Es necesario
mantenerse firme ante la cantidad de mentiras que diariamente la sociedad
democrática vierte de una manera subrepticia y desde cualquier medio para
envenenamiento del pueblo.
Es dentro de la espiral
democrático-liberal-marxista la que genera constantemente tanta información
ponzoñosa que el sufrido ciudadano no puede resistirse ante ella. Es imposible
para este, el poder reflexionar sobre cualquier asunto que el Poder por medio
de sus órganos propagandísticos, la prensa, radio y sobre todo la televisión,
lanza para ser digerido por la sociedad. Sin capacidad esta para discernir
sobre el bien o el mal, lo bello o lo feo, lo cierto y lo que no lo es, lo
justo y lo injusto y todo aquello que
diariamente rodea nuestro propio entorno.
La mentira se ha
instalado en nuestros corazones que ya es imposible diferenciar lo blanco de lo
negro. Hechos que hemos vivido, de los que hemos sido protagonistas o meros
espectadores son negados por una cuadrilla de analfabetos e ignorantes que con
toda maldad se atreven a negar evidencias que ellos no han vivido ni les han
contado.
Los intereses económicos-políticos
prevalecen sobre la verdad, el dinero fácil ha envilecido de tal forma al Pueblo
que ya es imposible esperar de éste muestras de nobleza –La llama de la sangre
se ha apagado- Ni un gesto solidario, si no es acompañado de alharacas y
reconocimiento, nada de respeto hacía el adversario ni reconocimiento a lo que
haya podido hacer bien, solo humillación y escarnio ante su obra.
El anonimato no
tiene valor si es para un gesto noble, solo sirve para zaherir e insultar, arma
constante del cobarde. Se necesita aplauso fácil, buena prensa que todos sepan
las “hazañas” cometidas.
Filoxides el
Crítico
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