jueves, 20 de octubre de 2016

Elegía por un imbécil



“A veces uno quisiera ser caníbal, no tanto por el placer de devorar a fulano o mengano como por el de vomitarlo.”
La sociedad actual es asquerosa, huele a pútrida desde hace muchos, muchísimos años. Ha creado un espécimen nuevo producto de la pseudo cultura que prolifera y que se autodenomina actor o director teatral, o lo que quiera llamarse pero al fin y al cabo solo es un producto de la vulgaridad donde ha caído nuestra expresión artística.
Este “producto” se auto denomina actor social, o más bien aquél que tiene unas obligaciones hacia la sociedad a la que pertenece. Hasta aquí sería normal y aceptable si no fuera porque este tipo de sujetos son solo y únicamente unos fantoches, farsantes en su aptitud y unos mediocres en lo que se supone que es su profesión. Es por ello por lo que pretenden destacar o hacerse oír en otros ámbitos fuera del escenario.
Un cretino del cual no quiero decir su nombre para no hacerle una publicidad inmerecida acaba de afirmar que los guardias civiles atacados en Alsasua se lo tenían merecido por “borrachos y prepotentes” o sea que dos personas que están con sus parejas en un bar son atacadas por unas cincuenta y son unos prepotentes, lo que puede que sean y serán unos valientes y hasta atrevidos pues conociendo cómo se comportan por aquellos lares solo el hecho de salir a tomar unas copas con sus parejas respectivas como suele hacer el noventa por ciento de los normales es de una valentía fuera de lo normal, exceptuando esta clase de tipejos que solo toman algo cuando son invitados o pueden sacar ventaja del hecho.
Este imbécil con nombre de gato, con todo mis respetos a los felinos, que como otros tantos de su calaña se esconden en el grupo, en la manada, entre la afinidad de mediocres y retasados  para darse a conocer, cuando por su presunta profesión son incapaces de destacar de erigirsé en “alguien” se comportan como “algo” que los demás por desgracia tenemos que soportar. Chusma que en los paraísos a los que  dicen adorar les habrían metido en la cárcel desde el primer momento que abrieron la boca. Gentuza que en cuanto pueden se llevan el dinero a Panamá como los “otros” o se van a vivir a Miami para distinguirse del resto de sus compatriotas a los que dicen defender.
Estos semi-artistas que comen de las subvenciones, que son incapaces de crear algo sin contar con el dinero de los que tanto desprecian, deben salir de España ¡Ya! Por lo civil o por lo militar, yo ni la mayoría de mis compatriotas queremos a estas sanguijuelas en nuestro territorio y menos viviendo con el dinero de nuestros impuestos.
Filoxides el Crítico

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