viernes, 30 de septiembre de 2016

Filoxides de Ursalia (Décimo sueño)



Tras el infarto

Llevo unos días tranquilo, paseos por la mañana cuando el sol está bajo con Morgan como acompañante, después con mi mujer haciendo las compras cotidianas, luego comemos en la terraza pues el sol no da hasta las cinco más o menos, algo de reposo donde me quedo traspuesto y después me vuelco en la lectura. Soy persona de pocos amigos y estos están bastante lejos de mi ciudad y mantenemos relación por teléfono o correo electrónico, mi hijo que vive en una urbanización cercana a mi casa trabaja todo el día y mis nietos están en el colegio por lo que mi ámbito relacional se reduce a mi mujer y mi perro, esto me  permite cierta soledad y mucha tranquilidad.
Estoy leyendo un interesante libro sobre la Historia de la Iglesia Española desde un punto de vista diferente, donde el secretismo de las actuaciones de esta se ponen  de manifiesto mediante documentación y hechos demostrados, es muy interesante pero me lleva mucho tiempo leerlo pues tiene muchas anotaciones, nombres, y fechas que son difíciles de memorizar.
Las noches son en esta época del año, estamos en Otoño, muy agradables, descanso bien después de un paseo los tres por los alrededores del pueblo, una cena frugal y a dormir. Está monótona vida es la aconsejada por los doctores y también por mi espíritu pues necesito descanso, he batallado mucho y los años pasan factura al menos para mí ya que el corazón no creo que soporte otro “susto” más.
He retomado la costumbre de jugar al ajedrez con personas del pueblo en los locales que el Ayuntamiento tiene habilitados para ocio y esparcimiento cultural. Así me entreno y paso unas horas agradables, el nivel de competencia es elevado y me vuelvo a casa con tantas derrotas como victorias. Me siento bien, procuro leer mucho y evadirme de los problemas políticos que padece la sociedad y que la incapacidad de unos y otros, me refiero a los políticos aumentan en vez de solucionarlos.
“Ya se ha demostrado que la concepción liberal individualista de la sociedad es pura o principalmente negativa, puesto que no se propone sino erigir barreras que impidan la interferencia de unos individuos en las acciones u omisiones de los otros. Pero tan negativa como la concepción liberal es la autoritaria que santifica el gobernante, lo eleva por encima de los súbditos e impide que éstos intervengan en los actos del hombre que goza del poder”
Aveces pienso que lo soñado es realidad o bien, confundo lo real con lo soñado, probablemente la cantidad de analgésicos que tomo me confundan y hasta pueda ser que me extravíen llegado el caso.
Duermo bien pero de forma interrumpida, donde confundo sonidos y silencios, visiones con sombras…¿Estaré perdiendo la razón? o… ya la he perdido; me zambullo en mis libros y apuntes para no pensar en esta posibilidad aunque creo que algo está ocurriendo y yo participo en ello de una manera extraña e irreal.
Terminó de leer un librito de Erasmo de Rotterdam: Elogio de la locura libro que sorprendió al Papa de la época León X que a pesar de sus ataques al clero consideró a Erasmo como una fiel creyente y un buen cristiano, su traducción de la Biblia entusiasmo a Lutero lo que le provocó graves problemas con la Jerarquía Eclesiastica.
Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida.
Esta frase atribuida a él me parece un signo evidente de persona muy por encima de la mayoría de los mortales de entonces y de ahora.
Erasmo no quiere herir a nadie y pone en boca de la Moira su opinión sobre la necedad, él es un hombre abierto a toda corriente de opinión (digo es pues los grandes siempre están aquí) al igual que Tomás Moro o Tomás de Aquino encuentran en la opinión de los demás la fuerza suficiente para poder rebatir estas ideas.
Absorto en estas cuestiones me quedo dormido….. o no.
“No está muerto el que un día vivificó la ciencia, ni es pobre el que se distinguió en el dominio de la inteligencia”.
Esta frase, no recuerdo de quién es, se me viene a la mente y caigo en un profundo sueño.
-Sigue dormido mi querido amigo, pero no te librarás de los brazos de la muerte, esta se aproxima como un ladrón en la noche para segarte la vida mientras desprovisto de cualquier defensa te abandonas al sueño-
Salto de la cama sudando.
-¿Quién me habla así?
-¿Me andas buscando y no me reconoces?, eres más estúpido de lo que pareces o probablemente seas un pobre necio con afán de reconocimiento.
Miro a mi alrededor, todo está tranquilo mi mujer duerme tranquilamente a mi lado sin notar nada, enciendo la luz y nada, no hay nadie, vuelvo a apagarla y me echo sobre la cama nuevamente.
-Infeliz, ¿Sientes miedo? ¿A la oscuridad o a mi presencia? Jajaja…..
-¿Quién eres, maldición? Es lo único medianamente razonable que se me ocurre en ese momento donde el temor la sorpresa se unen a una morbosa curiosidad.
-Jajaja… soy tú contrincante y pronto jugaré contigo la partida más deseada, espera mis indicaciones y te diré el sitio y el momento.
En esto un ambiente frío se apoderó de la habitación que hizo estremecerse a Ana mientras dormía y a mi me helo la sangre.
Filoxides de Ursalia

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