domingo, 9 de octubre de 2016

H.S.M. (2ª parte)



CARLOS DEL CASTILLO de  HOGAR SOCIAL MADRID.-
 "Sí, solo ayudamos a españoles porque creemos que a día de hoy hay una discriminación estatal muy fuerte hacia lo español. Muchas ayudas van a organizaciones que ayudan exclusivamente a inmigrantes y creemos que la pobreza ha cambiado, que la pobreza está en nuestras calles, los españoles somos pobres",


¿Es esto deleznable y un  delito como nos hace creer la Prensa Pesebrera? ¿Es que en una situación extrema no nos gustaría que unos compatriotas nuestros nos ayudaran y apoyaran?

La hipocresía de nuestra sociedad está llegando al paroxismo máximo, nuestra contradicción es enfermiza y lo peor – contagiosa-,  se habla de solidaridad con otros pueblos y en cuanto dejan de ser noticia en el telediario de turno olvidamos esa solidaridad. ¿No es esto hipocresía o más certeramente un grado enorme de necedad del ciudadano medio? Hay excusas de todo tipo y cierto es que la Administración no ayuda a sofocarlas, hoy es más fácil acoger a un senegalés, un chinito o una niña saharaui que a un huérfano español, pero el excentricismo, la notoriedad, la gilipollez que dirían en mi pueblo, supera a nuestra cordura y a nuestro sentido común y consigue que la familia que acoge un niño de otras culturas al final tengan enormes problemas con su integración, pues no solo es el darles de comer, educarles, llevarles a la escuela y vestirles, es algo más profundo, es conocer la idiosincrasia de esa raza, saber su historia, admitir su diferencia sin tratar de imponerles la nuestra, en definitiva es una labor pedagógica que no muchas familias pueden hacer.

Europa está reaccionando de una manera excluyente ante la cantidad de personas que mediante la inmigración invaden nuestros países y esta exclusión no viene de la derecha ni de la izquierda, viene del ciudadano del pueblo que ve como se recortan derechos sociales, como amenazan con recortar las pensiones, los problemas que hay en barrios donde habitan obreros y parados con la invasión de “grupos étnicos” que pretenden imponer su dominio en este barrio y que al final por la cantidad que no por la calidad lo consiguen, etc.

¿Se puede de acusar de xenófobo a alguien que pretende mejorar la vida de los suyos, de los afines, de sus compatriotas? Yo apostaría que si se consultara a los españoles sobre esto la respuesta sería tajante ¡No!. Al igual que tanto la Prensa como los satélites que se amparan en esta para marcar un ideario político estarían bombardeándonos con el ¡Si!. ¿Y por qué?
Mano de obra barata, oficios que los españoles no quieren hacer, etc, etc. Esta puede ser una razón pero no la única, la otra o las otras no nos las cuentan pues se organizaría una revolución donde todo estallaría en mil pedazos.
Filoxides el Crítico

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