lunes, 17 de octubre de 2016

Pegida o el despertar de Europa



Los sucesos que están ocurriendo especialmente en Europa del Este y en Alemania deben ser un toque de atención a nuestros dirigentes, absortos en luchas palaciegas, enfrascados en problemas domésticos y embarrados en casos de corrupción. Ellos no suelen vivir en barrios marginales donde el nivel de población foránea ya supera a la nacional, el paro, la falta de educación e integración, la pobreza, hace de estos lugares un foco de conflictividad permanente, y ellos, los políticos procuran evitar este asunto ante la posibilidad de que se les acuse de xenofobia por cualquier institución, ONG´s o grupúsculo integracionista.
El problema se va agravando día tras día, no hay uno donde los telediarios y la prensa escrita no nos cuente de algún robo, pelea, agresión sexual o violencia de género donde no figure como protagonista un extranjero, aquí la mayoría de los casos suelen ser musulmanes o sudamericanos pues son la mayoría que componen nuestra inmigración, raros son los casos con personas de raza negra y escasos los de otras nacionalidades. Pero en el resto de Europa y principalmente en las áreas donde la invasión de extranjeros está llegando a cotas enormes, los ciudadanos del país comienzan a tomar conciencia del peligro que esto conlleva para el futuro de sus hijos.
Pegida (Patriotas alemanes contra la islamización de Occidente) nace y se pronuncia en aquellos Lander más castigados por la pobreza, donde la tasa de desempleo es muy alta y donde la industrialización prácticamente no existe, Estos Lander son aquellos que estuvieron formando la extinta Alemania Democrática (curioso eufemismo) y que tienen que soportar una mayor invasión de gente generalmente musulmana. Dresde ha sido la última ciudad donde este movimiento de ciudadanos se ha manifestado y no iba lleno de xenófobos neonazis sino de jubilados, amas de casa, parados y patriotas que pretenden anticiparse a lo que las cancillerías de Occidente no quieren ver, es decir, a una invasión en toda regla.
“No lo hacemos por nosotros, lo hacemos por nuestros hijos y por nuestros nietos”, explica Harald, un jubilado de Dresde que asiste a la manifestación conmemorativa del segundo aniversario de este movimiento. Una ama de casa comenta “la vida en mi barrio es insoportable” y así gente corriente que ve amenazada su tranquilidad, sus costumbres y algo que parece que ya no tiene ningún valor su identidad como alemán. Mientras Merkel y otros gobernantes europeos solo saben prometer soluciones que solo son parches a una situación trágica no solo para los nacionales sino también y esto hay que decirlo de aquellas personas que huyen del infierno del Daesh.
«Tenemos mucho que celebrar. En solo dos años hemos logrado un éxito increíble», jalea una jubilada tras escuchas las palabras que desde la tribuna de oradores, ante el imponente edificio de la Semperoper, han pronunciado los invitados a la fiesta de aniversario. Entre ellos estaban el redactor jefe de la revista de extrema derecha «Compact», Jürgen Elsässer, y el presidente del partido afín y también de extrema derecha «Die Freiheit» (La libertad), Michael Stürzenberger.
Estos junto a Alternativa para Alemania (AfD), han radicalizado su postura principalmente en Sajonia y en otros Lander orientales, los más oprimidos y castigados por el envejecimiento de la población y por las causas que he explicado anteriormente. La extrema derecha como se la denomina en los círculos de opinión occidentales y en los cenáculos del poder financiero y político crece allí donde la pobreza de sus habitantes choca con la emigración, allí donde se detecta una atención especial al extranjero mientras se recortan las ayudas a los nacionales.
En España estamos viviendo cada día este problema, en nuestros ambulatorios repletos de foráneos mientras recortan la sanidad, en la necesidad de viviendas para los jóvenes mientras alcaldes “progresistas” ceden pisos a familias de emigrantes con alquileres irrisorios,  donde hay que adaptar la comida en los colegios para que coincida con las “costumbres” de otros, los velos en las aulas, etc, etc, etc.
En España no hay “extrema derecha”, quizás no la haya habido nunca pues la anterior Dictadura la absorbió en sus filas diseminándola muy inteligentemente hay que reconocerlo, pero en la actual Democracia veremos crecer esta de una manera rápida principalmente en las grandes ciudades.
Lo iremos viendo.
Filoxides el Crítico

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