Llego
a Hendaya sobre las diez de la noche, hace frío, un frío norteño de los que te
congelan la cara y las manos, me doy cuenta que olvidé añadir un par de guantes
en mi maleta. Un taxi me lleva al Hotel “La Palombe Bleue” el taxista me dice
que está muy cerca del centro, al llegar me registro y subo a la
habitación, el viaje ha sido largo por lo que me tumbo un buen rato sobre la
cama, llamo a casa para decir que he llegado bien y bajo a cenar, apenas hay
alguien en el comedor por lo que me tomo una cerveza y salgo a dar una vuelta
por los alrededores, me arrepiento enseguida pues el frio ha aumentado y el
aire es bastante molesto, así que me vuelo al hotel donde me tomo un café con
algo de bollería y me subo a dormir.
Antes
de conciliar el sueño repaso todo lo acontecido hasta el momento, el cómo
llegué hasta Hesse, sus indicaciones, el famoso legado de Jung que me obsequió, mi contacto con el Dacio, su
ayudante el tal Maric, los dos georgianos yazidíes, mi buen Wolf y todo lo
ocurrido has aquí, reviso mis apuntes, miro una y otra vez las fotocopias que
llevo conmigo y me quedo dormido, o eso creo.
Sueño
con una pata palmeada, que se representa tras una especie de nube, la palma se
aproxima hacia mi como cargada de vida, tiene movimiento propio acelera y
aminora su velocidad y al llegar hasta mí me rodea como si me estuviera
reconociendo.
Un
zumbido acompaña el movimiento de la pata, entonces caigo en la cuenta de que
cuatro patas unidas por el centro constituyen la cruz paté de Occitania y de la
orden templaria (paté deriva de «pata palmeada»). Dos cruces paté yuxtapuestas
(una blanca y otra negra) constituyen el octógono sagrado de los templarios,
muy empleado en la arquitectura gótica catalana. No hay torre en Barcelona que
no tenga como base el octógono.
¿Qué
significa, sé que me dirijo a su región
pero qué sentido tiene esta representación?.
Al
final la señal se aleja con un zumbido de abejas acompañándola y el silencio
total vuelve a la habitación a la vez que una total oscuridad, siento un escalofrió
y enciendo la luz, el termostato de la calefacción indica veintidós grados pero
tengo frio, me echo una manta sobre el edredón que cubre la cama y me quedo
hecho un ovillo entre las sábanas.
¿Ha
dormido bien Monsieur? Me pregunta el recepcionista después de desearme los
buenos días.
¡Oui!
Contesto lacónicamente mientras me dirijo al bufet, allí me siento ante una
taza de café y repaso la prensa, mi francés estudiado en el instituto es
bastante flojo, me defiendo leyéndolo pero hablarlo me cuesta mucho. Termino de
desayunar y recojo mi equipaje, pago la cuenta pido un taxi y este me lleva a
la central de autobuses.
Después
de casi ocho horas llego a L´Aveiron, he tenido que cambiar de autocar en una
ocasión y permanecer esperando bajo la lluvia algo más de media hora en un
cruce de carreteras, estos franceses no son muy amables que se diga o al menos
con los que yo he topado, por esta región los problemas con los extremistas
vascos les hacen ser muy cautelosos con los españoles, sean de la región que
sean.
Pregunto
por la dirección de Wolf y un simpático africano no solo me indica donde es
sino que me acompaña prácticamente a la puerta de la casa. Al llegar veo que
hay luz en una habitación y llamo a la puerta sin más, a los pocos segundos
Wolf la abre y me saluda efusivamente.
-¡Qué
bien que haya llegado, le estábamos esperando y me señala hacia una sala donde
se escucha una conversación.
-Nuestros
amigos, ya están aquí, me dice Wolf bajando la voz.
Al
entrar en la habitación me encuentro con Talak y su primo Musafi sentados en un
amplió sofá algo desvencijado, Talak mantien en su mano una taza de té mientras
que Musafi ojea una revista turística.
-Salud
a ambos, digo tendiendo la mano primero a Talak y después a su pariente.
-Me
alegra verle de nuevo Señor. ¿Qué tal el viaje?
-Se
me hizo largo, primero llegar a Irún desde allí hasta Hendaya y luego hasta
aquí, pero bueno ya estoy aquí….. ¿Y Ustedes?
-Llegamos
en avión particular. Me dice de forma algo cortante.
-Me
alegro, se ve que tienen posibles.
-No
crea amigo, solo que nuestra comunidad está bastante interesada en este….podemos
decir proyecto (mira sonriendo a su primo).
Wolf
me trae café y unas pastas, mientras que por la ventana observo que ha
comenzado a llover.
-El
día se ha estropeado y Ustedes estarán cansados les propongo que se pongan cómodos
y descansen, mañana seguiremos el “trabajo”.
Wolf
nos señala una habitación amplia que hay detrás del salón y a la que hay que
bajar unos cinco o seis peldaños.
-Siento
no poder albergarles mejor pero es lo único que tengo, allí he colocado tres camas
plegables que me ha prestado un amigo alemán y que por lo visto pertenecieron
al ejército francés, él las encontró en un viejo almacén y con otras cosas se
las llevó a su casa. Los alemanes somos muy prácticos, nos dice Wolf.
Me
dirijo hacia el lavabo mientras que Talak y Musafi se van directamente hacia la
habitación.
