“A veces uno quisiera ser caníbal, no
tanto por el placer de devorar a fulano o mengano como por el de vomitarlo.”
La sociedad actual es asquerosa, huele a
pútrida desde hace muchos, muchísimos años. Ha creado un espécimen nuevo
producto de la pseudo cultura que prolifera y que se autodenomina actor o
director teatral, o lo que quiera llamarse pero al fin y al cabo solo es un
producto de la vulgaridad donde ha caído nuestra expresión artística.
Este “producto” se auto denomina actor
social, o más bien aquél que tiene unas obligaciones hacia la sociedad a la que
pertenece. Hasta aquí sería normal y aceptable si no fuera porque este tipo de
sujetos son solo y únicamente unos fantoches, farsantes en su aptitud y unos
mediocres en lo que se supone que es su profesión. Es por ello por lo que
pretenden destacar o hacerse oír en otros ámbitos fuera del escenario.
Un cretino del cual no quiero decir su
nombre para no hacerle una publicidad inmerecida acaba de afirmar que los
guardias civiles atacados en Alsasua se lo tenían merecido por “borrachos y prepotentes”
o sea que dos personas que están con sus parejas en un bar son atacadas por
unas cincuenta y son unos prepotentes, lo que puede que sean y serán unos
valientes y hasta atrevidos pues conociendo cómo se comportan por aquellos
lares solo el hecho de salir a tomar unas copas con sus parejas respectivas
como suele hacer el noventa por ciento de los normales es de una valentía fuera
de lo normal, exceptuando esta clase de tipejos que solo toman algo cuando son
invitados o pueden sacar ventaja del hecho.
Este imbécil con nombre de gato, con
todo mis respetos a los felinos, que como otros tantos de su calaña se esconden
en el grupo, en la manada, entre la afinidad de mediocres y retasados para darse a conocer, cuando por su presunta
profesión son incapaces de destacar de erigirsé en “alguien” se comportan como “algo”
que los demás por desgracia tenemos que soportar. Chusma que en los paraísos a
los que dicen adorar les habrían metido
en la cárcel desde el primer momento que abrieron la boca. Gentuza que en cuanto
pueden se llevan el dinero a Panamá como los “otros” o se van a vivir a Miami
para distinguirse del resto de sus compatriotas a los que dicen defender.
Estos semi-artistas que comen de las
subvenciones, que son incapaces de crear algo sin contar con el dinero de los
que tanto desprecian, deben salir de España ¡Ya! Por lo civil o por lo militar,
yo ni la mayoría de mis compatriotas queremos a estas sanguijuelas en nuestro
territorio y menos viviendo con el dinero de nuestros impuestos.
Filoxides el Crítico
No hay comentarios:
Publicar un comentario