jueves, 31 de enero de 2019

Las manos muertas.



“Si su Señoría no es capaz de ruborizarse, permítame que yo me ruborice por su Señoría”
(Manuel Azaña)
Son muchas las cosas que socavan el razonamiento normal de una sociedad y más concretamente la sociedad española. Han pasado muchos años desde que los españoles “nos dimos un régimen democrático” perífrasis muy utilizada en estos tiempos por los medios de “comunicación”, más bien diría yo por los conductos de adoctrinamiento.

Razonar, es decir ordenar en su justa medida las controvertidas medidas que el gobierno de turno adopta, llega a convertirse en un paradigma, algo que ante la imposibilidad de entender o descifrar se toma por cierto.

España es un raro país dónde se habla, se piensa y al parecer se siente de izquierdas pero gana la derecha ¿Y nadie se pregunta por qué? Quizás sea, por buscarle un sencilla explicación, a los casi cuarenta años de dictadura, que amodorró ánimos y costumbres.

Puede que esto sea en parte cierto pero no del todo, España al igual que la mayoría de los países católicos han considerado el trabajo como un castigo de Dios, curiosamente de un Dios que a su pueblo le permite la usura siempre que sea hacía los goem. Esto no ocurre en los países de religión protestante, como también la corrupción está más extendida entre los primeros que en sentido ético reformista.

Años de subvenciones, de prejubilaciones, de paro obrero casi ilimitado, de ERES, etc, etc, han superado las ayudas que la dictadura otorgaba a las familias numerosas, los parados o los enfermos de larga duración. El clientelismo político se ha institucionalizado al igual que antaño la Iglesia instituyo la caridad para mantener cierto control sobre el pueblo humilde.

En esto los actuales dirigentes han superado al franquismo, han conseguido una base de “marginados” aptos para poder mantener mediante el sufragio los privilegios que ellos mismos se han adjudicado, en esto no hay casi deferencia entre izquierdas y derechas. Ahora bien, la tradición pesa mucho en estos casos, es decir la derecha en su mayoría ha creado las bases de una economía al estilo liberal que con sus fallos y lacras supera claramente a las políticas colectivistas o dirigidas de los gobiernos socialistas.

Es muy fácil por los medios de comunicación y sobre todo por los nuevos “analistas” de tertulias y debates erigirse en presuntos representantes de la gente. Algunos puede que se piensen tribunos de la plebe, los nuevos Clodios, sin importarles un bledo el alcance de sus manifestaciones. Probablemente esta sea una de las razones por las que el español oculta su verdadera intención de voto y falsea encuestas y vaticinios.

Cualquier sociedad estructurada bajo un régimen dictatorial, tanto e izquierda como de derechas impediría, mediante leyes al respecto, que un trabajador con cincuenta años pueda ser jubilado o prejubilado. Una persona físicamente en condiciones de trabajar debe estar activo al menos hasta los sesenta y cinco años y si su trabajo ha sido intelectual puede muy bien aguantar en su cátedra hasta los setenta con pleno rendimiento laboral, evidentemente siempre que la salud le acompañe, para eso debe haber los tribunales médicos competentes totalmente ajenos al poder, solo bajo dirección estrictamente profesional.

El fraude está tan extendido que ya no conmueve a nadie. Unos y otros se echan en cara corruptelas de todo tipo sin ponerle freno de una vez por todas. El cansancio y la apatía se ha apoderado de una buena parte del sector laboral, los múltiples impuestos, la falta de ayudas, el deterioro de instituciones básicas a causa de la mala gestión de los gobernantes (léase seguridad social) han conseguido que esa parte decente de trabajadores, técnicos, pequeños empresarios hayan perdido la motivación necesaria para afrontar con ilusión nuevos cometidos o nuevas empresas. El Estado vampiriza de tal modo el resultado de la labor que desmoraliza cualquier tentativa empresarial del tipo que sea.

