miércoles, 2 de noviembre de 2016

Sueño Décimo Quinto



Llego a Hendaya sobre las diez de la noche, hace frío, un frío norteño de los que te congelan la cara y las manos, me doy cuenta que olvidé añadir un par de guantes en mi maleta. Un taxi me lleva al Hotel “La Palombe Bleue” el taxista me dice que está muy cerca del centro, al llegar me registro y subo a la habitación, el viaje ha sido largo por lo que me tumbo un buen rato sobre la cama, llamo a casa para decir que he llegado bien y bajo a cenar, apenas hay alguien en el comedor por lo que me tomo una cerveza y salgo a dar una vuelta por los alrededores, me arrepiento enseguida pues el frio ha aumentado y el aire es bastante molesto, así que me vuelo al hotel donde me tomo un café con algo de bollería y me subo a dormir.
Antes de conciliar el sueño repaso todo lo acontecido hasta el momento, el cómo llegué hasta Hesse, sus indicaciones, el famoso legado de Jung  que me obsequió, mi contacto con el Dacio, su ayudante el tal Maric, los dos georgianos yazidíes, mi buen Wolf y todo lo ocurrido has aquí, reviso mis apuntes, miro una y otra vez las fotocopias que llevo conmigo y me quedo dormido, o eso creo.
Sueño con una pata palmeada, que se representa tras una especie de nube, la palma se aproxima hacia mi como cargada de vida, tiene movimiento propio acelera y aminora su velocidad y al llegar hasta mí me rodea como si me estuviera reconociendo.
Un zumbido acompaña el movimiento de la pata, entonces caigo en la cuenta de que cuatro patas unidas por el centro constituyen la cruz paté de Occitania y de la orden templaria (paté deriva de «pata palmeada»). Dos cruces paté yuxtapuestas (una blanca y otra negra) constituyen el octógono sagrado de los templarios, muy empleado en la arquitectura gótica catalana. No hay torre en Barcelona que no tenga como base el octógono.
¿Qué significa, sé que  me dirijo a su región pero qué sentido tiene esta representación?.
Al final la señal se aleja con un zumbido de abejas acompañándola y el silencio total vuelve a la habitación a la vez que una total oscuridad, siento un escalofrió y enciendo la luz, el termostato de la calefacción indica veintidós grados pero tengo frio, me echo una manta sobre el edredón que cubre la cama y me quedo hecho un ovillo entre las sábanas.
¿Ha dormido bien Monsieur? Me pregunta el recepcionista después de desearme los buenos días.
¡Oui! Contesto lacónicamente mientras me dirijo al bufet, allí me siento ante una taza de café y repaso la prensa, mi francés estudiado en el instituto es bastante flojo, me defiendo leyéndolo pero hablarlo me cuesta mucho. Termino de desayunar y recojo mi equipaje, pago la cuenta pido un taxi y este me lleva a la central de autobuses.
Después de casi ocho horas llego a L´Aveiron, he tenido que cambiar de autocar en una ocasión y permanecer esperando bajo la lluvia algo más de media hora en un cruce de carreteras, estos franceses no son muy amables que se diga o al menos con los que yo he topado, por esta región los problemas con los extremistas vascos les hacen ser muy cautelosos con los españoles, sean de la región que sean.
Pregunto por la dirección de Wolf y un simpático africano no solo me indica donde es sino que me acompaña prácticamente a la puerta de la casa. Al llegar veo que hay luz en una habitación y llamo a la puerta sin más, a los pocos segundos Wolf la abre y me saluda efusivamente.
-¡Qué bien que haya llegado, le estábamos esperando y me señala hacia una sala donde se escucha una conversación.
-Nuestros amigos, ya están aquí, me dice Wolf bajando la voz.
Al entrar en la habitación me encuentro con Talak y su primo Musafi sentados en un amplió sofá algo desvencijado, Talak mantien en su mano una taza de té mientras que Musafi ojea una revista turística.
-Salud a ambos, digo tendiendo la mano primero a Talak y después a su pariente.
-Me alegra verle de nuevo Señor. ¿Qué tal el viaje?
-Se me hizo largo, primero llegar a Irún desde allí hasta Hendaya y luego hasta aquí, pero bueno ya estoy aquí….. ¿Y Ustedes?
-Llegamos en avión particular. Me dice de forma algo cortante.
-Me alegro, se ve que tienen posibles.
-No crea amigo, solo que nuestra comunidad está bastante interesada en este….podemos decir proyecto (mira sonriendo a su primo).
Wolf me trae café y unas pastas, mientras que por la ventana observo que ha comenzado a llover.
-El día se ha estropeado y Ustedes estarán cansados les propongo que se pongan cómodos y descansen, mañana seguiremos el “trabajo”.
Wolf nos señala una habitación amplia que hay detrás del salón y a la que hay que bajar unos cinco o seis peldaños.
-Siento no poder albergarles mejor pero es lo único que tengo, allí he colocado tres camas plegables que me ha prestado un amigo alemán y que por lo visto pertenecieron al ejército francés, él las encontró en un viejo almacén y con otras cosas se las llevó a su casa. Los alemanes somos muy prácticos, nos dice Wolf.
Me dirijo hacia el lavabo mientras que Talak y Musafi se van directamente hacia la habitación.
