El hastío, aburrimiento y lo que es peor hartazgo me condicionan a la hora
de ponerme a escribir. Aunque pretenda aislarme de todo lo que se
"cuece" en los ámbitos de la sociedad, el hedor a agua estancada
penetra por doquier en todos los rincones de mi pequeño mundo.
Más de lo mismo; una y otra vez escucho las mismas cansinas frases
repetidas hasta la saciedad sobre progreso, economía, corrupción, con términos
cómo ciudadanía, bien común, derechos, xenofobia, nacionalismo, etc.
A estas alturas de la Comedia me encuentro con el argumento a medias, los
personajes esperando a su regidor, la obra inacabada y el aforo vacío.
Triste final para un largo proyecto gestado durante años, decenios y aveces
creo que milenios.
He de reconocer que la velocidad a la que se desploman todos los
valores supera mi capacidad de afrontar la nueva situación que estos cambios
originan, no estoy a la altura de las circunstancias, he sobre estimado mi
capacidad de análisis y me hallo sumido en una total perplejidad ante lo que no
puedo digerir.
Decía Nietzsche que la inteligencia a veces ponía cotas al conocimiento,
puede que sea cierto pero no en mi caso donde la capacidad de discernir que
abunda en las personas inteligentes en mi escasea.
Fijar la atención y simpatía del receptor que es al final y al cabo la
pretensión del escribidor se diluye cuando la obra queda inacabada. ¿Qué pasó?.
Puede que el argumento sea vano o quizás la exposición poco consistente,
algo de esto tiene que ser pues siento que la sala se vacía y mis sueños se
desvanecen.
¡Te has quedado desfasado, mi querido amigo! Me ayuda a entender uno de los
personajes pues mi comprensión no alcanza a verlo.
- Hay otras vías, otros caminos pero debes buscarlos. Me indica nuevamente.
Intentaría si fuera posible llamar a Pirandello, él me asesoraría o quizás
no pues la "Inteligencia" le acuso de fascista y eso es proscribirlo
a perpetuidad y desde entonces ya no busca un autor sino su propia identidad
allá por el Parnaso.
¡¡No lo entiendes, es el drama, el drama está desfasado y con él tú
mismo!! Me grita otro de los figurantes.
Has arruinado nuestra carrera con tu proyecto, estamos marcados, el destino
marcará nuestro futuro.
Eso no es cierto, el destino se forja cada día y yo escribo vuestro destino
y el mio a cada hora y en todo momento, hasta El en nuestros coloquios me lo
confeso y su experiencia en los avatares del mundo es sobradamente reconocida.
Mi partida de ajedrez con Mephisto quedó aplazada en el octavo movimiento
con ventaja de las blancas (las mías) de un peón, mínima ventaja pero
suficiente para afrontar los siguientes movimientos con cierta soltura. El,
Mephisto conoce el mundo y sus pobladores, desde la peor calaña hasta la alta
alcurnia sin que esto defina nobleza o ruindad de unos o de otros y cómo buen cínico
que es reconoce el poco valor de estos.
Te dije que te equivocabas con tu drama, igual hice con otros y el
resultado fue su enemistad con sus hermanos. Me advierte de una manera sutil
pero irónica lo que me duele más que otra cosa pues me viene a la memoria
el desapego de Nietzsche hacia Wagner por culpa de Parsifal o su acercamiento a
lo divino.
Tienes que reestructurar toda la obra, dejar que los instintos fluyan, que
afloren los peores sueños, que tu imaginación de desborde, piensa como un dios
y alcanzaras el éxito o al menos te reconocerás de entre los hombres.
Hasta yo he roto moldes que me ataban a los hombres.
Me doy la vuelta y me vuelvo a dormir, por hoy es suficiente.
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