jueves, 28 de junio de 2018

De los pliegues del tiempo


Décadas han pasado desde la última epístola de Marcio Severo, esta le hacía en las tierras del Kan. No he vuelto a saber nada más de él y aunque es un hombre de constitución fuerte temo que el paso de los años le hayan debilitado y sea este el motivo de su silencio, o peor aún, que haya perdido la vida.

La escalera de los años va acortando su recorrido estés donde estés, recuerdo con admiración sus aforismos, producto de una dilatada vida y de no menor experiencia, la cual se había transformado en una sabiduría fuera de lo común.

Su voz, a la  vez grave y entonada, quedó grabada en mi memoria y en las noches de vigilia  sus palabras vuelven a mí en armoniosa procesión. Voz de barítono, seca, profunda, salida de una cueva en vez de una garganta, pero a su vez armoniosa, convincente, como la que debieron tener aquellos pedagogos de la Grecia arcaica.

Marcio siempre vivió entre griegos, y como tal se sentía hiperbóreo, alejado de los misticismos orientales que tanto daño ha causado a las generaciones posteriores, en todo momento al igual que Hesiodo, trata de educar más que de entretener y por ello se ha ganado el respeto y el amor de sus discípulos entre los que me encuentro.
Amigo, espero que allá donde estés, seas feliz.
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La vieja Calistea a pesar de su edad sigue recomponiendo hímenes de jovenzuelas mancilladas según sus madres o más bien desenfrenos carnales según la experiencia de la vieja alcahueta.
Calistea aún recuerda sus años mozos cuando regentaba un lupanar allá a las afueras de Roma, cerca del Tiber a solo un stadium de la Via Augusta y próxima a las villas que los nuevos ricos habían construido en las tierras que generosamente el Augusto les había cedido como pago por los servicios prestados al Imperio.

Desde nobles patricios, decuriones licenciados y mercaderes griegos hasta lo más lóbrego del  hampa romano lo visitaban. Aquella clientela además de buenos sestercios y algunos denarios habían hecho que Calistea fuera una mujer rica.

Pero la felicidad o mejor dicho la bonanza económica no suele durar mucho y a Calistea tampoco.  Discrepancias entre uno de sus clientes sobre la salud de una de las chicas y el contagio de gonorrea entre estos provoco el cierre del local y una severa multa, además de los impuestos que el Estado le gravaba llevaron a Calistea a su situación actual.
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Esta vieja historia contada por Marcio durante las tórridas noches  que el estío trae consigo, bebiendo vino  añejo, nos hacía reír y meditar sobre las costumbres del mundo antiguo. Marcio es un gran conversador,  comparable con Luciano de Samosata y para mi gusto superior a este.
Sus conocimientos son enormes,  comparables  a cualquier sabio de la antigüedad; sobre esto Marcio Severo se considera solo un pobre discípulo de Homero, reímos cuando pone este ejemplo pues no tiene nada para envidiar al pobre ciego.

Una noche oscura, solo alumbrada con la luz tenue de una  lámpara de aceite y cuando todos dormían Marcio me dijo:
“ El pensar es una gracia que los dioses le han dado a los hombres, el hablar un castigo”.
Y continuó.
“La gran virtud de los animales, es no poder hablar, esto les permite después de tantos siglos la capacidad de mantener vivos y despiertos todos sus instintos, desde los más nobles hasta los más crueles pues todo ello lleva en si la propia Naturaleza”.

Luego calló, y durante un breve espacio de tiempo el silencio se apoderó de nosotros. La luna hacía intentos de asomo entre unas nubes negras de tormenta, nada se oía, todo estaba quedo, como esperando que Marco volviera a sus aforismos.

Pasados unos instantes recobramos la conversación, ahora más distendida, sobre la tranquilidad de la noche, la luz de las estrellas, el reflejo de la luna sobre el estanque cercano, el canto del grillo presagiando la llegada del calor, las hormigas en su imperturbable ajetreo, todo en movimiento, el mundo se mueve aceleradamente hacía un final y como si tuviera prisa por llegar.
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Limarco nuca gozo del favor de las damas, su aspecto era más próximo a Polifemo que a los hijos de Zeus, semejante a un ciclope deambula acompañado de sátiros y faunos intentando atraer la atención de una ninfa.

De haberle conocido, habría servido a Góngora como inspiración a su Galatea. Tosco en ademanes, brusco en el hablar, con una ingenuidad cercana a la estupidez y exudando todo el día sin mediar en ello calor o esfuerzo.

