domingo, 2 de octubre de 2016

Filoxides de Ursalia (Duodécimo sueño)




Los acontecimientos se precipitan.
Me encuentro débil, no duermo bien y creo que anoche he tenido algo de fiebre, mi perro no se aparta de mí y mi mujer ha llamado al médico,  esta (es una doctora) llegó a casa al acabar la consulta en el ambulatorio del pueblo, me miró la garganta, midió mi tensión arterial, los oídos, en fin me estuvo “trasteando” un buen rato y su diagnostico fue que podía tener algo de estrés, al parecer este debe ser el mal de moda pues lo padecemos todos o al menos eso dicen los doctores.
Yo no creo que sea estrés pero si impaciencia, me siento atado de pies y manos desde hace ya varios días, no sé nada de nadie, estoy totalmente aislado repasando una y mil veces toda la documentación que tengo en casa más toda la que he podido recopilar por Internet. De Ati no tengo noticias y pienso que ya está muerto o al menos eso fue lo que el tal Vilas dejo entrever.
Estoy envuelto en estos pensamientos cuando Ana  me trae una carta dirigida a mi. ¡¡Es de Wolf, tengo noticias de Wolf!!. Rompo el sobre y me lanzo a leer como un poseso:
Estimado Herr Filoxides.
“A la muerte de nuestro común amigo Herr Hesse he estado con Berta cerrando la casa y empaquetando todos los enseres que este tenía en Montagnola donde residió los últimos años de su vida. El testamento que el Sr. Hesse ha dejado ha sido muy generoso hacía mi persona y aparte de una importante cantidad de marcos, he recibido la propiedad de una casita en el Sur de Francia cerca de Toulouse en L´Aveiron, el pueblo se llama Aubin y viene a tener unos cuatro mil habitantes, la casa es muy modesta pero para mí es suficiente pues   sobra espacio. Me encantaría que Usted viniera a visitarme y así le podría contar muchas anécdotas del Sr. Hesse. Además está muy cerca del lugar donde al parecer Usted tenía puesto su interés”.                                                                                                                       PD. Es posible que le pueda ayudar en su búsqueda.
¡¡Que sorpresa, recibir noticias de Wolf la última persona que acompañó al Maestro en vida y viviendo en el territorio que Hesse me aconsejó para conseguir aquello que ando buscando!!
Aquí no termina el rosario de sorpresas pues a media tarde recibo un mensaje en el contestador de un tal Talak que en un pésimo español me invita a conocernos y para ello me propone vernos al día siguiente en una café del centro de la capital. Así sin más, no puedo responder a su llamada pues pertenece a un número oculto.
En un instante o mejor dicho en medio día las cosas han tomado un nuevo giro, por un lado Wolf viviendo cerca de donde Hesse me aconsejo ir, por otro la tan ansiada llamada del grupo de exilados que me citan para el día siguiente. Me pongo a repasar y recoger los distintos signos y símbolos que fotocopió Cornelio más mis apuntes para ir preparado a la reunión.
El destino no reina sin la complicidad secreta del instinto y de la voluntad.   Giovanni Papini
Esta noche duermo perfectamente aunque deseoso de que llegue la mañana y poder conocer al tal Talak y su misterioso aporte.
Llego al lugar de la cita con más de una hora de adelanto, me siento en una mesa al lado de un enorme ventanal y pido un café, el sitio no tiene nada de particular es una de las muchas cafeterías que hay en el centro de la ciudad y a estas horas de la mañana solo unos cuantos clientes de mediana edad me rodean, en la barra dos jóvenes con sus portafolios al lado charlan calurosamente, por su aspecto deben ser ejecutivos de alguna de las muchas multinacionales que tienen sus oficinas por los alrededores.
                                          


