domingo, 11 de septiembre de 2016

La farsa Española

El enjambre o como vivir de la política.
Quedé convencido de la necesidad de refugiarme en la Estulticia pensando quizás egoístamente de que era yo y quizás unos pocos más los que recurriéramos a esta estratagema para refugiarnos en lugar seguro.
Turbios intereses mueven conductas y estas sobrepasan mi comprensión, he aquí el porqué de esta "esclerósica" conducta.
Me dijo un viejo amigo ya fallecido que lo que veíamos era solo una ínfima parte de lo que el espejo reflejaba.
Todos se mueven al son del que dirige la orquesta, cada uno domina su instrumento y lee la partitura adaptada a este.
Yo desconozco el instrumento de aquel que esta al lado mío y no me interesa comprenderle pues bastante tengo con dominar el mío.
Pero el enjambre no toca instrumento alguno, solo hace ruido con sus propias alas que mueve al unísono unos con otros, aunque pertenezcan a enjambres distintos.
Desde mi solemne ignorancia me abstengo de tomar parte en la farsa, no tengo virtudes para comediante y menos para "comediado", si es preciso me ocultaré esperando que el enjambre acabe de libar todas y cada una de las flores de este jardín.
El silencio es cobarde a la vez que perspicaz, puede ser una solución instantánea pero no resolutivo.
La ignorancia de los hechos puede ser otra solución pero no dura mucho ya que las circunstancias tarde o temprano te alcanzan.
Así que como solución final me reconfortare en brazos de las ondinas allá donde sus aguas me lleven.

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