jueves, 27 de octubre de 2016

Marinetti y el Manifiesto Futurista



“Cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, el placer y la revolución”
Así se expresa Marinetti en su Manifiesto.
De entre los movimientos vanguardistas de primeros del siglo XX el Futurismo sorprendió al mundo y especialmente a Italia, país de reciente creación con una influencia exterior muy fuerte y con un enemigo interno desestabilizador como era la Iglesia Católica, se dividía entre los que añoraban un pasado glorioso y pretendían que la Monarquía les pusiera en el sitio que les correspondía por su Historia y los que veían solo un país lleno de ruinas y miseria.
Filippo Tommaso Marinetti era un poeta, un poeta del porvenir, basando su fuerza dialéctica en un nihilismo total fue padre indirectamente del naciente movimiento fascista italiano.
“Reemplazaremos el Senado por una asamblea de control compuesta de jóvenes de menos de treinta años, elegidos por sufragio universal”
Consignas como estas revolucionaron a la esclerósica “inteligencia” de su tiempo. Marinetti era un creador o mejor dicho un visionario de un mundo que se vería sacudido por una gran guerra, la primera donde combatió y fue condecorado por su extremo valor, era un hombre de acción y lo demostró toda su vida.
“Reemplazar el actual anticlericalismo retórico y quietista por un anticlericalismo de acción, violento y resuelto”.
Marinetti era consciente que la velocidad, que los nuevos motores de autos, barcos y locomotoras cambiarían el mundo y crearían una nueva sociedad mucho más dinámica que la de entonces.
“Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y la temeridad. Los elementos esenciales de nuestra poesía serán el valor, la audacia y la rebeldía. Puesto que la literatura ha magnificado hasta ahora la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo el insomnio febril, el paso gimnástico, el salto peligroso, la bofetada y el puñetazo”.
Consecuente de que la revolución estallaría con todas las consecuencias no solo en Italia sino en todo el viejo continente, poco a poco fue derivando hacia el reciente movimiento social que representaba el Fascismo liderado por Benito Mussolini, especialmente el de los primeros años, el de la pureza identitaria, sin componendas con otras fuerzas políticas, de hecho hay un distanciamiento con el partido casi hasta el final cuando se dirige a Mussolini así:
“¡Líbrese Usted del parlamento con un golpe de mano tan necesario como violento!  ¡Devuélvale al Fascismo y a Italia el espíritu diciannovista, maravilloso, desinteresado, audaz, anti socialista, anticlerical, antimonárquico! ¡Niéguese a permitir que la Monarquía sofoque o anestesie a la Italia del mañana, más grande, más brillante, más justa! ¡ Imite al gran Mussolini de 1919, acabe con la oposición clerical, mediante una aristocracia dinámica del pensamiento, que debe reemplazar la presente demagogia de los brazos y mentes sin ideas!”
Marinetti no llegó a ver el final de la guerra pues murió de un ataque al corazón el 2 de Diciembre del 44. Hoy prácticamente olvidado, su pensamiento, su narrativa y sus poemas al igual que sus dos Manifiestos siguen soportando el paso de los años sin que nadie o muy pocos puedan saber de su existencia.
Filoxides de Ursalia


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