La enorme masa burocrática se une a las manos muertas, estas personas no crean riqueza ni producen nada, solo administran, gestionan y ayudan a las administraciones sin que su actividad enriquezca a la Nación. El colapso acabó con la URSS, la burocracia impedía o ralentizaba de tal manera la distribución de alimentos, medicinas, materias primas que terminaron ahogando a la mayor potencia del mundo.

España está a un paso de esto, los medios repiten en su cansina y monótona salmodia el enorme gasto que suponen las jubilaciones, sin hacer mención al dinero retenido durante más de treinta o cuarenta años cotizando de esos trabajadores, en cambio son generosos cuándo se refieren a ONG´s, u otros colectivos similares.

El trabajador se ha pagado con creces su jubilación, probablemente quitándose de pequeños lujos que hubiera podido tener para que cuándo llegase la hora del retiro tuviera tanto él como su pareja la tranquilidad suficiente en lo económico.

El trabajador, el empresario, el técnico sabe lo que cuesta ganar dinero, mientras que el Estado lo derrocha en muchos casos. La enorme carga de gasto de autonomías, ayuntamientos, ministerios, etc, etc. Cae sobre los hombros del productor que en cambio suele ser motivo de todo tipo de dudas, controles, revisiones y hasta sanciones de Hacienda, mientras al político de turno por hacer mal su gestión o por llevar a la ruina al ayuntamiento de su pueblo se va de rositas a su casa una vez terminado el tiempo de gobierno.

No es de extrañar que ante el caos que origina el Estado las masas trabajadoras se rebelen y digan ¡Basta! Para que montar un taller, una tienda, un bar si te van a estrangular desde el primer momento, para que hacer dignamente y sobresalir en tu trabajo diario si tienes los mismos derechos que el vago que está de baja más que trabaja o el que piensa que esforzarse no tiene mérito. Se ha creado una sociedad de vagos y parásitos amparados en normativas y leyes que unos cretinos ignorantes que no han trabajado en su vida han puesto a su servicio. 

Hay que corregir esto ya si se quiere que el país no termine hundiéndose, sobran manos muertas, pero las reales no las encallecidas y cansadas por tantos años trabajados y sobre todo sobra burocracia. Te sorprende ver cuándo entra en un banco a dos personas como mucho trabajando , en cambio entras en un organismo público y ves una enorme cantidad de funcionarios sentados en sus mesas o en la cafetería de al lado.

En esto el socialismo se lleva la palma, podríamos decir que es la burocracia institucionalizada. Por ello las regiones autonómicas que llevan muchos años bajo su gestión están muy por detrás del resto. Aquí es donde más se nota el “clientelismo” político. Aquí se ayuda al subproletariado de una manera caciquil más al uso de la Edad Media que del siglo de la fibra óptica, pero es la forma de perpetuarse en el poder, repartir dinero, dinero que no producen sino que lo desvían para beneficiarse de una manera indirecta, pues saben que el voto tan necesario para mantenerse en el poder con todo lo que conlleva de corrupción y dejación está comprado.

La revolución está por llegar, no la traerán estos nuevos aprendices del Mayo del 68 con teléfono móvil y comida y cama asegurada en la casita de papa (o mama, para que no se me ofenda nadie) ¡No! Ahora no hay maoísmo donde adherirse, nuevos filósofos a los que venerar, a los mitos como el Che o Castro se les cayó la careta hace muchos años, tampoco está la URSS para mantener el equilibrio con los USA, ahora la revolución vendrá por otro lado y probablemente más sangrienta que el famoso mayo parisino, pues el hartazgo es mayor y no serán las famélicas legiones proletarias las que encabecen la revolución, lo serán técnicos, profesionales,, médicos, científicos…… y estos si pueden colapsar la vida de un país y de un continente si es preciso.
Filoxides El Crítico

lunes, 28 de enero de 2019

Gracias Doctora y hasta siempre


Nunca tuve oportunidad de agradecer lo suficente a la Doctora Morell  la atención y cuidados que tuvo con mi padre hasta el día de su fallecimiento.

La delicada manera en la que nos expuso el carácter terminal en que se encontraba la enfermedad y la evolución de esta que avanzaba de una manera fatal.

