Ami N´boto vive afincado en mi pueblo más de diez
años, vive del pastoreo y de sus habilidades con el cuero, hace verdaderas
obras de arte con este material. No se le conoce mujer ni hijos, habita en una
casita baja donde cocina, duerme y trabaja su arte, se la alquila una viejita
que ahora por la edad necesitada de cuidados vive con uno de sus nietos en un
pueblo de al lado solo a escasos cinco kilómetros de este.
Ami tiene otra virtud, una virtud que según él es la
que se enseña de generación a generación por los viejos de su aldea allá por el
rio Shanga en la República Centroafricana, esta virtud se centra principalmente
en la honestidad y el respeto a todo aquello que tiene vida y que si no es únicamente
para alimentarse no debe cogerse y menos matarlo.
En los seis años que llevo viviendo en este pueblo nunca
le he visto acompañado por persona alguna, siempre solo aunque no rechaza
saludo alguno y siempre tiene una sonrisa en la cara para los demás. En sus
callosas manos se ve la dureza de su vida y en los pliegues de sus sienes la
del sufrimiento.
Salí de mi país cuando me obligaron a coger un fusil,
me negué y me encarcelaron, pude escapar y junto a otros de mi pueblo (Ami es
de etnia bantú) conseguí llegar hasta Guinea, allí me embarqué en un pesquero y
estuve en la mar casi dos años, en un amarre obligado en la Isla de Gran
Canaria salté por la borda y llegué nadando a la costa, después hasta que
terminé en este pueblo es una historia complicada que no puedo contártela sin comprometer a algunas personas.
Nunca he conocido la paz, allá en mi tierra no queda
nadie de mi familia, solo muertos y estos deben quedarse allí pues de allí son
sus almas, yo espero volver algún día aunque sé que eso es casi imposible pero
tengo esa esperanza. Allí se matan cristianos y musulmanes sin motivo alguno, a
mí y a otros de mi pueblo nos reclutaron los libios para que lucháramos contra
el gobierno, un gobierno del que no habíamos oído hablar nunca. Un primo mío le
preguntó al oficial que si nadie del gobierno se había acercado nunca por la
aldea ¿Por qué hemos de luchar contra él? Solo consiguió como respuesta un
machetazo que le amputo varios dedos al intentar cubrirse la cara.
No hemos odiado nunca a nadie, ni blancos ni negros, hemos
vivido en paz durante muchos años, los franceses llegaron hace muchos muchísimos
años con sus costumbres y sus misioneros, nos obligaron a aprender el idioma y
eso no es malo pues saber siempre ayuda aunque hubiéramos preferido que nos
hubieran traído arados y otros útiles más necesarios para nuestro pueblo.
¿Ami, Tú en qué crees?
Es muy difícil explicárselo a un hombre blanco,
católico o protestante, muy difícil, repite.
¿Inténtalo con un agnóstico?
“El Dios Cósmico inyecto por medio de su Ángel bueno
su gracia divina en la materia. Cada Raza recibió un don distinto,
diferenciador, por ello no son iguales y cada una de ellas es depositaria de
este don que pierde en el mestizaje”. Respetamos todo animal planta y utensilio
que beneficia a nuestro pueblo. Nunca verás a un bantú tirar a la basura un
simple juguete estropeado o roto, si se puede arreglar se hace y si no se le da
otro servicio. Cuando veo esos contenedores llenos de desperdicios pienso en lo
que podría hacer mi pueblo con ello. Así
que resulta imposible tratar de explicar nada a un occidental y ahora mismo
hasta a aún negro europeo o norteamericano, han perdido el sentido de la Raza,
imitan al blanco pero en lo peor de este, no tratan de superarlo y si lo hacen
por sus estudios o sus trabajos se intentan asemejar a él en sus modos y sus
actos.
Nosotros los bantúes de mi zona hablamos suajili y
hemos vivido del pastoreo y de la agricultura, hasta la guerra nunca hemos
tenido necesidades y vivíamos en paz con los pueblos de alrededor, mi hermana
se caso con un jefe zulú y según nuestra tradición se marcho a vivir a su aldea,
no he vuelto a saber de ella pero siento
en el corazón que está viva y es feliz.
¿Ami, eres feliz?
Tengo donde dormir, como dos veces al día, estoy con
mis ovejas y tengo un techo donde refugiarme del sol y de la lluvia. ¡Si, soy
feliz!
¿Te tomas otro café conmigo?
No, gracias uno es suficiente
Adiós Ami, adiós amigo.
Filoxides el Crítico
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