A las seis de la
mañana Wolf me despierta algo agitado.
-Nuestros amigos
yazidíes se han marchado, no están ni sus cosas ni ellos.
-No
te alarmes, ya nos dijeron que no estaban interesados en las palabras que nos
pudiera decir Loup Le Blanch por lo que probablemente estarán maquinando como
enfrentarse a su enemigo acérrimo y de qué manera no interferir en mi intención
de enfrentarme a él.
-Eso
espero, me suelta Wolf no muy convencido, eso espero repite mientras se dirige
hacia la cocina donde por el aroma debe estar preparando café.
Al
rato parece con dos tazas de café humeante y unas rebanadas de pan con
mantequilla.
-Hay
que comenzar bien el día. Cuando acabemos de desayunar le voy a mostrar unos
breves apuntes que H.H me dio antes de morir, tratan sobre el mal y el bien de
una forma algo diferente a lo que hasta ahora los religiosos o los organismos
universitarios han sostenido durante estos años.
-Perfecto
Wolf pero antes me ducharé para despabilarme un poco pues anoche caí rendido,
hacía tiempo que no dormía tan profundamente.
-De acuerdo,
estaré esperándole así mientras recojo un poco esto.
Wolf
se aleja hacia la cocina y yo me dirijo al baño, al llegar allí me fijo en una
hoja doblada que está sobre una especie de cómoda que hay en el pasillo que
separa el saloncito de la habitación donde dormimos los primos yazidíes y yo.
La nota dice así:
“Apreciado
amigo, nos adelantamos a Usted pero no se preocupe, estaremos presentes en su
reunión con el Ángel Negro, antes es necesario que hablemos con nuestros
Maestros al igual que Ustedes hablarán con su pretendido confidente”.
Al poco llega Wolf con unas cartas y apuntes en una carpeta que perteneció a Hesse, allí hay fotos de sus reuniones con colegas, una especialmente dedicada de Serrano, algún estracto sobre un desencuentro con cierto clérigo católico, cartas entre ambos sobre religión algunas notas para futuros libros, una carta de un congresista norteamericano referente al servicio militar en America, recortes de prensa sobre su influencia en el movimiento hippy, algunas cartas de admiradores y una extraña figurita geométrica que no sabemos ni Wolf ni yo que significa, la adjuntamos a los papeles que llevo y que le enseñaremos a Henry y partimos a su encuentro.
Sobre
las doce llegamos al lugar donde se celebrará la conferencia de Henry Loup le
Blach, el sitio es un palacete algo destartalado cubierto de enredadera y musgo
en su exterior, no muy bien cuidado y que parece representar la decadencia de
cierta burguesía de la zona. Presentamos las invitaciones a un joven con
aspecto de gendarme que hace guardia en la puerta del caserón y pasamos al
interior, hemos llegado hasta el lugar en el coche del amigo de Wolf, el que
nos proporciono las invitaciones, un hombre de unos sesenta años, semi calvo
con una enorme cabeza y de mediana estatura, tiene la nariz achatada como de
boxeador aunque su aspecto físico representa más a un oficinista que a un
hombre de acción.
Una
vez dentro del salón observo la
decoración típicamente medieval muy al tono de la ciudad donde está enclavado
el palacete pero que choca con las butacas y la pantalla colocada para apoyar
al conferenciante en su exposición. Unos extraños cuadros llenan las paredes
del salón, son imágenes de asedios, asaltos a fortalezas. hogueras, y temas
similares. Una cruz paté occitana preside el salón por encima de la pantalla
como si en un altar esta sobresaliera sobre el misal donde el sacerdote
consagra la misa.
Las
gentes que se van acomodando son muy variopintas, principalmente personas de
edad avanzada aunque veo también algunos jóvenes y sorprendentemente dos
sacerdotes.
De
pronto, por un lado del salón aparece un espigado caballero con una especie de
capa sobre una túnica negra, lleva en su mano derecha un maletín y en la
izquierda un bastón de metal, probablemente plata en el que se apoya, hay que
reconocer que la puesta en escena es sensacional pues al salir el personaje
unas luces le han ido siguiendo hasta que se ha colocado en el centro de un
altillo también adornado con cruces patés y otros símbolos poco conocidos al
menos para mí.
Las
luces del salón se van apagando y solo se mantienen encendidas las que rodean
el supuesto “altar”.
La
exposición de más de dos horas se basa principalmente sobre los diez últimos
años del catarísmo, su persecución por parte del Rey de Francia Felipe Augusto
y el papa de Roma Inocencio III, nada nuevo que no sepamos tanto Wolf como yo
que aguantamos las dos horas muy a nuestro pesar, hoy día se ha escrito tanto
sobre los albigenses que todo está más que sabido y el tal Henry no nos aportó
nada nuevo, aunque lo cierto es que nosotros no estábamos allí por eso sino por
la indicación de Hesse para que me pusiera en contacto con aquel estrambótico
sujeto.
Por fin la
conferencia termina, algunos los más jóvenes le hace ciertas preguntas,
seguramente para alguna tesina o trabajo para la universidad y poco más, Henry
firma unos cuantos libros y algún autógrafo y se dirige hacia la puerta de
donde salió.
-Monsieur Loup , s´il vous plait. Le
grito antes que desaparezca detrás de una amplia cortina de color roja.
-¿Oui?
-Perdón Señor pero
necesitamos hablar con Usted le digo casi cerrándole el paso.
-¿Quiénes son Ustedes
y que es lo que quieren? Contesta Henry
algo alarmado.