Siempre he tenido un respeto enorme por los profesionales de la medicina y en concreto de las Doctoras que nos han tratado tanto a mis padres cómo a mí.

Desde que le diagnosticaron el cáncer que acabo son su vida, la doctora Morell estuvo al tanto de la evolución y desarrollo del mal, interviniendo en lo que fuera necesario para que los cuidados y el tratamiento fueran los necesarios y más convenientes en cada momento.

Hoy cercano el aniversario del fatal acontecimiento, veintisiete años, me entero que la Doctora ha fallecido en su pueblo de Navarra dónde residía y dónde había nacido; ahora jubilada se preocupaba de obras de caridad y ayuda a la gente mayor que la necesitaba.

Siempre la tendré presente, su esbelta figura, su delgadez, su tez morena y esos inmensos ojos verdes que invitaban a pensar el haber sido una mujer muy bella de joven y más que interesante de mayor.

Recuerdo cuándo se dirigió a mí para que le transmitiera a mi madre la gravedad que padecía mi padre, fue precisa pero muy dulce con una normalidad que aplaco de una manera extraordinaria el impacto de la noticia.

Nunca se lo pude agradecer como se merecía, aunque la visité varias veces solo para saludarle hasta que me comentó que se jubilaba y volvía a Tudela.

De una manera casual me he enterado de su fallecimiento hace unos días allá en su tierra natal. Por ello además de mi pésame a su familia le devuelvo la frase que me dijo al fallecer mi Padre:

“Nunca morimos sólo nos alejamos por un tiempo”
Francisco Filoxo

sábado, 26 de enero de 2019

Adolfo y sus libros (Una noche en Medinaceli)


