miércoles, 29 de agosto de 2018

Cartas a Demetrio


Observando cómo Saturno devora a sus hijos, sentado ante el cuadro de Goya que se expone en el Museo del Prado, a uno se le pasan mil y una idea, a veces contradictorias otras no tanto.

Creo que Goya conocía el drama griego, el miedo a perder el poder y el dominio sobre el mundo de Cronos-Saturno. Este ya había cortado los genitales a su padre Urano y los había  arrojado al mar.  Anteriormente Urano había encerrado a sus hijos, a los que odiaba, y los mantenía ocultos en el seno de su madre Gea impidiéndoles ver el Sol.

En esas épocas el pintor reflejaba, con claridad rotunda, tanto el mito como los hechos con toda plasticidad y realismo.

Sigo inmerso en la visión del cuadro, la imagen de Cronos es aterradora como solo el pintor aragonés sabía plasmar.

Me alejo de la sala con mis pensamientos puestos en Hesiodo y su Teogonía. ¿Cómo pudo Cronos escapar de la cueva en el Tártaro para mutilar a su odiado padre con una hoz? Ensimismado en tales abstracciones salgo del Museo; desde hace tiempo tengo por costumbre visitarlo una o dos veces al mes y me centro exclusivamente en un cuadro o dos como mucho, observo sus figuras, sus matices, el color, los contrastes, la simetría del lienzo, su perspectiva, los diferentes planos hasta que me fundo en él como una parte más de la obra. 

No me suele pasar con todos los cuadros solo con aquellos dónde el artista ha puesto su corazón en la paleta y el pincel.

Goya vivió tiempos difíciles, mucho peores que los de ahora y los afronto como podía y sabía: pintando.

Ahora los tiempos han cambiado en exceso, el artista está más pendiente del crítico consagrado y de la llamada “inteligencia” que de la obra en sí. No pinta lo que quiere, si no aquello que se le demanda. Al igual que el escritor, sumido al poder de la editorial, que le fija las reglas y a veces hasta el tema.

¿Dónde queda la creatividad, la libertad de crear? El marchante te asegura el éxito más por la comercialización de la obra que por el valor real de esta. Una buena etiqueta consigue maravillas, impresionismo, realismo, cubismo, expresionismo, ismo, más ismo, más ismo.
¿Cuántos artistas, creativos de verdad logran ver sus obras colgadas en una exposición? Muy pocos, me atrevería a aseverar que ninguno, si no tiene detrás una “aval” una etiqueta o un carnet del partido que sea.

Así nuestros “intelectuales” pueden después desgranar la obra, etiquetarla, valorarla y hasta elevarla a obra maestra si el pintor es de su total garantía.

Aquellos años en la Escuela de la calle La Palma, con tus pinceles y tablas a cuestas, con las ganas de aprender de tus maestros de allí y de los que ya no estaban, las horas en el museo del Prado delante de Zurbarán, el Greco, Velazquez, Durero…..diferentes, escuelas, flamenca, veronesa,….. Años de bohemia y de fracasos, sobre todo cuando uno se da cuenta que no llegará a nada, quizás a simple retratista o dibujante de viñetas. O buscarse la vida dibujando caricaturas en la Plaza Mayor.

El siglo veinte acabó con lo que se podría denominar el arte clásico, unas ideas políticas, basadas en los viejos  postulados de siempre, libertad, igualdad, derechos sociales cambio el viejo concepto, el nuevo pastiche era una adaptación o copia de lo anterior pero con diferente cara.

Probablemente sea el siglo veinte el de mayor creación artística de todos los siglos, el cine, el teatro, la pintura, la música todas las artes se disparan, la propaganda de los nuevos gobiernos surgidos del totalitarismo hablan de acercar el arte al pueblo, se les conmina a asistir a conciertos, exposiciones pictóricas o fotográficas dónde se exalta los éxitos conseguidos por el partido.

