viernes, 12 de julio de 2019

Un año sin Morgan




Ya ha pasado un año desde que tuvimos que sacrificar a nuestro querido Morgan, un año ya. Son muchas las cosas que le pueden ocurrir a una familia durante este corto espacio de tiempo, nosotros y especialmente yo me he quedado sin un amigo con el que compartir esos paseos a veces incómodos y hasta molestos pero que ahora me parecen los mejores momentos de mi vida. Ver correr a Morgan por el campo detrás de conejos, gatos o cualquier otro animal nos causaba un enorme placer a  nosotros, meterse en el agua del Lozoya o de este Jarama con toda la prudencia del mundo nos resultaba hilarante, Morgan no era un hábil nadador y el agua especialmente la del mar le superaba, eso de ver llegar las olas y empaparle sin que se diera cuenta le causaba pavor, el pobre nos miraba para que le libráramos de aquel suplicio, el agua no le gustaba.
Puede coincidir con la edad pero este año físicamente lo he notado, los paseos con Morgan me obligaban a andar durante un espacio de tiempo dos y hasta tres veces diarias,

si no tenía que bajarle a la calle de madrugada por qué no se podía contener, eso aunque me molestase en el momento resultaba bueno para mis piernas, ahora aparte de haber engordado me encuentro fatal con las piernas. Morgan era sin darse cuenta mi preparador físico y yo a la vez el suyo, nos compaginábamos y esto era muy bueno para mi salud, ahora me cuesta una barbaridad salir a pasear, no le encuentro sentido, me aburro y aunque salgo junto a mi Ana, no es lo mismo nos falta Morgan.
Ese golfante nos ha dejado bastante solos.

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