“El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee” (Umberto Eco)
Nada sé de mi viejo amigo Adolfo, perdí su pista cuando me vine a vivir a Talamanca, de esto hace ocho largos años. Siempre que regresaba del Nordeste de la Península paraba unos días en Medinaceli, una ciudad con un encanto especial.
Allí en una casita a las afueras vivía Adolfo, había alquilado esa casita allá por los años noventa del pasado siglo cuando cerró su librería de la calle Montaner en Barcelona, librería que había heredado de su padre y este del suyo, tres generaciones de libreros que ilustraron durante más de noventa años a buena parte de la sociedad barcelonesa.
Adolfo no pudo hacer frente a las deudas, las reparaciones que el edificio precisaba y la falta de clientes que poco a poco iban ignorando las tertulias que el viejo librero organizaba todos los miércoles. Día tras día el salón principal de la librería, allí donde una mesa circular rodeada de sillas y anaqueles con miles de libros se iba quedando vacío. Uno de los más fieles clientes El Sr. Roger tuvo el tristísimo honor de comprar el último libro antes de echar el cierre, días antes de que las máquinas echasen abajo el edificio.
Adolfo salvó en una vieja furgoneta cuántos libros pudo, regalo muchos y desgraciadamente otros quedaron a merced de las excavadoras, de esto Adolfo no se recupero nunca. En los días que le visitaba me decía que por las noches escuchaba los lamentos de aquellos libros que sacrificó abandonándolos a ese cruel destino.
Solitario, casi un anacoreta en pleno siglo XX, se refugió en esta ciudad cercana al cielo y atada a la tierra por una naturaleza más bien hostil para con el hombre. Una vieja estufa de gas calentaba la casa, más bien el lugar cercano a ella mientras que el resto quedaba abierta al frío que sube del Jalón y que quiebra la respiración en las largas noches sorianas.
Nunca utilizó teléfono alguno, tenía que avisarle de mi llegada llamando a la Alcaldía y que el alguacil se lo dijera. Allí me esperaba con sus gatos, su impresionante biblioteca y sus extraños dibujos que en los años que vivía en esta ciudad iba plasmando sobre cartón, papel o madera. En uno de esos dibujos, indescifrable el contenido tenía escrito a su pie:
“Daría todo lo que se, por la mitad de lo que ignoro”
Creo que la frase es de Descartes. Adolfo había leído mucho, escrito y viajado casi siempre por el Mediterráneo, un mar que le fascinaba, lo cual resultaba extraño que se hubiera adentrado en tierras castellanas para buscar el retiro.
La última vez que le visité, recuerdo que fue en Septiembre del dos mil diez, el otoño se acercaba y las noches ya iban siendo frías. Llegue un viernes sobre las siete de la tarde, venía de Zaragoza, había estado trabajando por la región, Soria, Logroño, Haro, Arnedo y el vienes me despedí de mi compañero de trabajo y después de almorzar con él cerrando algunos flecos de nuestro trabajo salí en dirección a Medinaceli.
Allí en la cancela de su casita cercana a la puerta árabe me esperaba Adolfo con uno de sus gatos en los brazos y una jarra de vino presta a ser engullida. Aparqué mi coche justo enfrente, en un solar habilitado para ello y sin esperar más abrace a mi amigo. Mis brazos se encontraron con un amasijo de huesos y nervio, Adolfo siempre estuvo delgado pero ahora era casi un escuálido, me recordaba ciertos grabados de Don Quijote aunque mi amigo no llevaba barba, siempre iba totalmente rasurado.
Me preguntó por mi familia interesando especialmente por mi hijo y sus estudios, luego sobre mi trabajo y después sobre su actual situación, dándole a esta un punto de comicidad muy propio de las personas que son conscientes de lo efímero de la vida.
Bebimos la jarra de vino y al acabar esta viendo que la noche se nos echaba encima nos dirigimos hacia la Plaza Mayor a un restaurante dónde cenaríamos algo. El rato fue muy agradable, me estuvo contando sus peripecias por el pueblo cuando llegó, el frío que soportaba aunque al ser seco lo prefería a la humedad de Barcelona, el cambio de comidas, me decía que los torreznos le habían cambiado la vida, nos reímos mucho, sobre todo cuándo le dije que los torreznos tiene mucha grasa y él no tenía ni un ápice en su cuerpo 
-¿Dónde lo echas? Le dije mientras le pellizcaba el abdomen.
-Bueno los gatos participan en el ágape
Acabamos de cenar, me preguntó si me iba a quedar más tiempo, pues siempre estaba una noche y al día siguiente retornaba a mi casa en Talamanca. Le contesté que me iría sobre las doce del día siguiente y entonces me dijo:
-Bien, no tenemos tiempo que perder, volvamos a mi casa.
