domingo, 23 de octubre de 2016

La otra Historia


Expulsión de alemanes en los Sudetes


Hoy  día nos sorprende el desplazamiento de la población civil de sus pueblos, aldeas y países por culpa de la guerra. Kurdos, armenios, sirios cristianos o musulmanes han de abandonar sus tierras por la violencia de unos fanáticos, palestinos expulsados de sus casas y campos por los sionistas, los tutsis por los hutus, y así indefinidamente. Pero esto no es nada nuevo en nuestra violenta historia y no pongo por ejemplo los enormes desplazamientos de población que hizo Stalin antes, durante y después de la 2ª Guerra Mundial y que costaron muchos cientos de miles de muertos, en muchos caso por hambruna y otros por la terrorífica política de los soviets.
Aquí me quiero centrar en el caso de las minorías alemanas del este de Europa.
La “sudetesland” abarca una superficie aproximada de 27.000 Kms cuadrados en Bohemia, Moravia y Silesia. El término Sudetes se refiere a una cadena de montañas de 320 Kms de largo y aproximadamente 60 de ancho. Durante más de setecientos años los alemanes y los checos vivieron juntos, en paz. Aunque hubo conflictos como las guerras Husitas en el siglo XV, estos conflictos eran más bien por cuestiones religiosas o sociales que por motivos raciales o étnicos.
Los alemanes de los Sudetes perdieron sus casa, tierras y medios de vida, y unas doscientas mil personas murieron asesinadas en campos de concentración y en la larga marcha hacia Austria y Alemania para vergüenza de los checos de ahora que silencian este negro y cruel ciclo de su historia.
Hoy día las atrocidades cometidas por los checos en el curso de la expulsión de los Sudetes es un tema tabú. Y con razón. La “cívica brutalidad” de los checos fue y es digna de ser olvidada, los checos no quieren que se les recuerde que muchos alemanes insisten que durante este periodo fueron gravemente agraviados y que nadie ha tenido que rendir cuentas por ello.
Un tema especialmente polémico es que el gobierno checo aprobó ciertas leyes en 1945, conocidos como “Los decretos E. Benes” afirmando que los nacionales checos que cometan un crimen contra un alemán estarían exentos de castigo.
Edvard Benes, presidente de Checoeslovaquia y una figura importante de la coalición de la Segunda Guerra Mundial, llama el 16 de Mayo de 1945 a la “liquidación de los alemanes y los húngaros en la post-guerra. La trama Rossvelt, Churchill, Edvard Benes y Karel Kramar protagonizarón una venganza oculta contra Alemania.
A los alemanes de los Sudetes se les disparaba sin motivo, a los heridos se les untaban con sal las heridas y tras asesinarles les arrancaban sus pertenencias. Fue un genocidio con un aliciente de sadismo brutal como las atrocidades cometidas en Borislavka, Prag-Bokowitz, etc.
Mientras el cínico de Libork Roucek, primer ministro checo dice: “No queremos volver a re-juzgar la historia porque podríamos volver a la Primera Gran Guerra o incluso al Imperio Austro-Húngaro, cuando los checos no tenían estado propio…..”
El recuerdo de estos crímenes, como las violaciones de mujeres alemanas por el Ejercito Rojo en su avance, se silencian en todas las aulas de Historia mientras se repite sin cesar el Holocausto al pueblo judío.
 Mujer alemana violada a las afueras de Berlín
 
Filoxides el Crítico

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