miércoles, 30 de noviembre de 2016

Richard Wagner, el artista.



No ha habido en la Historia de la Música un artista más controvertido que Richard Wagner, controvertido e ignorado en este país. España nunca ha sido operística nuestro drama musical era localista y sin ninguna intención de menospreciar a la Zarzuela, de un nivel inferior. Probablemente tenga mucho que ver nuestro propio carácter, más folclórico y menos romántico que el alemán, superior al menos para mí a la ópera italiana.
Escuché a Wagner por primera vez a la edad de catorce años, lo fue en un disco de vinilo de 33 revoluciones con un infernal ruido de fondo, era la Obertura de Tannhäuser , aquella música me emocionó tanto que pese a mi edad y mi tiempo donde Los Beatles  y los Rollings Stones empezaban a causar estragos, un fervor se fue instalando dentro de mi hacía una música nueva.
Poco a poco fui escuchando a Wagner en grabaciones de mejor calidad, comencé a entender su obra no solo escuchando su música sino leyendo el sentido de esta, primero Rienzi un drama superior para mi pobre conocimiento y quizás el que menos éxito tuvo  de toda la obra del Maestro de Leipzig. Dicen que Wagner se volcó en la música al acompañar a su padre a un concierto  y escuchar la Séptima y novena de Beethoven y que siempre adoró al Genio de Bonn.
Si Reinzi me sedujo, la Tetralogía colmo mi experiencia musical. Tanto fue así que me volqué no solo en la música sino en el personaje, busque en librerías antiguas todo lo referente a Wagner, tanto como persona, político, artista, todo me interesaba, al no tener conocimientos musicales me centré en estudiar todo lo que podía sobre un personaje tan excepcional.
Wagner supo sintetizar todas las artes poéticas, escénicas, musicales y visuales. El creaba el libreto y la escenografía y lo plasmo en uno de sus libros considerando esto como Arte Total.
Bayreuth fue su culmen escénico, allí represento lo mejor de su obra, consiguió que el Drama Wagneriano fuera representado en rodo su esplendor.
Si Wagner revolucionó la música de su tiempo e influyo notablemente sobre la actual, no menos lo hicieron sus escritos incendiarios. Si Rienzi fue una obra dirigida hacia la corte de Dresde, si la voracidad de la tormenta en su viaje a Londres le inspiró El holandés Errante, su amistad con el revolucionario ruso Mijail Bakunin y su adhesión al incipiente movimiento para la unificación del imperio Alemán desde una posición socialista, pues conviene recordar sus frase: “El socialismo no debe destruir la propiedad sino conseguir que esta alcance a todos”.
Wagner fue un revolucionario, no solo de las artes escénico-musicales sino que toda su obra tiene un sentido: La exaltación del Héroe. Lucha contra la hipocresía de su tiempo de ahí su obra “El judaísmo en la música” y sus ataques a Meyerbeer por la, según él, degradación del arte hacia su comercialización.
Lohengrin, Tanhäuser, Sigfrido el mismo Rienzi tiene un simbolismo común, un patrón similar aunque diferente en lo estético, Tristan e Isolda el amor verdadero. Cósima Listz le dio la estabilidad interior que necesitaba y Luis II el apoyo económico imprescindible para poder representar su Obra en todo su esplendor.
Parsifal llega al final, en una etapa de acercamiento del Maestro al Cristianismo, al que anteriormente había acusado de hipocresía y de haber abandonado la esencia del Galileo, este acercamiento es causa de la feroz crítica de Nietzsche hacia Wagner y el distanciamiento de este hacia el que había sido considerado por él: el único alemán noble.
Los “Héroes” de la Tetralogía representan la lucha del Bien y del Mal: Sigfrido, el héroe puro, frente a Alberich y Mime totalmente materialistas. Esta lucha entre ambas partes, Idealismo frente a Materialismo, Parsifal frente a Klingsor,  es constante en la vida y obra del Maestro. Los Héroes de todas sus obras están descritos desde un punto de vista puramente humano, con sus debilidades y sus cualidades, como Tanhäuser con Elsa. Todos los sentimientos que se desarrollan a lo largo de su producción son sentimientos puramente humanos, como toda la historia de “Rienzi” El alma humana se convierte en protagonista y unida al elemento de la Tradición (como el fuego que envuelve a la Walkiria) inicia su camino hacia regiones superiores hacía la Redención por amor, con la que acaba la mayor parte de sus obras, pues hasta “Parsifal” es redención por amor divino, no ya humano.
Wagner seguirá presente y continuará pues su música es inmortal.

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