Al salir el contraste de temperaturas nos sorprendió a los dos, hacía un frío terrible para las fechas que estábamos, apretamos el paso, cruzamos la plaza dimos la vuelta al Palacio Ducal y caminamos hacia la puerta árabe cuyo arco iluminado por unas luces indirectas le daban un aire de  decrépito esplendor.
Según avanzábamos me fijé en el emplazamiento de la casa de Adolfo, estaba ubicada sobre un saliente de la colina, a la derecha un camino la acercaba a la Ermita del Humilladero, desde la izquierda se veía la carretera abajo, dónde está la parte administrativa del pueblo y siguiendo la colina el destello de la luz que alumbra el Arco Romano.
-Te gusta la ubicación. Me sacó del ensueño mi amigo mientras abría la puerta de su casa, allí tres preciosos gatos le dieron la bienvenida mientras que Adolfo les obsequiaba con unos restos que había recogido del restaurante, una vez que les había alimentado con estos restos y con unas latas que tenía en una nevera, se volvió a mí y me dijo:
-Bueno, mis chicos ya han cenado, ahora viene el tiempo de los mayores.
Reímos ambos mientras los perezosos gatos iban ocupando sus respectivos sitios para el sueño.
-Creo que vives en un sitio magnífico, eres un privilegiado aunque supongo que echarás de menos tu Biblioteca, el Mar, Barcelona…..
-¡No mi viejo amigo! ¡Nada de eso! Aunque he de reconocer que cada noche escucho los lamentos de aquellos libros que se quedaron a merced de la piqueta, sus sollozos son los gritos que me desgarran el alma. Nunca más les volveré a ver, jamás les ojearé como lo hacía antes, tampoco limpiaré sus lomos del polvo de la ciudad, ya han desaparecido, sus hojas esparcidas por cualquier asqueroso vertedero de la periferia de Barcelona. No les puedo olvidar, ni puedo repetir sus títulos ni sus autores, tampoco el afán ni el trabajo de los editores, los encuadernadores, de todos los que trabajaron en su fabricación, pues son obras de arte, aunque sean de simples tapas de cartón son obras de ingenios, de almas superiores que plasmaron en papel trozos de su alma y su cerebro.
No lo he superado, cada noche en mi soledad, aislado con mis gatos de cualquier ruido, escucho a los que están aquí, los que puede traerme, ellos me preguntan por sus hermanos, me echan en cara que les abandonará y que siguiera vivo. He pensado en suicidarme varias veces pero…¿Qué pasará con ellos? ¿Quién les protegerá, también a ellos de la piqueta o la hoguera?
Pues ese es tristemente el futuro de los libros, la hoguera y sus nuevos inquisidores, los nuevos Calvinos o Savonarolas son las recicladoras, esos monstruos que les harán pasta y puestos a disposición de cualquier industria.
Esto me anima a seguir vivo, con ello mantengo vivos a todos estos libros que nos rodean, que están pendientes de lo que hablamos y yo les siento vibrar, sentir, reír a las comedias, llorar a las tragedias, dialogar, discutir a los filósofos. En las noches más oscuras, ellos iluminan la habitación dónde se encuentran y la casa en general, esto se convierte en un enorme Ateneo, un Ágora de ideas y pensamientos, una Estoa de la enseñanza.
Mis gatos suelen esconderse cuando comienza todo, el ruido de las conversaciones, de los discursos, de las discusiones, de los debates, les asusta, ellos pobres felinos no llegan a comprender el valor de la palabra y menos aún el de las letras.
Es maravilloso poder escuchar a Fausto con Mefistófeles, a Melibea y Calixto, Escuchar como Cesar anima a sus legiones, los lamentos de Valerio hacía su amor Elisa, las discusiones del testarudo Sócrates con su discípulo Platón………Todos defendiendo ideas, posicionamientos, razones y hasta los crímenes más abyectos y yo en el centro del debate sin intervenir escuchando, meditando sobre lo que dicen, lo que sienten y como lo representan. ¡Están vivos! Yo lo sé y por ello soy su guardián, les mantengo aislados de los hombres, les protejo. Qué sería del loco Nietzsche y su Zaratustra sueltos por el mundo y Fichte con su discurso a unos alemanes decadentes, a Spengler riéndose de su acertada visión y la deriva actual, al lobo estepario de Hesse, o a Sancho buscando su Ínsula de Barataria, ellos estarían perdido sin mi mediación, todos saben que ahora están seguros bajo mi cobijo, soy un Avatara , una reencarnación de Visnu que armoniza su mundo.     
