Bien,
entonces pongámonos a trabajar, Usted pretende que mi comunidad le ayude en una
búsqueda digamos “detectivesca” y nosotros a cambio le pedimos estar presentes
en ese encuentro. Me dice el segundo interlocutor que hasta este instante
permanecía como alejado de la conversación.
-¿
Y para qué?
-
Sencillamente, si Usted consigue entablar contacto con el Ángel Negro nosotros
apostaremos en la partida, por supuesto en contra de este ser. Me contesta
Talak.
-¿Entonces…..
Usted toman en serio esta locura?
-¡Muy
en serio! Mi pueblo lleva siglos en guerra con lo que el Ángel del Mal
representa, hemos sido aniquilados pos sus hijos, como lo fuimos antaño por
otros como ellos, persas, turcos, hunos, nos han arrasado en todos los aspectos
pero no han podido vencernos en lo más sagrado para nosotros que es la pureza
de nuestra sangre, mantenida límpia como sustento de nuestra memoria ancestral.
Me suelta el tal Musafi como si a una botella con gas le hubieran quitado el
tapón. Sus ojos se inyectan de sangre según habla, esta gente está muy
convencida de lo que hace me digo mientras disimulo sorbiendo mi taza de café.
-Y….
¿Por dónde empezamos?. Les pregunto.
-Usted
póngase en contacto con esas personas en el sur de Francia y nosotros
contactaremos con Usted cuando creamos oportuno, no desconfíe, nosotros somos
un pueblo con honor y no le dejaremos en la estacada pero antes hemos de
informar a nuestro Consejo y será él quien organice nuestra colaboración, pero
eso sí, no creo que Usted sepa donde se va a meter ni que enemigo va a
encontrar y con que apoyos cuenta y lo peor pensamos y no se ofenda que Usted
no está preparado para tal empresa.
-
Eso me lo digo yo a mi mismo en todo momento.
-¿Entonces…..
por qué sigue adelante?
-Si
le soy sincero Sr. Talak no lo sé, posiblemente sea una locura, una peligrosa
locura el tentar al mismo Mefisto un simple humano como yo pero tengo tantas
preguntas que hacerle que me ciega la poca cordura que aún me queda.
-
Qué Malek Taus, nuestro Señor le acompañe. Me dice Talak a modo de despedida
mientras se levanta de la mesa y con su acompañante se alejan hacia la puerta, cuando ya estaban prácticamente en la calle
Talak se vuelve y con una sonrisa, la primera en toda la reunión, me dice:
-
Vamos a vivir una experiencia única, no lo dude, esté preparado para lo más
inverosímil y entrénese fuerte con el tablero va Usted a competir con el gran
embustero de este mundo.
-
Ya me lo imagino Talak, ya me lo imagino. Le contesto haciéndoles un gesto con
la mano a modo de saludo.
Nada
más llegar a casa busco el sobre donde iba la carta de Wolf para buscar sus
señas, tengo que intentar ponerme en contacto con él pero por un medio más
rápido que una carta. Dejo en manos de mi mujer el localizar a Wolf llamando a
la centralita del pequeño pueblo donde reside actualmente, para ella resulta
muy fácil este tipo de “trabajos” tiene una enorme capacidad para encontrar a
personas en cualquier parte de Europa, al menos.
A
media tarde ya tenía un número y un contacto, este era el de un alsaciano que
como Wolf vivía su jubilación en aquellos parajes. Me costó más de media hora
de llamadas, primero a una centralita, después al citado número y por fín pude
dar con la persona en una residencia para ancianos.
-¿El
Sr Albert Hoffman, Herr Hoffman por favor?
-¿Quién
me llama? Contesta una voz agria en un tono bastante antipático.
-Perdone
si le molesto, pero estoy intentando encontrar a un viejo amigo que como Usted
es alemán y reside en la Rue Cardenal Richelieu desde hace unas semanas.
-
Ah…. El viejo Wolf. Ya sé de quién se trata, ese es un viejo loco, no se
relaciona mucho y además habla en alemán a todos y eso le crea muchos
problemas, aquí se habla occitano y francés pero el alemán no lo conoce nadie y
él no parece que quiera aprender ninguno de estos idiomas.
Se
ve que el viejo tiene ganas de hablar y que ha visto la ocasión de charlar con
alguien diferente a los que le acompañan en la residencia.
-Bien
Sr Hoffman…. ¿Usted se puede poner en contacto con él?
-¡Para
qué!. Ese viejo está chiflado, se pasa el día buscando libros viejos y se
comenta que visita las cuevas de por aquí…..jajaja el muy loco estará buscando
un tesoro ¿Usted también quiere parte del tesoro?
-No,
que vá yo solo quiero darle una mala noticia sobre un pariente cercano. Este
tipo de mentiras les suele afectar mucho a los viejos pues la idea de la muerte
planea sobre sus cabezas constantemente.
-Ah,
perdón. Aquí hay una enfermera que le puede dar el recado que Usted quiera, la
llamaré y se la paso.
-Aló,
quién es Usted
Le
digo a la enfermera quién soy y el motivo de mi llamada, añado que soy un
conocido de Wolf y que tengo unas cosas de un pariente cercano que acaba de
morir y que me gustaría dárselas en persona pero desconozco su domicilio y
quisiera saber el número de teléfono.
-Creo
que el Sr. Wolf no tiene teléfono, pero le daré encantada el recado que Usted
me diga.
Le
dí mi número de teléfono y le rogué que dijera al Sr Wolf que me llamará lo más
pronto posible, dándole las gracias me despedí de ella mientras al fondo
escuchaba a Hoffman gritando: ¡¡Otro que quiere el tesoro, quieren el tesoro
de……!! Lo demás no puede escucharlo.
…………..
Me
vuelvo a sumergir en mis sueños, no recuerdo bien pero tuve nuevamente la
sensación de un frío intenso y de un ambiente cargado en la habitación, me
despierto y veo a mi fiel Morgan inquieto, de un lado a otro, sin saber muy
bien que le pasa me levanto, me visto y salgo a la calle con él, probablemente
querrá hacer sus necesidades por lo que me voy al bosquecillo de olivos detrás
de casa.
Pero
Morgan no va tranquilo se frena ante la oscuridad, son las cinco de la mañana y
aún no ha salido el sol, el perro se frena y tira hacia atrás no quiere seguir,
insisto tirando de la correa con que le llevo sujeto pero no consigo que se
mueva y comienza a ladrar hacía las sombras, le regaño pues a estas horas el
sonido del ladrido de un perro de este tamaño puede despertar el pueblo entero
pero no consigo nada, sigue ladrando y está consiguiendo que se enciendan las
luces de las casas próximas, tiro del perro hacía atrás y le suelto, sale
corriendo hacía casa como loco.
-No
te preocupes, me dice una voz detrás de mí, no se va a perder vuelve a su casa.
Me
vuelvo asustado pues no esperaba que a estas horas haya nadie por aquí y no veo
a nadie.
-Jajajaja….parece
que vas a echar a correr como tu perro.
-¿Quién
eres? Le pregunto mientras hago ademan de pegarle con la cadena del perro.
-No
te alarmes, un amigo. Yo soy el que te preparará el camino.
Y
desapareció.
Encuentro
a mi perro acurrucado en la puerta, le acaricio, me lame la mano y juntos los
dos entramos en casa.
Filoxides de
Ursalia
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