“Cantaremos
a las grandes masas agitadas por el trabajo, el placer y la revolución”
Así
se expresa Marinetti en su Manifiesto.
De
entre los movimientos vanguardistas de primeros del siglo XX el Futurismo
sorprendió al mundo y especialmente a Italia, país de reciente creación con una
influencia exterior muy fuerte y con un enemigo interno desestabilizador como
era la Iglesia Católica, se dividía entre los que añoraban un pasado glorioso y
pretendían que la Monarquía les pusiera en el sitio que les correspondía por su
Historia y los que veían solo un país lleno de ruinas y miseria.
Filippo
Tommaso Marinetti era un poeta, un poeta del porvenir, basando su fuerza
dialéctica en un nihilismo total fue padre indirectamente del naciente
movimiento fascista italiano.
“Reemplazaremos
el Senado por una asamblea de control compuesta de jóvenes de menos de treinta
años, elegidos por sufragio universal”
Consignas
como estas revolucionaron a la esclerósica “inteligencia” de su tiempo.
Marinetti era un creador o mejor dicho un visionario de un mundo que se vería
sacudido por una gran guerra, la primera donde combatió y fue condecorado por
su extremo valor, era un hombre de acción y lo demostró toda su vida.
“Reemplazar
el actual anticlericalismo retórico y quietista por un anticlericalismo de
acción, violento y resuelto”.
Marinetti
era consciente que la velocidad, que los nuevos motores de autos, barcos y
locomotoras cambiarían el mundo y crearían una nueva sociedad mucho más
dinámica que la de entonces.
“Queremos
cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad. Los
elementos esenciales de nuestra poesía serán el valor, la audacia y la
rebeldía. Puesto que la literatura ha magnificado hasta ahora la inmovilidad
pensativa, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento
agresivo el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso, la
bofetada y el puñetazo”.
Consecuente
de que la revolución estallaría con todas las consecuencias no solo en Italia
sino en todo el viejo continente, poco a poco fue derivando hacia el reciente
movimiento social que representaba el Fascismo liderado por Benito Mussolini,
especialmente el de los primeros años, el de la pureza identitaria, sin
componendas con otras fuerzas políticas, de hecho hay un distanciamiento con el
partido casi hasta el final cuando se dirige a Mussolini así:
“¡Líbrese
Usted del parlamento con un golpe de mano tan necesario como violento! ¡Devuélvale al Fascismo y a Italia el
espíritu diciannovista, maravilloso, desinteresado, audaz, anti socialista,
anticlerical, antimonárquico! ¡Niéguese a permitir que la Monarquía sofoque o
anestesie a la Italia del mañana, más grande, más brillante, más justa! ¡ Imite
al gran Mussolini de 1919, acabe con la oposición clerical, mediante una
aristocracia dinámica del pensamiento, que debe reemplazar la presente
demagogia de los brazos y mentes sin ideas!”
Marinetti
no llegó a ver el final de la guerra pues murió de un ataque al corazón el 2 de
Diciembre del 44. Hoy prácticamente olvidado, su pensamiento, su narrativa y
sus poemas al igual que sus dos Manifiestos siguen soportando el paso de los
años sin que nadie o muy pocos puedan saber de su existencia.
Filoxides de Ursalia
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