Al fin consiguió encontrar el amor de su vida, una mujer ya talludita, corta de vista y de conocimiento. Cuenta la vecindad que tuvieron descendencia y que esta prole era de tal belleza que las alcahuetas y los boceras propagaron la insidia de que no podían ser hijos de Limarco.
Continua la leyenda que la Madre Gea castigo a estos haciendo que su descendencia fuera similar a la del Cíclope y que escandalizase a otros vecindarios que vituperaban las capacidades  sexuales de Limarco.

Esto tiene su moraleja, pero Marcio se quedó dormido y no pudo acabarlo.
(O no quiso)
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Contaba Aspasio que prefería despertarse en la mañana al sonido de la tuba antes que al cantar de los pájaros.
Aspasio no había conocido otra vida más que la milicia, reclutado a muy corta edad y separado de su abuela unió pariente vivo, paso a formar parte del ejercito gracias a la concesión que Cayo Mario que permitía a los sin dinero y que no se podían pagar su panoplia pudieran formar parte del ejercito.

Combatió en la Galia formando parte de la Legio X Gemina durante más de cuatro años lucho contra las tribus de galos y helvecios, recibió menciones y honores y hasta el propio Cesar le felicito en persona.

Ahora licenciado y afincado en las tierras regadas por el Danubio que el Cesar le había concedido sesteaba a la llegada de la víspera viendo jugar a sus cuatro retoños entre los acebos que lindaban con el río. Su entretenimiento era la caza, poca pues la guerra había espantado o aniquilado corzos y jabalíes, seguía teniendo buena puntería con el arco y esto le garantizaba cenar alguna pieza pequeña, en caso contrario se conformaba con los guisos de su fiel Graminia.

Aspasio dio cobijo durante un breve espacio de tiempo a Marcio Severo hace ya varios años y ente corto espacio Marcio enseño a leer y escribir a los vástagos de Aspasio. Este le quedó eternamente agradecido. Luego emprendió viaje hacia el Este a territorio de los Rus.

Ahora son los hijos de Aspasio los que se han incorporado a la X Legión que marcha hacia Britannia, Graminia les vió partir con lágrimas en los ojos y una enorme pena en el corazón, para Aspasio era todo un orgullo aunque un agudo dolor se le instaló en el corazón. 

Aspasio cuenta los días desde que sus hijos abandonaron el hogar paterno; mucha agua ha caído desde entonces, la pobre huerta está inundada, los animales han desaparecido, unos ahogados por el inmenso río y otros los más cazados por el hombre, grupos armados de desertores y otros fugitivos merodean por estas tierras saqueando granjas y poblados, Aspasio no les teme, sigue siendo preciso con el arco y aún mantiene con fuerza el pilum.

Graminia ha enfermado, el cruel invierno ha sido muy duro, el hambre les ha debilitado y la humedad se ha apoderado de los huesos de la mujer de Aspasio, este teme la muerte de su mujer mucho más que la suya y reza a Mitra para que se recupere, deseando que acaben las lluvias de primavera para que el calor del verano alivie el mal de Graminia.

La débil Graminia no ha sobrevivido a la temporada de lluvias, sus huesos frágiles y sus enfermos pulmones no lo han soportado, Aspasio la ha enterrado debajo del tilo que plantó nada más ocupar aquellas tierras y que hoy se ha convertido en un majestuoso árbol. Ahora la estancia en aquella casa no tiene sentido y Aspasio ya viejo para la milicia y para la vida emprende el regreso a Roma en su vieja carreta y sus pocos enseres.
Es el fin de un guerrero.
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Y mientras sigo esperando noticias de Marcio, mi amigo e instructor.
Filoxides de Ursalia

martes, 26 de junio de 2018

La entrevista


Voy de sorpresa en sorpresa, pensé que al alcanzar cierta edad todo o casi todo lo que pudiera ocurrirme no me asombraría lo más mínimo, pero he de reconocer que no ha sido así. 

Me quedé pasmado la noche anterior cuando escuche en un programa de televisión a Leticia Dolera, hasta ese momento no tenía ni idea de quién era este personaje, mi ignorancia queda marcada.

Esta Señora o señorita, no sé su estado civil aunque en estos tiempos esto no tiene importancia,  famosa actriz, directora de cine, escritora y sobre todo feminista, acudió al citado programa para hablar sobre el machismo y de la situación actual de la mujer.
Dijo la  protagonista que:

"Todos y todas somos hijos del machismo porque estamos educadas y socializadas en un sistema que se llama patriarcado que educa en la desigualdad desde que somos pequeños. ¿Cómo puede ser que sólo el 7,5% de los personajes que se estudian sean mujeres? Si te enseñan que las mujeres no han sido relevantes, sino secundarias, nos están marcando una serie de objetivos y limitaciones", señaló la autora de 'Morder la manzana'.
No he tenido ocasión de leer este libro, al que probablemente no llegue a comprender, pues mi corta sabiduría me fija límites y blinda mi conocimiento. Estoy en mi derecho ¿Creo Yo?