La fría noche nos anima a seguir conversando, Adolfo prepara varias veces café, la noche lo pide y nuestros cuerpos lo necesitan. Según mi amigo continua hablando voy sumergiéndome en ese su mundo, por un momento veo tomar vida a todos y cada uno de los personajes de sus libros, los horribles cuentos de Alan Poe, de Lovecraft persiguiendo a los pobres gatos, en una esquina de la habitación se me presentan los sabios griegos en el Ágora del Partenon, algo más allá veo a las Legiones al mando de Varo avanzar por los bosques germanos de Teutoburbo, al sagaz Arminio celebrando la victoria, a Tiberio llorando la derrota, en otra esquina distingo a Lope conversando con Quevedo, Gongora y otros que no distingo, mientras sus personajes repiten sus obras incansablemente, así hasta el alba.
Entonces todo vuelve a la normalidad. En un butacón algo destartalado duerme Adolfo con una expresión en su cara de total felicidad, uno de sus gatos se acurruca en su regazo mientras que a sus pies montan guardia los otros dos; intento levantarme pero no puedo estoy totalmente paralizado, el frío de la noche me ha dejado totalmente aterido, intento mover las piernas, me las froto con ambas manos hasta que la sangre vuelve a circular por ellas, después de unos momentos consigo ponerme en pie, Adolfo sigue en la misma postura, solo que su cara ha cambiado ahora un gesto triste se apodera de ella, parece como si la vuelta del día le perturbara.
De repente se alza y como si nada hubiera pasado me mira sonriente.
-¿Te quedaste dormido, bribón? Me suelta mientras me da una palmada en el hombro.
-Si, es cierto. Al final me quedé dormido le contesté mientras me fijaba en las tazas de café que había sobre la mesa. No comprendo como con tanto café ingerido me pude quedar dormido. Adolfo me leyó el pensamiento y me dice.
-¡Bah! Es normal, las emociones terminan por superarnos y no dormimos pero entramos en una especie de trance, es lo que me pasa a mí desde hace bastantes años, desde antes de venir aquí.
Intento contarle todo lo que creo haber visto o soñado, no lo sé, pero es como si él hubiera estado pendiente de mí en todo momento.
-Tú lo has visto, toman vida, repiten su obra, su papel en la sociedad que les toco interpretar o pensar, por eso sufro al no poder salvar a los que quedaron allí, esos han desaparecido, se han esfumado aunque sus lamentos siguen golpeando en mi cerebro día tras día.
Salimos a tomar un poco el aire a la calle y sobre todo a mover los músculos todavía rígidos. La vida ha vuelto al pueblo, unos críos cruzan corriendo camino de la escuela, un barrendero comienza su labor diaria, el ruido de un tractor se confunde con el de una segadora que hace su trabajo colina abajo. Los gatos se dispersan por el jardín cercano, uno de ellos el más claro persigue a un jilguero que juguetea con una hoja.
Mejor es que vayamos a desayunar a la cafetería, así andamos un poco, nos irá bien. Me dice Adolfo mientras me acerca mi chaqueta, el frío de la mañana e bastante cortante.
Nos acercamos a una panadería cercan que hace las veces de cafetería y nos sentamos en una mesa cercana a la puerta, adentro dos trabajadores enfundados en su ropa de trabajo conversan mientras toman su desayuno, varias parroquianas esperan su turno para comprar pan mientras la dueña nos atiende a nosotros.
-Como podrás ver no me falta de nada aunque este carente de casi todo como decía Dante “La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando solo posee el más alto grado de libertad” y esto es lo que me sobra a mí, libertad, aunque para ello me vea a veces prisionero de este bendito lugar.
-Ahora solo quiero una cosa y eso te implica a ti. Me dice:
-Necesito que me prometas que si falto, probablemente antes que tú por mi edad, te hagas cargo de mis libros, no consientas que nadie les separe o que los convierta en pasta nuevamente y menos aún que terminen de comida de ratas en algún basurero.
-Te lo prometo, Adolfo.
Nos abrazamos mientras salimos del local camino de su casa, allí le esperan sus gatos con impaciencia, sus libros, sus pinceles y acuarelas, su pobreza, su libertad y sus paisajes. Durante unas cuantas horas continuamos charlando de una y mil cosas más hasta que el sol alcanza el medio día, nos despedimos con tristeza, me subo al coche y bajo la colina que eleva Medinaceli hasta el cielo, el cielo de los poetas y de los viajeros del Alba, por el espejo retrovisor veo a Adolfo con uno de su gatos en brazos despidiéndose de mí, cuando su imagen desaparece el paisaje pierde color, tierras negras de Soria me rodean, me incorporo a la Autopista, dejo atrás un viejo poeta loco pero feliz, libre pero encadenado a sus libros y a sus recuerdos.
“No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guie. Camina junto a mí y se mi amigo” (A.Camus)
Epilogo: Tengo que ir a recoger todos los libros de Adolfo. Sus gatos se marcharon en  cuánto su amo les dejo, nadie me supo decir que fue de ellos…………


