates que separó la ciencia de la superstición.

Aquí no es así, aquí hay que ser jurista como mucho o simplemente activista político para alcanzar un ministerio, mientras que los profesionales quedan como mucho en segundo lugar.
Ahora echamos mano de la UME, todas las cadenas de televisión al unísono alaban la eficacia de esta Unidad del Ejército, de un Ejército empequeñecido, asfixiado y obsoleto al que los diferentes gobiernos han dejado a un lado durante muchos años. Pero que su grado de capacidad y liderazgo gracia a su sentido intrínseco de la disciplina mantienen al día a pesar de las limitaciones.

China echó mano de su Ejército en cuanto fue necesario, es decir en cuanto vieron que aquello era grave, aquí sabiendo la carestía de materiales apropiados se ha contado con la Farmacia Militar tarde, se ha esperado a que un gobierno con corrientes diferentes de opinión se pusieran de acuerdo o que al menos no entorpecieran la presencia del Ejercito en las calles ¿Qué temen, un levantamiento militar?

Y los vascos y catalanes ¿Qué temen a que el Ejercito esté en sus tierras? A esta ralea de políticos profesionales hay que recordarles que el Ejército es de todos, sean la comunidad que sean, el Ejercito es la representación del Estado al que ellos pertenecen. Pero nuestro gobierno debido a sus compromisos políticos y su debilidad parlamentaria condiciona.
Los engreídos vascos exigían que los médicos y el resto del personal sanitario hablasen vascuence, hoy ante la gravedad del problema esto ya no es imprescindible ¡Hipócritas! Y si las cosas fueran a peor dejarían entrar al Ejercito, la Marina y la Aviación si fuera menester, ellos los valientes gudaris quedarían retratados.

Y la televisión, que se puede esperar de unas cadenas sometidas desde hace años a la dictadura de pensamiento de la izquierda. Repiten las consignas del Gobierno como loros amaestrados, alabando la eficacia de nuestros sanitarios de una manera que hace sospechar de una consigna gubernamental. Nuestros sanitarios llevan años quejándose de la falta de medios, de la escasez de material imprescindible, se han dado casos de infecciones en quirófanos por no contar con los asepticos necesarios, y mientras los gobiernos, los parlamentarios y toda la ralea de vividores de la política estaban a recobrar prebendas, cargos y posición, políticos que mienten con el descaro de cualquier sátrapa del tercer mundo, dinero que se pierde en cosas innecesarias o en el bolsillo de organizaciones que viven del erario público pero se recorta la Sanidad, se amenazan las pensiones, se recorta el armamento del Ejercito, se mantiene a las Fuerzas de Seguridad del Estado con unos sueldos bajos mientras que en ciertas comunidades estas superan en ingresos a las nacionales.

Y esto se repite y se repetirá esté quien esté, venga quien venga y mande el que mande, y a ninguno se le cae la cara de vergüenza o en un momento de dignidad dimite.

Esta pandemia no va a acabar aquí, en dos semanas de “enclaustramiento” esto va para largo, desde la OMS advierten que de no encontrar una vacuna en los próximos días la epidemia alcanzará cifras terroríficas, advierten de que el contagio puede alcanzar al 80% de la población lo que puede significar una enorme mortandad.

Y Sánchez y su “equipo” a que espera para tomar las medidas que se le exigen y que deberían primar sobre las económicas a las que él y su grupo de fans le aconsejan. Poco a poco veremos que Doctores independientes tomarán medidas hasta hacerse los verdaderos directores de la coordinación de hospitales y centros de salud, veremos como el Ejercito desde su más alta representación (El Rey) tendrán que tomar más protagonismo, y la sociedad civil obligará a la caterva de irresponsables que permitieron el 8 M, los partidos de la Champion, y otros carnavales políticos o públicos que se aparten y dejen a los que SABEN hacerse cargo de la situación.

Y cuando esto acabe si estamos para contarlo habrá que exigir responsabilidades a todos los que conforman esa pirámide de ineptos que por la irresponsabilidad de nosotros mismos están al mando del Gobierno.
Filoxides

lunes, 16 de marzo de 2020

Cuarentena I






El encierro voluntario es tan insustancial como el obligatorio.
Puede que sea una medida para controlar los miedos, pero dudo mucho que sirva para frenar tanto la peste que nos invade como la que puede venir acompañándole.
¿Vaticinio? ¡No, no creo estar en condiciones de predecir o intuir nada solo que al mal le acompañan siempre muchos adeptos, simpatizantes y el resto de la plebe!. “Et voluisse sat est” diría el clásico para darle un cierto aire intelectual a este desequilibrio social.
Nadie se espera la muerte, solo el temerario juega con ella, la provoca y hasta puede que llegue a amarla, estar cercana de ella puede resultar un salvoconducto para el intrépido, conocedor del arte de vivir puede que piense que el final solo es un paréntesis. Temerarios, provocadores, hombres dispuestos a saltar a la nada sin protección alguna, suicidas modernos o paranoicos aburridos.
Será esto una muestra del dadaísmo hospitalario, es decir la anti-vida paralela al anti-arte. No sé, podría ser pero para ello tendría que refrendarlo un Aragón, o un Tzara, ¿Acaso no es este virus un balbuceo de nueva enfermedad, una expresión de una nueva peste, una forma de higienizar el futuro?.
La simpleza invade tanto a gobiernos como medios de información, estos últimos, claro está, son las cotorras del poder, te dictan normas, medidas, pautas de comportamiento tanto sanitarias como higiénicas. ¿Sirven para algo? El gobierno dice que si aunque tendremos que convivir con cifras crecientes de muertos. Te hablan de porcentajes, estadísticas, números, comparativos y más. Al final te ves convertido en una simple estadística ¿Tiene esto algún valor? Dicen que se aplican medidas “didácticas” Te enseñan a lavarte las manos como si aquí estuviera la solución. ¿Es qué no sabíamos lavarnos hasta ahora? Al parecer no, pero para solucionar esto ya están nuestros gobernantes, su obsesión por re-educarnos no para.
Filoxides en cuarentena