A los pocos minutos duchado y fresco me siento en el sofá, el único que hay donde estaban sentados anteriormente los dos yazidíes, Wolf se acerca sonriente frotándose las manos, acaba de encender una chimenea que hay en una esquina del salón mientras que de la cocina sale un ligero tufillo a carne.
-A nuestros amigos les gusta el cordero, me lo han dicho antes y he preparado un poco, el supermercado está muy cerca y tengo amistad con el muchacho que hace los repartos, me atiende de maravilla.
Al poco aparecen los dos primos, su aspecto es impresionante, generalmente van vestidos a la europea pero ahora han cambiado su atuendo y llevan una camisa abotonada a un lado al estilo ruso y un pantalón bombacho, ambas prendas de color negro, el negro bigote de Rashid Talak destaca sobre su aspecto más bien pálido y su gesto siempre hierático, en cambio Sahid es más expresivo hace un gesto de aprobación al oler le asado que Wolf prepara en la cocina. Al cabo de unos minutos estamos cenando, Wolf está exultante, ha acertado con la comida  que está exquisita, a mi me sirve una cerveza y agua para los otros dos comensales.
-La cerveza es de aquí…. No vea como echo de menos la cerveza de mi tierra pero los franceses son muy chauvinistas y es casi imposible encontrar productos no franceses en este pueblo. Se disculpa Wolf
-No hay problema, esta exquisita y el asado mejor….. todos reimos, hasta Talak  que no debe estar muy acostumbrado.
-Bien Señores, la noticia es que tengo localizado al tal Henry, El Sr. Loup Leblanch vive en Carcassone en un palacete a las afueras de la ciudad, en lo que debió ser antes parte de un acuartelamiento o algo parecido, nos suelta Wolf sin disimular su alegría por haber dado con Henry.
-Mañana si no tienen inconveniente nos pondremos en camino hacía su casa.
-Y…¿Nos recibirá así, sin aviso y sin cita alguna.
-No hay problema, Henry Loup le Blanch da mañana una conferencia sobre catarísmo y su influencia en el país y yo he conseguido unas invitaciones gracias a un vecino de este pueblo y que también él está invitado.
-¡¡Perfecto!! Es Usted maravilloso, no me extraña que estuviera tantos años al servicio de Herman Hesse. Le contesto lleno de satisfacción.
-Las cosas se ponen de cara si conseguimos tener una reunión con el conferenciante por cualquier pretexto, las cosas irán sobre ruedas.
-No cantemos victoria hasta que no lo consigamos, hemos de ir paso a paso, le digo a Wolf frenando un poco su euforia.
Nosotros no tenemos nada que ver con ese tal Loup le Blanch y si ustedes no tienen ningún reparo preferimos no estar delante cuando se reúnan con él.
-Bien…. Pero no entiendo el porqué.
-Nosotros no sabemos nada de cataros, ni otras sectas similares, solo pretendemos alcanzar con Usted el fin último de este viaje que es encontrar al Ángel Negro y conocer su esencia, no buscamos hacerle preguntas de tipo metafísico ni nada parecido nuestro fin es acabar con él aunque le permitiremos a Usted mi buen Filoxides hacer sus preguntas, jugar su partida y pierda o gane nosotros dos actuaremos según nuestras reglas y obedeciendo nuestras órdenes.
-Me sorprende esta afirmación… yo pensaba que estábamos más o menos de acuerdo en el propósito de nuestro viaje, es decir, saber la realidad sobre la función del Maligno, y el porqué de su existencia.
-Nosotros ya sabemos eso. ¡Ustedes, ignorantes católicos, llenos de supersticiones, le temen, le consideran invencible y se someten a sus caprichos sin pensar que eso es lo que le hace grande! ¡¡Nosotros acabaremos con él y liberaremos al mundo de su poder y dominio!!.
Talak se ha levantado, nos mira con ojos encendidos y su tono de voz se ha vuelto agresivo, al rato una vez soltada su ira se calma y vuelve a sentarse volviendo a recobrar ese dominio de si mismo, al que nos tiene acostumbrado.
-Está bien, mi buen Talak haga Usted lo que tenga pensado, si es que puede, pero permítanos a nosotros cumplir nuestro objetivo, le contesta Wolf con un tono más grave de lo habitual en él.
Nos vamos todos a descansar.
¿Cómo le voy a entrar al tal Henry y qué me puede decir sobre lo que voy buscando? Esta pregunta me da vueltas en la cabeza mientras descanso en una rústica cama donde debieron dormir cien soldados al menos por lo desgastada que está y el ruido que hace cuanto te mueves un poco. Afuera el aire choca contra los cristales de la ventana haciendo un ruido espantoso, mientras Talak y su primo más prácticos que yo se han instalado directamente en el suelo dejando los camastros vacios. El aspecto de los dos me resulta sacado de una novela medieval, se han vestido o desnudado no lo sabría decir con una sábana de color morado que se la deben traer consigo en su equipaje y que les sirve como camisón y edredón a la vez, la verdad es que tienen un aspecto ridículo al menos si no te fijas en un par de machetes curvos que mantienen cerca de sus cabezas como si les protegiera de ideas que intentaran penetrarles en el cerebro.
Poco a poco me voy durmiendo……
Filoxides de Ursalia

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