Tras el infarto
Llevo
unos días tranquilo, paseos por la mañana cuando el sol está bajo con Morgan
como acompañante, después con mi mujer haciendo las compras cotidianas, luego
comemos en la terraza pues el sol no da hasta las cinco más o menos, algo de
reposo donde me quedo traspuesto y después me vuelco en la lectura. Soy persona
de pocos amigos y estos están bastante lejos de mi ciudad y mantenemos relación
por teléfono o correo electrónico, mi hijo que vive en una urbanización cercana
a mi casa trabaja todo el día y mis nietos están en el colegio por lo que mi
ámbito relacional se reduce a mi mujer y mi perro, esto me permite cierta soledad y mucha tranquilidad.
Estoy
leyendo un interesante libro sobre la Historia de la Iglesia Española desde un
punto de vista diferente, donde el secretismo de las actuaciones de esta se
ponen de manifiesto mediante
documentación y hechos demostrados, es muy interesante pero me lleva mucho
tiempo leerlo pues tiene muchas anotaciones, nombres, y fechas que son
difíciles de memorizar.
Las
noches son en esta época del año, estamos en Otoño, muy agradables, descanso
bien después de un paseo los tres por los alrededores del pueblo, una cena
frugal y a dormir. Está monótona vida es la aconsejada por los doctores y
también por mi espíritu pues necesito descanso, he batallado mucho y los años
pasan factura al menos para mí ya que el corazón no creo que soporte otro
“susto” más.
He
retomado la costumbre de jugar al ajedrez con personas del pueblo en los
locales que el Ayuntamiento tiene habilitados para ocio y esparcimiento
cultural. Así me entreno y paso unas horas agradables, el nivel de competencia
es elevado y me vuelvo a casa con tantas derrotas como victorias. Me siento
bien, procuro leer mucho y evadirme de los problemas políticos que padece la
sociedad y que la incapacidad de unos y otros, me refiero a los políticos
aumentan en vez de solucionarlos.
“Ya se ha
demostrado que la concepción liberal individualista de la sociedad es pura o
principalmente negativa, puesto que no se propone sino erigir barreras que
impidan la interferencia de unos individuos en las acciones u omisiones de los
otros. Pero tan negativa como la concepción liberal es la autoritaria que
santifica el gobernante, lo eleva por encima de los súbditos e impide que éstos
intervengan en los actos del hombre que goza del poder”
Aveces
pienso que lo soñado es realidad o bien, confundo lo real con lo soñado,
probablemente la cantidad de analgésicos que tomo me confundan y hasta pueda
ser que me extravíen llegado el caso.
Duermo
bien pero de forma interrumpida, donde confundo sonidos y silencios, visiones
con sombras…¿Estaré perdiendo la razón? o… ya la he perdido; me zambullo en mis
libros y apuntes para no pensar en esta posibilidad aunque creo que algo está
ocurriendo y yo participo en ello de una manera extraña e irreal.
Terminó
de leer un librito de Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura libro que
sorprendió al Papa de la época León X que a pesar de sus ataques al clero
consideró a Erasmo como una fiel creyente y un buen cristiano, su traducción de
la Biblia entusiasmo a Lutero lo que le provocó graves problemas con la
Jerarquía Eclesiastica.
Cuando tengo
un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida.
Esta
frase atribuida a él me parece un signo evidente de persona muy por encima de
la mayoría de los mortales de entonces y de ahora.
Erasmo
no quiere herir a nadie y pone en boca de la Moira su opinión sobre la necedad,
él es un hombre abierto a toda corriente de opinión (digo es pues los grandes
siempre están aquí) al igual que Tomás Moro o Tomás de Aquino encuentran en la
opinión de los demás la fuerza suficiente para poder rebatir estas ideas.
Absorto
en estas cuestiones me quedo dormido….. o no.
“No
está muerto el que un día vivificó la ciencia, ni es pobre el que se distinguió
en el dominio de la inteligencia”.
Esta
frase, no recuerdo de quién es, se me viene a la mente y caigo en un profundo sueño.
-Sigue
dormido mi querido amigo, pero no te librarás de los brazos de la muerte, esta
se aproxima como un ladrón en la noche para segarte la vida mientras
desprovisto de cualquier defensa te abandonas al sueño-
Salto
de la cama sudando.
-¿Quién
me habla así?
-¿Me
andas buscando y no me reconoces?, eres más estúpido de lo que pareces o
probablemente seas un pobre necio con afán de reconocimiento.
Miro
a mi alrededor, todo está tranquilo mi mujer duerme tranquilamente a mi lado
sin notar nada, enciendo la luz y nada, no hay nadie, vuelvo a apagarla y me
echo sobre la cama nuevamente.
-Infeliz,
¿Sientes miedo? ¿A la oscuridad o a mi presencia? Jajaja…..
-¿Quién
eres, maldición? Es lo único medianamente razonable que se me ocurre en ese
momento donde el temor la sorpresa se unen a una morbosa curiosidad.
-Jajaja…
soy tú contrincante y pronto jugaré contigo la partida más deseada, espera mis
indicaciones y te diré el sitio y el momento.
En
esto un ambiente frío se apoderó de la habitación que hizo estremecerse a Ana
mientras dormía y a mi me helo la sangre.
Filoxides de Ursalia
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