Provocación innecesaria.
Hace
unos días se ha exhibido en la calle la figura del General Franco decapitado
delante del museo del Borne, al parecer la idea la concibió la alcaldesa Ada
(madrina) Colau este portento de edil que emulando a Josep Mª Porcioles quiere
darle un aire nuevo a la Ciudad Condal. La estatua permanecía en los almacenes
del ayuntamiento desde 2008 cuando fue
retirada del patio de armas del castillo de Monjuit donde estaba emplazada.
La
alcaldesa, la que no se siente cómoda cuando tiene uniformes delante, ha
querido escenificar su rechazo hacia estos y lo hace de la manera más mezquina,
colocando la estatua del dictador para que los “tranquilos transeúntes” le
puedan rendir honores a base de tirarle huevos, tomates y toda clase de
alimentos.
Esto
de remover la historia y sacar a los muertos a la calle aunque sea una
representación ecuestre de alguno de ellos es de pésimo gusto, aparte del revanchismo
que demuestra el acto. Da la impresión de que para algunos personajes la guerra
civil aún no ha acabado, o mejor dicho no ha acabado de la manera que ellos
hubieran querido.
La
Colau pretende cambiar la actual actividad del museo del Borne que estaba
dedicado hasta la actualidad a recordar la Guerra de Sucesión de 1714, cuando
los muy católicos catalanes defendían la
causa austriaca ante los borbones. Ahora la alcaldesa de la segunda ciudad más
grande de España se dedica a reconvertir el Museo en un centro de recuperación
de la memoria de Barcelona durante el Siglo XX.
Lo
que no nos ha aclarado la alcaldesa es que ha pasado con la cabeza de la
estatua pues esta apareció “descabezada” en su lugar de exposición. Dicen que
fue cortada de una manera muy especial o sea con sumo cuidado como si el que lo
hubiera hecho pretendiera utilizarla en algún despacho o sitio preferencial. Yo
creo que algún barcelonés con memoria la tiene en su casa agradecido a lo que
el Dictador hizo por Cataluña en general y Barcelona en particular. Ojalá se
hubiera dedicado a enriquecer las Urdes y otros parajes similares en vez de
comprar para la causa al catalanismo del momento.
Al
resto de los españoles las estatuas están para adornar jardines y nos
entretenemos en echar miguitas a las palomas, galantear a la novia, o charlar
entre abuelos en los bancos que las circunvalan, en Madrid concretamente
tenemos muchas hasta una dedicada a Lucifer en el Parque del Retiro, pero las
dejamos en paz…. hasta que los colegas de la Colau en el partido no nos las
quiten.
La
memoria es frágil y traicionera si se la quiere utilizar de una manera sesgada,
torcidera o malintencionada se nos puede revolver en nuestra contra y pueden
aparecer “fantasmas” que creíamos muertos de la vida de algunos, abuelos que
defendían con saña ideas que el nieto trata de demoler, etc, etc. Pienso yo que
a los muertos debemos dejarlos que los juzgue la historia si han sido
personajes públicos o los dioses según sus creencias, pero los humanos no
debemos hacerlo pues se pueden levantar en contra nuestra.
Pronto
lo veremos.
Filoxides el Crítico
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