lunes, 24 de octubre de 2016

Ada la provocadora



Provocación innecesaria.
Hace unos días se ha exhibido en la calle la figura del General Franco decapitado delante del museo del Borne, al parecer la idea la concibió la alcaldesa Ada (madrina) Colau este portento de edil que emulando a Josep Mª Porcioles quiere darle un aire nuevo a la Ciudad Condal. La estatua permanecía en los almacenes del ayuntamiento desde  2008 cuando fue retirada del patio de armas del castillo de Monjuit donde estaba emplazada.
La alcaldesa, la que no se siente cómoda cuando tiene uniformes delante, ha querido escenificar su rechazo hacia estos y lo hace de la manera más mezquina, colocando la estatua del dictador para que los “tranquilos transeúntes” le puedan rendir honores a base de tirarle huevos, tomates y toda clase de alimentos.
Esto de remover la historia y sacar a los muertos a la calle aunque sea una representación ecuestre de alguno de ellos es de pésimo gusto, aparte del revanchismo que demuestra el acto. Da la impresión de que para algunos personajes la guerra civil aún no ha acabado, o mejor dicho no ha acabado de la manera que ellos hubieran querido.
La Colau pretende cambiar la actual actividad del museo del Borne que estaba dedicado hasta la actualidad a recordar la Guerra de Sucesión de 1714, cuando los muy católicos  catalanes defendían la causa austriaca ante los borbones. Ahora la alcaldesa de la segunda ciudad más grande de España se dedica a reconvertir el Museo en un centro de recuperación de la memoria de Barcelona durante el Siglo XX.
Lo que no nos ha aclarado la alcaldesa es que ha pasado con la cabeza de la estatua pues esta apareció “descabezada” en su lugar de exposición. Dicen que fue cortada de una manera muy especial o sea con sumo cuidado como si el que lo hubiera hecho pretendiera utilizarla en algún despacho o sitio preferencial. Yo creo que algún barcelonés con memoria la tiene en su casa agradecido a lo que el Dictador hizo por Cataluña en general y Barcelona en particular. Ojalá se hubiera dedicado a enriquecer las Urdes y otros parajes similares en vez de comprar para la causa al catalanismo del momento.
Al resto de los españoles las estatuas están para adornar jardines y nos entretenemos en echar miguitas a las palomas, galantear a la novia, o charlar entre abuelos en los bancos que las circunvalan, en Madrid concretamente tenemos muchas hasta una dedicada a Lucifer en el Parque del Retiro, pero las dejamos en paz…. hasta que los colegas de la Colau en el partido no nos las quiten.
La memoria es frágil y traicionera si se la quiere utilizar de una manera sesgada, torcidera o malintencionada se nos puede revolver en nuestra contra y pueden aparecer “fantasmas” que creíamos muertos de la vida de algunos, abuelos que defendían con saña ideas que el nieto trata de demoler, etc, etc. Pienso yo que a los muertos debemos dejarlos que los juzgue la historia si han sido personajes públicos o los dioses según sus creencias, pero los humanos no debemos hacerlo pues se pueden levantar en contra nuestra.
Pronto lo veremos.
Filoxides el Crítico

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