Volviendo a esta Señora y a la pregunta del entrevistador dice así:

“Claro que me han metido mano volviendo a casa. Y sintiendo vergüenza porque al gritar pensaba que la gente diría que estoy loca. La cultura de la violación culpabiliza a las víctimas; estigmatiza a las víctimas. La vergüenza para nosotras, no?”

Estimada Señora o Señorita, no creo yo que si Usted grita en plena calle no haya unos cuantos caballeros que acudan a socorrerla, ahora bien es posible que este acto pueda ser considerado propio de la sociedad machista en la que nos educaron, pues socorrer, ayudar y proteger a una fémina era algo que se nos enseñaba de pequeños y que yo he inculcado a mi hijo y este a los suyos.

Recuerdo no hace mucho tiempo, que cedí el paso en una acera estrecha del centro de Madrid a una joven, lo hice inconscientemente, como una costumbre, algo normal para mí y me llevé la sorpresa de que la joven me tildó de facha, así por las buenas, como si la educación tuviera algo que ver con ese término.
Pero volviendo a la entrevista, continúa Doña Leticia Dolera:

"Tú no tienes el derecho a calificarme de nada en relación a mi sexualidad porque mi sexualidad me pertenece. Cuando la quieres vivir en libertad y gozarla eres una p***, una zorra o una guarra. Y si te adueñas de ella para decir que no, eres una puritana o una mojigata. Todo el imaginario patriarcal me ha enseñado que las mujeres que disfrutan de su sexualidad sin pudor y delante de los demás 'son un poco zorras', mientras que ellos son machotes", sentenció.

La verdad, que esto me ha dejado sin palabras, no creía yo que la sexualidad de cada uno o una estaba tan sujeta al control de los demás, probablemente se expresó mal, pues a mí y a muchos de mi generación la vida íntima de esta señora me importa un pito, aunque he de reconocer que solo pido un poco de pudor en el comportamiento, pues aunque da a entender que es el padre el que determina esta libertad, mi experiencia personal me dice que las tortas sobre este tema nunca me las pegó mi padre y si mi madre que me obligaba a  llegar a casa a determinada hora y me olía la ropa. 

No resulta agradable ver en un parque público, una cafetería, un centro comercial, o en cualquier lugar a una parejita, dónde la hembra lleva la iniciativa ante el lechuguino de turno sin ningún recato ni cuidado, dando la impresión de que están simplemente llamando la atención o provocando a las pobre viejas que pasan por allí.

Y para terminar la feminista remata:
"Insistir es acosar. Es muy importante aclarar que si no hay 'sí', es 'no', no solo que el 'no es no'", concluyó Leticia.
¡Ahh, bueno esto lo puede aclarar todo!, entiendo yo que si galanteas a una dama y esta se calla, sonríe o mira a otro lado es no, pues si esto es así me hubiera quedado soltero.

Hay cosas de la entrevista que no tienen desperdicio, pero sobre todo hay una que me deja en fuera de juego, ahora que estamos en tiempos de mundiales, dice esta Feminista que solo un 7% de mujeres tiene acceso a la educación superior. No lo sé cómo está la situación ahora pero recuerdo que en el año sesenta cuando comencé el Bachiller en un Colegio hoy día tragado por la M-30, las clases estaban divididas en dos filas de bancos, en una se sentaban las chicas y en la otra los muchachos, la diferencia entre unos y otras era de unos seis o siete alumnos. Lo curioso es que no había gran diferencia entre unos y otros a nivel de estudios, sobre todo en los tres primeros cursos, después si cambiaban las cosas y el tonteo de los trece o catorce años era más frecuente entre las niñas que entre nosotros que solo aspirábamos a salir corriendo de clase, coger el balón y liarnos a patadas en un campo de tierra cercano.

En esos tiempos no habían creo yo grandes desigualdades, cierto es, que se daban casos de que muchas chicas tenían que dejar sus estudios para echar una mano en casa pero igualmente éramos muchos los que tuvimos que dejar los estudios a medias para ponernos a trabajar y ayudar económicamente en casa.
Estimada  Sr. Dolera, no caiga en la demagogia imperante hoy en día. Los Hospitales están llenos de enfermeras, doctoras y oficinistas, lo sé pues me veo por mis achaques a visitar bastante a menudo algunos. He trabajado cincuenta años justos, rodeado de mujeres, de mucha valía y otras no tanto y nunca he detectado desafección hacia ellas, al contrario, procurábamos que no tuvieran que hacer esfuerzos  los que por su complexión física no pueden hacer. ¿Es esto machismo, según Usted?
Las modas pasan, y las personas hombres y mujeres que valen seguirán  ocupando puestos de responsabilidad en la empresa privada (en el Parlamento es otra cosa) y dentro de unos cuantos años estos movimientos  excluyentes que no igualitarios, pues es como si dijesen: “Quítate tú para hacer yo lo mismo” dejará amuchas con el pompi al aire.

