El
transcurrir de la vida suele ser en muchos casos un camino hacia ninguna parte,
un camino rara vez apacible pues este suele verse dificultado por distintas causas
algunas muy graves. Antiguamente se tenía en gran consideración a los ancianos,
decían que eran fuentes de sabiduría no solo por su longevidad, a veces esta no
sobrepasaba los cincuenta años, sino por las efemérides pasadas, algunas
verdaderas tragedias de las que se salía con vida por verdadera fortuna. Ahora ocurre
lo mismo pero mayor pues el periodo de vida ha aumentado hasta llegar a los
ochenta y en ya muchos casos superarlos.
Nunca
se ha tenido piedad para los ancianos, siempre han sido un estorbo tanto en la
huida del ejército vencido como en la gloria del vencedor pues siempre eran
censores críticos de la actuación de estos por sus vivencias y la experiencia
que da esta.
Los
gobiernos actuales ven otra carga nueva, se habla del envejecimiento de la
población de una manera alarmante, como un castigo del estado del bienestar que
da cobijo a tantas “manos inertes”, los ancianos se unen a los parados, los
subsidiarios, son las cargas públicas que el Estado debe proteger y alimentar.
Así
se vende de una manera subrepticia al resto de la población para crear un
estado de ánimo dónde el anciano considerado viejo en tono despectivo es un
sobrante humano, una lacra par el bienestar de la sociedad y por lo tanto
sobra.
Se
busca la manera de apartarlos del elemento productivo aislándolos en
residencias, algunas de las cuales son verdaderas cárceles, se les aísla para
que el egoísmo humano haga el resto, visitas cada vez más espaciadas, soledad,
perdida de autoestima, otras enfermedades y por fin la muerte. Poco a poco esta
nueva eugenesia selecciona a los válidos como fuerza productiva y elimina a los
que solo son una carga para el bienestar del resto.
El desprecio con que los jóvenes tratas a los
viejos es indecente, ya no suponen una fuente de sabiduría, los jóvenes desde
un pensamiento cretinista se consideran superiores sin darse cuenta de que en
el proceso vital tarde o temprano caerán en el lado que hoy desprecian.
¿De
dónde sale esta manera de pensar? Evidentemente es una obra de ingeniería de
marketing orquestada desde las más altas instancias de las finanzas, por su
control sobre los gobiernos de turno y el dominio de los medios de
comunicación, claros oráculos de las ideas de sus amos.
Lo
viejo sobra, no como podría pensar Marinetti o los futuristas de principios del
siglo veinte, él se refería a los conceptos del arte y la política no a la condición
humana. El viejo considerado como fuente de inspiración a los pueblos antiguos
ha dejado paso al monstruo de las estadísticas, ellas son las que marcan las
pautas a seguir, sea para la repoblación de las cacatúas como la siembra de la
remolacha, estas deciden el número de quien tiene derecho a vivir y los que por
desgracia deben dejar sitio para los que vienen detrás. Comenzó con la
planificación familiar, el aborto indiscriminado y ahora le sigue el exterminio
de los viejos.
Una
humanidad gregaria, envilecida por el consumo, acogotada por las hipotecas, los
contratos basura, el empleo precario y la falta de oportunidades estará siempre
al servicio del poder de una manera eficaz por su rendimiento y sometida por
sus necesidades, rezando hasta los muy ateos para que no les quiten el subsidio
por desempleo mientras los que gobiernan a los que gobiernan deciden los pasos
a seguir en un futuro horrible y desesperante.
Filoxides
el Crítico