A
los pocos minutos duchado y fresco me siento en el sofá, el único que hay donde
estaban sentados anteriormente los dos yazidíes, Wolf se acerca sonriente
frotándose las manos, acaba de encender una chimenea que hay en una esquina del
salón mientras que de la cocina sale un ligero tufillo a carne.
-A
nuestros amigos les gusta el cordero, me lo han dicho antes y he preparado un
poco, el supermercado está muy cerca y tengo amistad con el muchacho que hace
los repartos, me atiende de maravilla.
Al
poco aparecen los dos primos, su aspecto es impresionante, generalmente van
vestidos a la europea pero ahora han cambiado su atuendo y llevan una camisa
abotonada a un lado al estilo ruso y un pantalón bombacho, ambas prendas de
color negro, el negro bigote de Rashid Talak destaca sobre su aspecto más bien
pálido y su gesto siempre hierático, en cambio Sahid es más expresivo hace un
gesto de aprobación al oler le asado que Wolf prepara en la cocina. Al cabo de
unos minutos estamos cenando, Wolf está exultante, ha acertado con la
comida que está exquisita, a mi me sirve
una cerveza y agua para los otros dos comensales.
-La
cerveza es de aquí…. No vea como echo de menos la cerveza de mi tierra pero los
franceses son muy chauvinistas y es casi imposible encontrar productos no
franceses en este pueblo. Se disculpa Wolf
-No
hay problema, esta exquisita y el asado mejor….. todos reimos, hasta Talak que no debe estar muy acostumbrado.
-Bien
Señores, la noticia es que tengo localizado al tal Henry, El Sr. Loup Leblanch
vive en Carcassone en un palacete a las afueras de la ciudad, en lo que debió
ser antes parte de un acuartelamiento o algo parecido, nos suelta Wolf sin
disimular su alegría por haber dado con Henry.
-Mañana
si no tienen inconveniente nos pondremos en camino hacía su casa.
-Y…¿Nos
recibirá así, sin aviso y sin cita alguna.
-No
hay problema, Henry Loup le Blanch da mañana una conferencia sobre catarísmo y
su influencia en el país y yo he conseguido unas invitaciones gracias a un
vecino de este pueblo y que también él está invitado.
-¡¡Perfecto!!
Es Usted maravilloso, no me extraña que estuviera tantos años al servicio de
Herman Hesse. Le contesto lleno de satisfacción.
-Las
cosas se ponen de cara si conseguimos tener una reunión con el conferenciante
por cualquier pretexto, las cosas irán sobre ruedas.
-No
cantemos victoria hasta que no lo consigamos, hemos de ir paso a paso, le digo
a Wolf frenando un poco su euforia.
Nosotros
no tenemos nada que ver con ese tal Loup le Blanch y si ustedes no tienen ningún
reparo preferimos no estar delante cuando se reúnan con él.
-Bien….
Pero no entiendo el porqué.
-Nosotros
no sabemos nada de cataros, ni otras sectas similares, solo pretendemos
alcanzar con Usted el fin último de este viaje que es encontrar al Ángel Negro
y conocer su esencia, no buscamos hacerle preguntas de tipo metafísico ni nada
parecido nuestro fin es acabar con él aunque le permitiremos a Usted mi buen
Filoxides hacer sus preguntas, jugar su partida y pierda o gane nosotros dos
actuaremos según nuestras reglas y obedeciendo nuestras órdenes.
-Me
sorprende esta afirmación… yo pensaba que estábamos más o menos de acuerdo en
el propósito de nuestro viaje, es decir, saber la realidad sobre la función del
Maligno, y el porqué de su existencia.
-Nosotros
ya sabemos eso. ¡Ustedes, ignorantes católicos, llenos de supersticiones, le
temen, le consideran invencible y se someten a sus caprichos sin pensar que eso
es lo que le hace grande! ¡¡Nosotros acabaremos con él y liberaremos al mundo
de su poder y dominio!!.
Talak
se ha levantado, nos mira con ojos encendidos y su tono de voz se ha vuelto
agresivo, al rato una vez soltada su ira se calma y vuelve a sentarse volviendo
a recobrar ese dominio de si mismo, al que nos tiene acostumbrado.
-Está
bien, mi buen Talak haga Usted lo que tenga pensado, si es que puede, pero
permítanos a nosotros cumplir nuestro objetivo, le contesta Wolf con un tono
más grave de lo habitual en él.
Nos
vamos todos a descansar.
¿Cómo
le voy a entrar al tal Henry y qué me puede decir sobre lo que voy buscando?
Esta pregunta me da vueltas en la cabeza mientras descanso en una rústica cama
donde debieron dormir cien soldados al menos por lo desgastada que está y el
ruido que hace cuanto te mueves un poco. Afuera el aire choca contra los
cristales de la ventana haciendo un ruido espantoso, mientras Talak y su primo
más prácticos que yo se han instalado directamente en el suelo dejando los
camastros vacios. El aspecto de los dos me resulta sacado de una novela
medieval, se han vestido o desnudado no lo sabría decir con una sábana de color
morado que se la deben traer consigo en su equipaje y que les sirve como
camisón y edredón a la vez, la verdad es que tienen un aspecto ridículo al menos
si no te fijas en un par de machetes curvos que mantienen cerca de sus cabezas
como si les protegiera de ideas que intentaran penetrarles en el cerebro.
Filoxides de Ursalia
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