Dos personas se aproximan al café, las veo por el ventanal que hay al lado de mi mesa, no creo que una de ellas sea la que espero pues visten elegantemente, encorbatados y son demasiado rubios para lo que yo pienso que deben ser por aquellos parajes. Se paran delante de la cafetería y miran el rótulo como para cerciorarse de que es el que buscan, uno de ellos saca un teléfono móvil del bolsillo y habla por él mientras el otro mira tranquilamente alrededor como si fuera un turista, el primero deja nuevamente el móvil en el bolsillo y juntos los dos entran en el local, uno va directamente al lavabo y el otro se sienta en un taburete junto al mostrador, regresa el primero y observan al público que estamos en el interior, al instante se fijan en mi y uno al otro le hace un comentario al oído, este último se levanta y se dirige a mi mesa con paso decidido, es bastante alto, rubio y con los ojos entre azules y grises, el traje es de color marrón lo que le destaca aún más el color del pelo, el otro se queda en la barra supongo que pidiéndole al camarero alguna consumición.
- ¿El Sr. Filoxides? Me pregunta el que se ha acercado a mi mesa.
- ¡Sí, en efecto! Contesto.
- Buenos días, soy Talak, Rashid Talak, hable por teléfono con Usted.
- Encantado, Sr Talak, tenía muchas ganas de verle.
-Bien. Me contesta algo fríamente mientras hace un gesto a su acompañante para que se acerque.
- Este es Shehid Musafi, mi primo y colaborador. Me presenta al acompañante al que le tiendo la mano y el me corresponde estrechando la mía.
- Sr Filoxides, teníamos enormes dudas y aún las tenemos sobre cuál es su interés en nuestro pueblo, un funcionario de cierta Embajada estuvo indagando al parecer en nombre de Usted o al menos eso nos dijo el Sr Ch. cuando hablamos con él.
- Bueno, el citado funcionario no solo hablo solo una vez conmigo por teléfono sino que no fue nada explicito, me hablo de la tensión en la zona, de los problemas con los partidos políticos de la región y nada más, solo el Sr. Ossama Ch. se intereso en que nos pudiéramos ver.
- Así es y por eso estamos aquí. ¿Qué es lo que quiere de nosotros?
El tono del tal Talak era seco, frio como si en cualquier momento se pudiera levantar e irse o me echara las manos al cuello.
- Sr. Talak, soy simplemente una persona en busca de conocimientos en un mundo trastocado por la propaganda, la falsedad y los intereses de la prensa al que un gran hombre puso cierto documento en su mano y este de una manera cierta o no me ha llevado hasta Ustedes.
- ¿Y por qué nosotros?
- Eso es lo que quiero aclarar y por ello nos encontramos unos enfrente del otro. Le contesté en un tono más agrio intentando mantener cierto control de la situación.
- Pues bien, aquí estamos en representación de nuestro sufrido pueblo.
Su tono se había rebajado y su gesto era algo más conciliador, mientras tanto el camarero les había traído dos tazas de té y un jarrito de leche; el acompañante que gasta el momento no había dicho ni palabra comentó.
- En estos momentos el futuro de nuestro pueblo se está decidiendo en la ONU y no estamos muy esperanzados en sus resoluciones.
- Lo siento, de verdad que lo siento. Estoy al cabo de las noticias y después de lo de Sinjar que  considero una salvajada de los islamistas considero que Ustedes y los Armenios y otros pueblos antiquísimos deben ser protegidos tanto fisicamente como por su cultura ancestral.
- Gracias, pero no hemos venido a hablar de política… ¿O sí? Contesta de mal humor  Talak.
- Exacto. Le digo y a continuación le explico el asunto del pergamino, mi deseo de retar a Mefisto, etc. Saco de mi cartera las fotocopias de los símbolos y su semejanza, el pavo real, la paloma cátara o bogomila, el grabado de Luci-Bel al mando de un carro de guerra…..
- Sorprendente, contesta Talak algo más relajado, sorprendente.
-Hay es donde me encajan Ustedes los yazidíes, un pueblo que adora a Malek Taus, el Ángel Pavo Real. El único pueblo que adora a un ángel Caído……
- ¡No es así! Me corta Talak
- Nuestro Sr, no es un angel caído sino el Guardián de este Mundo, añade visiblemente enfadado.
- No era mi intención molestarle ni pretendo entrar en una batalla religiosa, primero porque desconozco su religión como para opinar sobre ella y segundo porque mi búsqueda no es encontrar ángeles buenos sino retar al, digamos Jefe de los malos.
Talak y su acompañante el tal Musafi beben sus respectivas tazas de té, relajándose así la tensión de los últimos instantes.
-  ¿Y qué es lo que en definitiva quiere de nosotros los yazidíes?
- Encontrar la puerta que me permita entrar en el círculo del servidor del Demiurgo en la Tierra, del enemigo del Ángel Pavo Real, de su oponente o bien de su “negativo”.
El Ángel Pavo Real


                                                                                                             

No hay comentarios:

Publicar un comentario