-Venimos en nombre de
Herman Hesse para hablar con Usted de un asunto para nosotros muy importante.
-Ah….. ese viejo
truhan ¿No había muerto?
-Si, hace unos meses.
¿Y qué quiere ese
pequeño burgués de un santón como yo?.-
Si pudiéramos hablar
en un sitio más intimo se lo agradeceríamos, es un tema delicado y requiere un
poco de su tiempo por lo que le ruego que nos conceda este favor.
-Está bien, pero
tengo algo de prisa, bueno como todo el mundo hoy en día, no es ninguna novedad
pero solo les puedo atender unos minutos.
-Señor Loup le Blanch
voy a ir al grano, pretendo retar a Mefisto en una partida de ajedrez algo
especial y Hesse me dio las pistas para poder hacerlo y en ellas se encuentra
Usted como pieza fundamental de la trama.
-Ese viejo loco
siempre igual, confundiéndolo todo y a todos. Nos contesta mientras se deja
caer en un sillón que hay en la pequeña sala donde nos ha dejado entrar según
íbamos hablando.
-Saben Ustedes las
grandes discusiones que he tenido con Herman desde que le conocí en Basilea
meses después de recibir el Nobel, le dije que no se lo merecía, aunque es
cierto que viendo los personajes que lo han recibido después ya no me extraña
que se lo dieran.
-Perdone Usted, salta
Wolf, no le permito que diga eso de mi Señor durante toda mi vida.
-¡Va…!, no se enfade,
pero Hesse era una pura contradicción, ¿Sabía Usted que tonteo con los nazis a
la vez que renegaba de lo alemán y se escondía en Suiza?
-¡Suiza no era un
escondite sino un exilio espiritual! Le contesta Wolf bastante enfadado.
-Eso era lo más
significativo de él que sabía rodear de una aureola mística cualquier gesto
aunque este fuera solo un caso de “acomodación según las circunstancias”, él
hablaba de su exilio en Suiza, pero los que en aquel momento estábamos cerca de
él no lo veíamos así.
-¿Tanto conocía a
Hesse? Intervengo yo.
-Mire amigo, mi grupo
o mejor dicho mi “academia” le inspiro el Juego de Abalorios, me usurpó de una
manera literaria mi personaje de Magister Ludi y hasta se inspiro en mi orden para
crear su Castalia. Era una constante contradicción y lo fue hasta su muerte.
-Perdone que le
corrija Monsieur Loup pero creo que Usted nunca conoció a mi Señor. Le corta
Wolf bastante enfadado.
-Bien, es igual, cada
uno tiene su visión del individuo. Le corta Henry.
-¡Está bien….¿Nos
puede ayudar o no? Corto tajantemente la disputa.
-Mire…. El tema es
muy peligroso, este lugar es especial, rezuma misticismo por todos lados, cada
bosque, cada casa, cualquier calle desde Tolosa hasta Montsegur está lleno de
simbolismo, aunque el turista o el viajero corriente no lo detecte este es un
enclave especial para la espiritualidad y porque no decirlo para todo
espiritismo posible. Es famosa entre los grupos o sectas satánicas del lugar
una cueva en Lombrives donde afirman haberse encontrado con el Demonio, la
policía ha tenido que intervenir en contadas ocasiones para desactivar
reuniones o misas negras que estos fanáticos querían celebrar allí, así que no
creo que sea un lugar muy propicio para efectuar ese “encuentro”.
-¿Pero nos podría
ayudar? Le pregunto mientras le pongo encima de una pequeña mesa que hay
enfrente de donde se sentó todos los documentos, fotos y apuntes que tengo del
pergamino de Jung o lo que se pudo sacar de él.
-Umm.. Esto es muy
interesante, el viejo de Jung trasteaba tanto las mentes que fue capaz de
influir bastante en el inconstante Herman, ahora veo que el respeto entre
ambos es o era digno de elogio…. Si bastante interesante, si me lo dejasen
analizar con tranquilidad podría darles una pista segura sobre lo que
pretenden.
-Ahora mismo estamos
en sus manos, después de todos los avatares que este manuscrito, o mejor dicho
lo que se ha podido sacar del original es lo único que tenemos, esto y su
estimable ayuda.
-Mire amigo, las
leyendas sobre Lucibel, Mefisto o como quieran llamarle han llenado millones de
páginas, cientos de cuadros y posiblemente miles y miles de supuestos
encuentro, pero todo si es que una vez lo hubo, fue borrado por la Iglesia, la
misma que acabó con mi religión o al menos con aquellos hombres nobles que la
fundaron, la extendieron y se consagraron a ella. Yo no tengo ninguna simpatía
por esta Multinacional Romana pero tampoco la tengo por el príncipe de las
tinieblas, así que si quieren mi ayuda déjenme analizar más profundamente estos
símbolos y podré darles alguna respuesta útil en breve.
-¡Cuánto tiempo!
-Tranquilo, solamente
unos días y tendré una respuesta, mientras les recomiendo que se den una vuelta
por las cien cuevas que hay por la región y observen grabados y escritos en sus
paredes, algunos están muy bien conservados otros por desgracia son producto de
esa nueva horda de bárbaros que se dicen turistas.
-Perfecto, así lo
haremos y dentro de una semana volveremos aquí a por respuestas.
-Aquí no, les espero el
próximo sábado en una vieja taberna que hay en la Rue Saint Albert en el centro
de Carcassone su nombre es Le Cheval Noir, este local pertenece a un miembro de mi orden por lo que
estaremos muy seguros.
-Allí estaremos.
Filoxides de Ursalia
No hay comentarios:
Publicar un comentario