martes, 27 de septiembre de 2016

Filoxides de Ursalia. Quinto sueño



"Si alguien en este siglo es equiparable al egipcio
Proteo, ese alguien es Giovanni Papini, que alguna vez firmara Gian Falco,
historiador de la literatura y poeta, pragmatista y romántico, ateo y después
teólogo".

Intenté una y otra vez ahondar en la figura y obra de Papini según me había sugerido Dacio, sabía poco de su trabajo y menos aún donde se encontraba ahora. Se comentaba que ya casi ciego estaba retirado de toda labor literaria y como creyente convencido esperaba el llamado de Dios.
No era ese el camino. En un momento dude de la sinceridad de Dacio al hablarme de este ilustre italiano, al fin y al cabo era un personaje controvertido y lo que más me alejaba de él era su reconversión al catolicismo, como si toda su obra hubiera sido un movimiento circular y sin sentido. Debía buscar otros senderos que me llevaran al camino principal y por ello todas mis esperanzas estaban depositadas en el manuscrito que Cornelio tenía ahora en su poder.
Yo esperaba ansioso esa traducción y que esta me diera la pista que presumiblemente me abriría el paso a mi obra, entretanto me volqué en repasar una y otra vez mis apuntes sobre la historiología de Lucifer desde distintas ópticas principalmente las visiones desde el mundo Oriental, dado que mi desconfianza hacía la influencia de las Iglesias Cristianas en Europa habían desfigurado totalmente, o al menos esa era mi opinión, la figura del Angel Caído hasta convertirla única y exclusivamente e la representación del mal absoluto.
Leí durante un breve instante algunas páginas del Lucifer de Van der Voden, sus figuras contrahechas, enfermas, satánicas, deformadas por la corrupción de los sentidos y la maldad del alma. Me repugnó y tuve que dejarlo. ¡¡No era eso lo que yo buscaba!! Mi pretensión, quizás algo ingenua o muy ingenua era buscar la cara distinta a la decadencia del personaje, cuando su divinidad aún era evidente en él, ese momento era el que yo quería encontrar, el instante de su separación de Rafael y Miguel, los reproches de estos ante su traición a su Creador y los motivos que le indujeron a ello. Entonces, una vez centrado el momento poder retarle en una partida sin igual. Pero estos autores católicos no me daban ninguna pista por ello debería buscar en el Oriente Próximo, allí donde todavía quedan adoradores del Angel de la Luz, los Yazídies.
¿Quién a estas alturas del siglo me podía poner en contacto con los moradores del valle de Lalish? ¿No les han exterminado los musulmanes?. ¿Cómo es posible que este pueblo guardián de una religión que se remonta  dos mil años antes de Cristo siguiera existiendo?.
Muchas preguntas con una muy difícil contestación: Raza. Si la fiereza de los hijos de Mahoma no habían conseguido exterminar a este pequeño pueblo era precisamente por eso por la pureza de su raza, mantenida separada de mestizaje desde hace muchísimos siglos y por ello transmisores de una cultura, creencia y saber ancestral, más cerca de la verdad que cualquier tipo de religión que por su antigüedad caso del islamismo se podría decir que es moderna.
Me puse manos a la obra y traté de ponerme en contacto con un miembro de la embajada de Turquía en mi ciudad pues los turcos e iraquíes habían descubierto las fosas repletas de yazidies que los yihadistas habían asesinado en la batalla de Sinjar, matando mujeres y niños sin piedad.
Conocía el kebab donde solía frecuentar Ossama todas las tardes del viernes y me dirigí allí con la intención de ponerme al corriente de cómo poder ponerme en contacto con esa comunidad sin tener que ir a esa zona tan conflictiva en este momento.
Ossama era un hombre alto, con grueso bigote y rasgos más bien europeos, vestía elegantemente y sus modales eran las propias de un intelectual o de alguien que había estudiado en una Universidad Europea, solo el tono de su voz le delataba su procedencia asiática.
¡Le estaba buscando!, le dije mientras le extendía la mano para saludarle, le conozco de un coctel que dio su embajada en el  aniversario del nacimiento de Kemal Atartük y nos presentó Blas de Antúnez.
Ah… ya recuerdo, Usted venía en Representación de la Joven Europa, me alegra volver a verle joven…. Pero a qué se debe este “casual” encuentro pues no creo que este sea el lugar que Usted frecuente asiduamente.
Evidentemente que no.
Entonces, ¿Habrá una explicación para ello, no cree?
Por supuesto que sí por ello pretendo que me dedique un poco de su tiempo pues debo ponerle al corriente del porqué y eso me llevará tiempo.
¿Tan importante es?
Para mí y mi trabajo por supuesto, para Usted puede que la satisfacción de colaborar en un proyecto excitante o al menos interesante desde el punto de vista histórico.
Bien, le escucho.
Durante más de media hora puse a Ossama Ch. al corriente de mis pasos desde que me presenté en Montagnola, le hable del manuscrito aunque omití el nombre de la persona que ahora tenía el pergamino por cuestiones de seguridad, no era muy conveniente que mi amigo rumano fuera muy conocido pues él mantenía cierta discreción desde que salió de  la Rumania  de Ceausescu de una manera algo “especial”.
Encontrar hoy en día alguna persona del pueblo kurdo que quiera ponerse en contacto con un europeo y más para hablar de los yazidies a los que protegen desde lo de Sinjar es una labor imposible. No creo poderle ayudar en este aspecto, nuestras relaciones con el Partido de los Trabajadores del Kurdistan no es precisamente muy amigable y la zona está en situación de guerra por lo que le sugiero que busque por otros caminos, yo no puedo hacer nada aunque me gustaría ayudarle pues tengo respeto por todas las minorías y especialmente por este curioso pueblo. Si acaso le puedo dar el nombre de una persona de la Media Luna Roja que ha estado en ese territorio en los últimos meses.
“La ventaja de los sueños es que te asocian mundos paralelos, situaciones inverosímiles en tiempos distintos”
…………………….
Filoxides de Ursalia. Sueño quinto

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