La lluvia ha vuelto con nosotros
y como siempre ni ha caído en todos sitios por igual ni ha sido al gusto de
todos.
La lluvia ha coincidido con el
día que se celebra la fiesta de la Hispanidad, fiesta que se celebra por
primera vez en 1935, la idea de hacer coincidir la fiesta Nacional de España
con esta fecha fue del escritor Ramiro de Maeztu que en un artículo llamado la
Hispanidad afirmaba: “El 12 de Octubre, mal titulado el día de la Raza, deberá
ser en lo sucesivo el día de la Hispanidad”. En este día se recuerda el
descubrimiento de América por Cristóbal Colón allá por 1492.
En 1958 se reguló por ley esta
fiesta y actualmente, la celebración viene contemplada por la ley 18/1987, que
omite el témino “Día de la Hispanidad” y solo se refiere a “Fiesta Nacional”.
Según expresa el Boletín Oficial del Estado, “la fecha elegida, el 12 de
Octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir
un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y
política y al integración de los Reinos de España en una misma monarquía,
inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos”.
Desde entonces ha llovido mucho
no solo desde el descubrimiento de América sino del hecho más reciente del
reconocimiento por ley de dicha Fiesta Nacional. Hasta aquí todo normal, leyes
que refrendan hechos históricos y como en todos los países tienen un día como
exaltación de la Nación, aquí no íbamos a ser menos y como la Nación más
antigua de Europa tenemos todo el derecho y hasta la obligación de festejar
este día.
Lo que no nos debe sorprender y a
mí no me sorprende es que los auto denominados “anti-sistema” no la quieran
celebrar, están en su derecho, pero de eso a que como ha ocurrido en Badalona
abran las puertas del consistorio de la ciudad como un día cualquiera aunque sea
de una manera simbólica hay un mundo, esto es una provocación al Estado, un
Estado del que ellos se aprovechan para instalarse “democráticamente” en sus
instituciones.
Siempre ha habido “anti-algo”
unos con más razón que otros pero todos con la única idea de subvertir el
Estado al que ellos detestan por diferentes razones, muchas de ellas
contradictorias y que cuando alcanzan el poder o pueden tomar parte de las
decisiones de ese “aparato” al cual quieren destruir, las colorean, las cambian
algo la cara y las adoptan como ideas suyas y entonces si son “democráticas”.
Desde las románticas revoluciones
Comuneras, hasta nuestro días España o los diferentes Reinos que en ella
coinciden, han habido de todas las clases, liberales, conservadoras, carlistas,
absolutistas, republicanas, militares. Todos estos levantamientos,
sublevaciones o revoluciones no siempre han servido para lanzar al Estado hacia
adelante, nuestra Revolución Industrial fue tardía y casi estéril. Mientras Europa
entraba en el siglo XIX en una acelerada industrialización con firmes
instituciones liberales, tanto a nivel político (democracias liberales o
monarquías constitucionales) como a nivel económico (predominio del “laissez-faire”)
España se refugiaba, con la restauración de la monarquía absoluta, en un
despotismo ilustrado anacrónico.
En él, ministros como Ballesteros
o Cea Bermúdez desesperaron a la burguesía y contentaron al rey a costa de
perder el crédito extranjero y dejar a la Hacienda en un estado calamitoso.
Despotismo ilustrado en el siglo típico
del librecambio había forzosamente de significar proteccionismo.
Proteccionismo hacia los
cereales, roto únicamente cuando la crisis de subsistencias era tan grave que
no había otra solución más que importar grano.
Proteccionismo a la industria
textil catalana, que era una condición sine
qua non del apoyo de Cataluña al gobierno (chantaje que continua).
Proteccionismo a la industria siderúrgica
vasca y asturiana, única manera, entonces, de paliar el atraso técnico.
Esta situación alargada casi
hasta el momento actual ha sido caldo de cultivo de estos movimientos
contra-cultura o mejor dicho anti-sistema que al igual que en Grecia otro país
similar al nuestro en cuanto al proceso industrial-evolutivo han aparecido en
nuestro país en los últimos año.
Es curioso o más bien anecdótico que
las Provincias más protegidas por el Estado o por los diferentes gobiernos que
este Estado ha tenido desde siempre, sea mediante Fueros y Privilegios o
proteccionismos económicos, financieros e industriales sean hoy en día las más “díscolas”
y donde con mayor virulencia estos llamados “anti-sistema” irrumpen en la vida
social, política y económica.
Badalona es un caso anecdótico
donde un joven teniente alcalde con afán de protagonismo aparece delante de las
cámaras de televisión haciendo trizas el acta del juez en el que les prohibía
abrir el consistorio en esta fecha.
No voy a poner el nombre del
teniente alcalde ni el del resto de ediles que se pusieron ese día a “trabajar”,
sería darles demasiada importancia y yo no escribo este blog para hacerle
propaganda a nadie, solo espero que sirva de ejemplo a otros municipios de esta
y de otras ideologías afines para que trabajen incansablemente en beneficio de
sus conciudadanos y si es necesario que trabajen hasta los domingos aunque sean
“excomulgados”, al fin y al cabo si no les importa el acta de un juez tampoco
les importará el dictamen de la Iglesia.
Filoxides
El Crítico
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