Los sucesos que están ocurriendo
especialmente en Europa del Este y en Alemania deben ser un toque de atención a
nuestros dirigentes, absortos en luchas palaciegas, enfrascados en problemas domésticos
y embarrados en casos de corrupción. Ellos no suelen vivir en barrios
marginales donde el nivel de población foránea ya supera a la nacional, el
paro, la falta de educación e integración, la pobreza, hace de estos lugares un
foco de conflictividad permanente, y ellos, los políticos procuran evitar este
asunto ante la posibilidad de que se les acuse de xenofobia por cualquier
institución, ONG´s o grupúsculo integracionista.
El problema se va agravando día tras día,
no hay uno donde los telediarios y la prensa escrita no nos cuente de algún
robo, pelea, agresión sexual o violencia de género donde no figure como
protagonista un extranjero, aquí la mayoría de los casos suelen ser musulmanes o
sudamericanos pues son la mayoría que componen nuestra inmigración, raros son
los casos con personas de raza negra y escasos los de otras nacionalidades.
Pero en el resto de Europa y principalmente en las áreas donde la invasión de
extranjeros está llegando a cotas enormes, los ciudadanos del país comienzan a
tomar conciencia del peligro que esto conlleva para el futuro de sus hijos.
Pegida (Patriotas alemanes contra la
islamización de Occidente) nace y se pronuncia en aquellos Lander más
castigados por la pobreza, donde la tasa de desempleo es muy alta y donde la
industrialización prácticamente no existe, Estos Lander son aquellos que estuvieron
formando la extinta Alemania Democrática (curioso eufemismo) y que tienen que
soportar una mayor invasión de gente generalmente musulmana. Dresde ha sido la
última ciudad donde este movimiento de ciudadanos se ha manifestado y no iba
lleno de xenófobos neonazis sino de jubilados, amas de casa, parados y
patriotas que pretenden anticiparse a lo que las cancillerías de Occidente no
quieren ver, es decir, a una invasión en toda regla.
“No
lo hacemos por nosotros, lo hacemos por nuestros hijos y por nuestros nietos”,
explica Harald, un jubilado de Dresde que asiste a
la manifestación conmemorativa del segundo aniversario de este movimiento. Una ama
de casa comenta “la vida en mi barrio es insoportable” y así gente corriente
que ve amenazada su tranquilidad, sus costumbres y algo que parece que ya no
tiene ningún valor su identidad como alemán. Mientras Merkel y otros
gobernantes europeos solo saben prometer soluciones que solo son parches a una
situación trágica no solo para los nacionales sino también y esto hay que
decirlo de aquellas personas que huyen del infierno del Daesh.
«Tenemos
mucho que celebrar. En solo dos años hemos logrado un éxito increíble», jalea
una jubilada tras escuchas las palabras que desde la tribuna de oradores, ante
el imponente edificio de la Semperoper, han pronunciado los invitados a la
fiesta de aniversario. Entre ellos estaban el redactor jefe de la revista de
extrema derecha «Compact», Jürgen Elsässer, y el presidente del partido afín y
también de extrema derecha «Die Freiheit» (La libertad), Michael Stürzenberger.
Estos
junto a Alternativa para Alemania (AfD), han radicalizado su postura
principalmente en Sajonia y en otros Lander orientales, los más oprimidos y
castigados por el envejecimiento de la población y por las causas que he
explicado anteriormente. La extrema derecha como se la denomina en los círculos
de opinión occidentales y en los cenáculos del poder financiero y político
crece allí donde la pobreza de sus habitantes choca con la emigración, allí
donde se detecta una atención especial al extranjero mientras se recortan las
ayudas a los nacionales.
En
España estamos viviendo cada día este problema, en nuestros ambulatorios
repletos de foráneos mientras recortan la sanidad, en la necesidad de viviendas
para los jóvenes mientras alcaldes “progresistas” ceden pisos a familias de
emigrantes con alquileres irrisorios,
donde hay que adaptar la comida en los colegios para que coincida con
las “costumbres” de otros, los velos en las aulas, etc, etc, etc.
En
España no hay “extrema derecha”, quizás no la haya habido nunca pues la
anterior Dictadura la absorbió en sus filas diseminándola muy inteligentemente
hay que reconocerlo, pero en la actual Democracia veremos crecer esta de una
manera rápida principalmente en las grandes ciudades.
Lo
iremos viendo.
Filoxides el Crítico
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