Filoxides de Ursalia

jueves, 24 de enero de 2019

Carta abierta a Don Guillermo Arenas sobre su artículo "La Derecha que hay a la derecha de Vox"

No dejo de asombrarme del efecto que ha causado en los medios “intelectuales” la aparición de Vox en el escenario político español.

Un gran número de “analistas” de nuevo cuño y de fidelidad manifiesta al “sistema” se echan las manos a la cabeza por que en estos momentos emerjan partidos, grupos o asociaciones que en seguida son enclaustrados como Extrema Derecha, las causas son lo de menos, eso no merece ser investigado y menos aún analizado, lo importante es clasificarlo, enlatarlo y pegarle la etiqueta correspondiente para que llegue al consumidor presto a ser devorado.

Dice, o mejor dicho escribe el prestigioso periodista Guillermo Arenas en GQ (prensa digital) sobre “ La Derecha que hay a la derecha de Vox” El título realmente atrae, invita a seguir leyendo, uno dentro de su ignorancia sobre la capacidad analística que hay en el actual periodismo español se queda algo perplejo.

De entrada me sorprende mucho el hecho, valga la redundancia que al Sr Arenas le sorprenda el avance de un partido minúsculo que ha pasado del 1% en otros comicios autonómicos al sorprendente  10,97 % de los votantes andaluces (según él). Luego añade el insigne periodista que ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?, como es posible que lo que parecía una “broma” se convirtiera en una broma pesada. (Supongo que pesada para él y no para los cuatrocientos mil andaluces que les han votado).  Añade después que si esto fuera una película  podría titularse: “Una extrema derecha viene a verte”, ejemplo muy simple pero eficaz periodísticamente, sobre todo si va dirigido a los de siempre, es decir a los  revolucionarios de salón, burguesitos  con vaqueros rotos pero de marca, deportivo en el garaje y guisquito al salir del Gym, en definitiva a ese centro derecha- izquierda- progresista- revolucionaria y genérica.

Continúa  escribiendo sobre ese grupo que consiguió reunir en Vista Alegre a 9.000 simpatizantes y que hoy día ha podido multiplicar su número bastante, y sigue con el mensaje añejo de Vox sobre la protección a los símbolos de la nación, la devolución de Gibraltar o la deportación de emigrantes para terminar que el mensaje es alto y claro. Efectivamente distinguido Señor pues a muchos (uno incluido) nos hiere muy dentro que un humorista de medio pelo se suene los mocos con la bandera que ha cubierto a muchos muertos antes y después de la democracia, Gibraltar es una afrenta histórica que ha sido con mayor o menor fuerza defendida por gobiernos tanto de centro de derechas y socialistas y en cuanto a los inmigrantes puede ser que desde su despacho de la redacción Usted no haya visto de cerca nunca a un emigrante, pero en esos pueblos olvidados de Andalucía, esos que ni la TV de Sevilla se acuerda de ellos pero dónde tienen que soportar los problemas que esa inmigración ilegal provoca y no voy a entrar en detalles para no herir susceptibilidades.

Por último Usted intenta explicar sin querer razonar el paso del tardo franquismo (palabras de Usted) en la Transición, intenta aclarar la caída de partidos como Falange Autentica, la de JONS, Fuerza Nueva….., dice Usted refiriéndose a Blas Piñar que fue el único efímero representante de ese franquismo en el Parlamento Democrático para acabar mentando a Ahora Madrid como continuación de esa extrema derecha a la que Usted también le hace responsable del asesinato de unos abogados laboralistas en Atocha que los Jueces atribuyeron (y castigaron) a unos miembros de  FET y JONS, luego habla de los Guerrilleros de Cristo Rey (supongo que no serían los argentinos) Los GAE, etc, etc, etc. 

Se refiere Usted de una manera muy lígera a Ramiro Ledesma Ramos, lo que no sé si es al Ramiro que aportó el Sindicalismo Obrero a Falange o él que se aparto de José Antonio del que decía entre sus cercanos que era un burgués católico, o puede que se refiera al Ramiro que elogiaba a la Unión Soviética al igual que a la Italia de Mussolini y que quería la unión con la CNT. 