Filoxides el Crítico


Mis Cantigas


Entre ladinos anda el juego.
Políticos y delincuentes
Burguesitos de asamblea
Izquierdistas de salón.
Charneguitos afincados
Entre apelliditos raros
Tapándose las vergüenzas
De haber nacido en otro lado
Presumen de lo que son
Ignorantes y catetos
Que de haber nacido mulatos
Se hubieran teñido el pelo
Cómo si fuera con esto
Menos tontos de lo que son.

De asesores y asesorados



Siempre he sentido curiosidad ante la costumbre que tienen nuestros dirigentes políticos de rodearse de asesores, no comprendo cual es el bagaje que llevan en sus espaldas pero dan a entender que debe ser muy pobre.

La Zarina Alejandra Fiodorovna Romanova  inauguro aquello del asesor aunque en este caso Rasputín nunca permaneció en el anonimato como los actuales asesores pero nunca se sabe de la posible ambición desmedida en la que pueden caer estos personajes y la debilidad de los “asesorados”.

Afirma la Historia, la cual nunca pongo en duda, de que esto de los asesores ha sido costumbre muy antigua, aunque interpretada de otra manera. Alejandro se sirvió de Aristóteles, aunque en aquella época se decía Maestro al que ocupaba ese menester.

Supuestamente nuestro actuales dirigentes, tan preparados ellos, no necesiten de un descendiente del dios Asclepios para que les ayude, enseñe o apoye sus ideas y proyectos.
Dante definió a Aristóteles como: El Maestro de nuestras vidas. Poco probable será que hoy en día haya ejemplares humanos de tan alto valor, más bien creo yo que estos “expertos” son las muletas dónde más de un zurumbático se ha servido en su breve camino por la gloria del poder.
Y seguramente me quedo corto con el adjetivo pues se les puede aplicar a muchos de nuestros mandatarios el de mamerto y fantoche pues sus actos así les definen.

Pero volviendo al asesor, y no al asesorado, me gustaría saber el nombre de estas celebridades de la Patria Mia y de sus muros a los que Quevedo sabiamente reflejaría en sus poemas. ¿Quiénes son? ¿Cuál es su ciencia? ¿Hasta dónde alcanza su poder?.

Lógico es de creer que su poder tenga unos límites ¿Pero cuáles? Pues digo yo que deben ser unas eminencias y por lo tanto al igual que con el ínclito Rasputín uno piense probable que su ambición se desborde en un momento determinado.

Pienso yo, y me cubro en mi ignorancia, que además de asesores presidenciales deben tener estos, asesores de los asesores y así indefinidamente, esto es sumamente caro pero eso nada importa sobre todo en España, dónde parece ser que el dinero fluye de la Fontana di Trevi a borbotones como sus aguas.

Dentro de mi modesta opinión la cual coincide con muchos de mis conciudadanos debería dársele el cargo de primer ministro, presidente o monarca a la antigua usanza, es decir al más valiente y más válido de entre los mejores, esto no es muy democrático pero ha dado resultado en el transcurso de la Historia.

El Cesarismo nunca ha sido malo, lo malo es que el poder de este caiga en manos de los actuales tragavirotes y raspamonedas que pueblan el solar patrio, más pendientes de su pecunio personal que del de sus conciudadanos.  

De pequeño mis padres especialmente mi madre que en aquellos tiempos como todas las madres llevaban el soporte económico y cultural de la familia (como ha cambiado la vida) me decía hasta dónde podía llegar si era estudioso y aplicado, y me ponía ejemplos como el de médico, arquitecto, músico, profesor y muchos más, hoy día si viviera recomendaría a sus nietos lo de asesor presidencial o presentador de televisión, algo más frívolo pero mejor pagado.

Claro que, los dirigentes de mi infancia debían de ser o muy entendidos o unos soberbios que no admitían el apoyo o la ayuda de nadie, no sé si esto era bueno pero si resultaba más barato.

Es lo que tiene  la ignorancia, nos hace ser demasiado escépticos ante la bonhomía de nuestros dirigentes
Filoxides el Crítico