El pueblo asiste entre el bostezo y la desgana, el arte es un sentimiento del alma y si esta está adormecida por la coacción y el dirigismo, no hay posibilidad de que cale en la sensibilidad ciudadana.

Hasta entonces el arte estaba dirigido hacia una minoría selecta, burgueses con aspiraciones aristocráticas y los nobles que en tiempos pasados habían sido mecenas de grandes artistas consiguiendo, quizás sin pretenderlo, maravillosas obras de arte para ser observadas por todo el mundo.

Aquí y por estas circunstancias nace el artista adoctrinado, el sentimiento de belleza cambia por el reivindicativo, Paris acoge artistas  de todas las naciones, unos abandonan sus países natales por incomodidad política, otros se amparan en ello para hacerse un hueco en el nuevo Parnaso, aquí se consigue la gloria, basta con tener ciertos dotes y un “aval” para que tú obra se extienda por el orbe aún sin llegarla a comprender por la mayoría de los humanos.
Un nuevo concepto se adhiere al arte, la hipocresía, unida en la mayoría de las veces a intereses espurios, se dice que el metro de Moscou es la consagración del arte para el pueblo, y puede que en su genuina concepción los dirigentes culturales de allí lo crean sinceramente, pero el trabajador, aquel que pasa entre las galerías subterráneas a su lugar de trabajo de da igual que aquellas obras estén allí, no tiene tiempo para parase a observar con detenimiento una obra pictórica como no sea la que va de la llegada de un convoy a otro.

Entregado a estos pensamientos me dirijo al Museo Sorolla, necesito luz, alegría, suaves tonalidades, representaciones claras, lo nuevo en lo viejo, visitarlo me alegra el alma.
Un amigo de Morgan

lunes, 6 de agosto de 2018

Sinonimia política.



He de reconocer que me da un inmenso placer el abuso de sinónimos en mis escritos. Considero que el castellano tiene una riqueza semántica enorme y las variaciones de sustantivos para nombrar a cada cosa.

Es por ello la razón por la que utilizo hasta la saciedad sinónimos para definir o nombrar a los personajes que nutren, alimentan, sustentan y abastecen los medios de comunicación.

Especialmente los sujetos políticos, sean personajes de primer orden o los polítiquillos de menor fuste que por desgracia completan, rellenan o integran el circo público español, todos ellos y desde décadas dan mucho juego a los que por desgracia no tenemos otra arma para defendernos de ellos que la denuncia escrita o verbal.

Don Diego, mi viejo profesor de filosofía, sentía un gran desprecio por la clase política de su época, en sus clases allá por los años sesenta del pasado siglo definía a este grupo “profesional” como “rebaño improductivo”, se hacía eco de Ramiro de Maeztu y de otros pensadores del siglo que bien se podían adaptar al actual.

En cada lección que nos daba y había que estar muy pendiente pues la clase la teníamos a las cuatro de la tarde y aunque en aquellos tiempos el planeta no se calentaba como actualmente, teníamos que abrir los tres grandes balcones que daban a la calle para poder soportar la temperatura de principio de verano o de la vuelta de las vacaciones.

Repito, en cada lección utilizaba una gran cantidad de sinónimos para definir conceptos filosóficos y recomendaba al profesor de Lengua y Literatura que insistiera en el tema. Decía y con razón que potenciar el vocabulario era beneficioso no solo para la oratoria y el discurso sino simplemente como defensa ante tanto lechuguino que ya empezaba a  asomar por el solar patrio.

Yo he seguido sus enseñanzas y procuro utilizar la mayor cantidad de sinónimos para enriquecer de alguna manera mis escritos y para defenderme en los rifirrafes como actualmente acaban las discusiones políticas y las otras.

