martes, 4 de octubre de 2016

El gran engaño



Lo absurdo de la democracia es pensarse importante dentro de ella. El individuo se considera necesario porque una vez cada cierto tiempo es llamado “a las urnas” y su autoestima se inflama por este hecho. ¡¡Soy necesario, se dice!! Asiste orgulloso al local donde se celebra la votación y deposita la papeleta, ojo no su papeleta sino aquella que han decidido el partido de turno, pero su orgullo como ciudadano queda compensado por el hecho de haber contribuido al mantenimiento del sistema democrático.
Hasta aquí todo correcto y en adelante qué?
¿Qué valor tiene que yo vote a fulano o mengano y a los dieciséis que le siguen en la lista que supuestamente defienden una posición centrista si luego estos sumando sus votos, es decir el mío, y los de otro partido le dan la victoria a un grupo de izquierdas o de derechas. Ellos dicen que este es el juego democrático, yo más bien diría que esto es un acto diabólico donde atribuyéndose un derecho que nadie les ha dado utilizan mi voto y el de muchos más para torcideramente ponerlos al servicio de otros que nada tiene que ver con mi ideal de voto.
La masa se siente feliz. ¡¡He votado!! Soy demócrata, he cumplido como ciudadano.
Menudo cretino el que piense así, su voto como el mío y el de tantos otros es un cheque en blanco para que lo utilicen como les venga en gana sin tener que dar cuenta de sus actos hasta las siguiente elecciones donde la historia se repetirá por nuestra cerrajón y falta de conocimiento político.

 La democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los sistemas políticos restantes » 
Esta famosa cita de Churchill aclara bastante lo que los políticos valoran a la democracia, ni es lo mejor para gobernarnos pero da a entender que es lo menos malo, por lo tanto esta explicación es solo la de un hombre que se aprovecho como muchos igual que él para llevar al mundo a una catástrofe sin importarle la opinión de la minoría que no quería una guerra.

“Si toda la Humanidad, menos uno, fuera de una opinión, y solo una persona fuera de la opinión contraria, la humanidad no estaría más justificada en acallar a esa persona, que esa persona lo estaría, si tuviera el poder, en acallar a la humanidad”         Stuart Mill 

En esto me centro yo y pregunto: ¿Qué valor tiene mi voto en una sociedad dominada por intereses supra nacionales donde yo y millones como yo no representamos nada?
La libertad, solo la única y verdadera libertad, la que nos hace fuertes en nuestra individualidad la de apartarse totalmente de este juego satánico y aunque seas preso o vivas entre rejas o te aprisionen cadenas de todo tipo piensa, mantén tú pensamiento en la duda así llegarás a la certeza y a la verdad.
Las artes, las ciencias, el progreso de las ideas viven y se manifiestan fuera del control de cualquier tipo de gobierno y por supuesto de la democracia, si bien es cierto que a esta al contrario que en las dictaduras, el desarrollo de estas capacidades le traen sin cuidado, solo el control económico y lo que de este derive le importa.

“Resulta imposible que las artes  y las ciencias surjan primeramente, en pueblo alguno, como no goce ese pueblo de los beneficios de un gobierno libre”.     David Hume

Si esto fuera así, no habríamos tenido Renacimiento y los Leonardo, Rafael, Miguel Angel, Petrarca, Maquiavelo no hubieran destacado sin los Médici, los Gonzaga, Federico de Montefeltro, etc. El arte y las ciencias se desarrollan paralelamente a  los tipos de gobierno y cuan mayor dificultad emergen con mayor fuerza, esa es la fuerza del individuo su personalidad, su capacidad de sobresalir de la masa, de destacar por encima del gregarismo y la plebe. No importa dictadura, democracia, monarquía o república, la fuerza de la personalidad destaca en cualquier sistema si verdaderamente es un genio o pretende serlo.
                                                                                            Filoxides el Crítico

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