La función ha terminado, las gradas se van
vaciando, en la pista ya no queda nadie solo los dos mecánicos desmontando
esta, Benny se va con paso cansado hacia su caravana, su vieja caravana dónde
habita desde hace la friolera de cuarenta años, abre la puerta de chapa y
entra, el silencio va llegando al lugar, los niños y sus acompañantes ya han dejado
nuevamente vacio el circo.
Benny se sienta ante su desconchado espejo
y procede a desmaquillarse, poco a poco tranquilamente en un ritual repetido
año tras año durante mucho tiempo, desde que con una amiga vecina de su mismo
pueblo salieron con una maleta y ganas de comerse el mundo de un lugar en medio
de la Mancha. ¡Cuánto ha llovido desde entonces! Se dice Benito S. mientras se
desmaquilla, todavía recuerda sus primeros pasos por el Circo Price allá por
los sesenta acompañando a artistas de grandísimo nivel reconocidos a escala
mundial. Los hermanos Tonetti, Pompoff y Thedy, el genial Charlie River , Monty
y un sinfín de grandes artistas que no llegaron a ser tan famosos.
El Empresario les ha llamado a todos para
que se reúnan dentro de una hora en la carpa, Benny ya se imagina para qué, no
le preocupa sabe que el circo se acaba y él tampoco podrá aguantar mucho más,
su artrosis le va ganando día a día, ya no puede hacer el número de la silla y
la guitarra ese que viene haciendo desde hace muchos años y que le copió a
Charlie River cambiando un poco la actuación.
Se vuelve a mirar en el espejo, el Benny de
las pistas ha desaparecido, ahora refleja a Benito un pobre hombre, solo triste
y enfermo que solo tiene una caravana y un hogar el Circo. Recuerda a su vieja
compañera cuando le abandonó y se marchó a América con un empresario teatral
mejicano: Benito esto se acaba, el circo se muere, le queda muy pocos años de
vida piensa en otra cosa….. ¿En qué cosa? Se dice a si mismo Benny ¿Qué otra
cosa puede hacer un payaso si no en hacer reír a los niños y a sus padres.
Llaman a la puerta, ¡¡Benny, nos llaman en
la pista!!, Benito se pone su chaqueta sobre esa desgastada camiseta de rayas y
sale, en la calle hace frío y eso que es verano, pero él tiene frío, un frío
desgarrador que desde hace tiempo le perfora los huesos, las manos se las
esconde en los bolsillos de la chaqueta, va encogido, no tanto por el frío como
por el dolor, ese maldito dolor que le impide actuar como antes.
El Circo se muere y Benny con él.
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