Decirle a un político que dormita en el “sagrado templo del congreso” (enorme eufemismo) zoquete simplemente o vago no me deja satisfecho y procuro adornarlo con todos los sinónimos que puedo (holgazán, haragán, zángano, indolente……) ello me provoca una enorme satisfacción. Es probable que llegue el momento en el cual esto sea un delito, pues no pasa el día que nuestros “padres de la patria” (mandamases, patrones, capos cabecillas y gerifaltes) aprueben una ley que coarte, limite, restrinja y cohíba mi libertad.

La mía y la de la mayoría de los ciudadanos que de una forma absurda les ha colocado dónde están para que hagan lo que hacen (y des-hacen). Los hombres buenos decía Sócrates se han de ver forzados a tomar parte del gobierno, porque estiman deshonroso presentarse voluntarios. 

Hoy en día esto es diferente, la masa se vuelca sin preparación alguna para formar parte de una lista electoral, aunque sea para ser presidente de su comunidad. El ansia de aparentar de los mediocres como su ambición no tiene límites, como mi desprecio y repulsa hacia toda esta chusma que entra a rebatiña en algún comité, para asegurar su nombre en alguna lista.

Así que al igual que mi viejo profesor me escudo o protejo en el viejo Maria Moliner y utilizo todos los sinónimos que puedo para nombrar a los mequetrefes, botarates, zascandiles, chiquilicuatros (en masculino y femenino) e inútiles que conforman el paisaje político español.
Filoxides el Crítico

domingo, 5 de agosto de 2018

Barrés o el inconformismo


“Ofrecéis la esclavitud a quien no se conforme con las definiciones de lo bello y del bien adoptadas por la mayoría (como si la mayoría hubiera podido tener razón alguna vez). En nombre de la humanidad como antaño en nombre de Dios y de la Ciudad”.

¡Cuántos crímenes se preparan contra el individuo!

"Entreveo que impondrán una regla moral, como proponen una regla económica  para las cosas del vientre teniendo cada una de las mismas necesidades de la mayoría, una regla compuesta según estas necesidades  que sustituirá con ventaja al desorden económico actual”

¿Pero esos imperios socialistas no pondrán también la autoridad al servicio al servicio de ver las cosas de la mayoría?

¿Se sustituirán entonces las adquisiciones del pasado? ¿Se excomulgarán los espíritus de vanguardia?
Maurice Barrés

Mi pobre Castilla

Decía Fischer en su "Travesia de España, por ejemplo, que recorriendo Castilla la Vieja en 1797: "La miseria de sus pueblos y habitantes comparándola con las Iglesias, Capillas y Monasterios que son sólidos y magníficos.
 
O el comentario de Gaspar Melchor de Jovellanos:
¿Qué es lo que ha quedado de aquella antigua gloria, sino el esqueleto de sus ciudades antes populosas y llenas de fábricas y talleres, de almacenes y tiendas y hoy solo pobladas de iglesias, conventos y hospitales que sobreviven a la miseria que han causado?
 
 
¡¡Cual es el pecado que has cometido tierra mía, para que tú creadora de naciones, te hayas convertido en un erial despoblado, seco y empobrecido!! ¿Quienes han sido los responsables durante siglos de esta situación? Mientras las provincias de la periferia se enriquecian mejorando sus puertos agrandando sus ciudades, protegiendo sus riquezas, tú mi adorada Castilla te secabas, exprimida por la voluntad de muchos, el poco acierto de otros y la ineptitud de todos. Hoy desangrada asistes con perplejidad como los "ricos" se olvidan de sus orígenes y como malos hijos te quieren abandonar a tú suerte.
Nada te debe importar mientras en tu suelo quede una sola semilla de tú pasada grandeza que como el Ave Fenix retornará más fuerte y austera como ejemplo a las demás regiones.
 
Las dos iglesias te saquearon una enfrentada a la otra pero juntas en el crimen, ahora pagarán ese escarnio, mientras tú aunque sola mantienes tu orgullo.
                                                                                                                           Filoxides de Ursalia