Para hablar de la extrema derecha hay que conocer con más detalle, no solo su historia sino su posición en cada momento, le recuerdo la oposición de Hedilla a la unificación con los Tradicionalistas, estos que Usted olvida quizás porque se “reconvirtieron” muchos en el PNV, olvida por supuesto que la pena de muerte para Hedilla, sucesor de José Antonio, la dictó Franco, olvida o quizás es que no lo sepa las guerras internas entre partidarios republicanos de Falange en contra de la Dictadura Católica y Monárquica del Caudillo, olvida o desconoce las persecuciones por la Brigada de lo Social contra reuniones, asambleas y mítines organizadas o promovidas por Falange, Fuerza Nueva y otras agrupaciones similares, olvida Usted también a CEDADE quizás por que como estaba domiciliada en Barcelona no le debe resultar importante. Esta formación que organizaba reuniones wagnerianas, se leía a Nietszche y a otros escritores “aislados” por las democracias (Ezra Pound, R.Brasillach, Celine, Cioran, Gentile, etc) fue asaltada y después prohibida, caso único en las democracias, además su Director y dueño de la librería dónde se organizaban estas reuniones acabó en la cárcel.

Pero Usted mete a Vox entre todos estos grupos, no solo les mete en este saco sino que los coloca más a la derecha, Usted afirma que una masa de personas indignadas por lo anteriormente escrito y otras cosas que Usted ha omitido por olvido o por interés y que han votado en estas elecciones autonómicas son de “Extrema Derecha” que el espíritu de Queipo de Llano ha vuelto a aparecer por las tierras del  Al Andalus encabezando una horda de camisas azules, flechas y estandartes, legionarios, regulares y demás “fuerzas fascistas”

Si acaso, si hay algún punto en común de las gentes, mujeres y hombres que han votado a Vox con el ideario “fascista” será con el discurso de José Antonio cuando afirmo:
“Que desaparezcan los partidos políticos. Nadie ha nacido nunca miembro de un partido político; en cambio nacemos todos miembros de una familia; somos todos vecinos de un municipio; nos afanamos todos en el ejercicio de un trabajo”

No será estimado Señor que lo que la gente, el votante quiere es precisamente eso, que desaparezcan tantos partidos, tanta corrupción, tanto “dirigismo” tanto pesebre editorial, tanta hipocresía de aquellos que dicen alinearse con la gente de su barrio para cuando tiene ocasión se muda a una urbanización de lujo, no se ha parado a pensar que las personas, esas que han votado a Vox, que quieren que sus hijos sean educados libremente sin verse obligados a modas de “igualdad-degradada”, que no quieren oír una y otra vez de “crisis programada”, no ha caído en la cuenta de que esta gente son como Usted y como yo que lo único que les une es el hartazgo, ¡Si, el hartazgo del hartazgo! Qué están hasta las narices de todo lo antes reseñado y más cosas que la mente de un viejo ya no recuerda.

Esa es la extrema derecha que yo veo, la de la fatalidad, la del cansancio, del hartazgo, la que quiere poner punto y final a esta absurda comedia que un@s pervertidos han puesto en escena bajo el amparo de unos medios de comunicación y protegidos por unos cada vez más desprestigiados líderes políticos. Aquí en España se puede ser de todo y no me atrevo a decir que incluye el todo, menos de extrema derecha, quizás porque no estamos acostumbrados a que los medios de adoctrinamiento, perdón de información hablen nunca de la extrema izquierda ¡Ahh.. que no existe! ¡Ya!, leamos un poco a Gramsci o a Bakunin, comparemos lo escrito por estos angelitos con algunos de los personajes actuales y sabremos si hay o no hay extrema izquierda. 
                                                                                                     Atentamente: Francisco José Filoxo
PD: "Impedid con toda energía que nadie sacie odios personales y que nadie castigue o humille a quien por hambre o desesperación haya votado a las izquierdas. Todos sabemos que en muchos pueblos, acaso hay muchos derechistas que eran peores que los rojos. Pero no debemos consentir que ninguna de las mejoras sociales conseguidas por los obreros queden sobre el papel sin surtir efectos y se conviertan en realidad" (Manuel Hedilla Larrey. Discurso de Navidad de 1936)