miércoles, 14 de diciembre de 2016

La Revolución que llegará.




En este crucial momento el embrión de un concepto nuevo germina en Europa y cómo tantos otros se extenderá por el resto del mundo principalmente por América. Los “analistas políticos” la catalogaran como populismo u otra aberración semejante. ¡No! El nuevo concepto es una ruptura total con   lo hasta ahora conocido, nace del total fracaso de las  verdades democráticas de izquierda o de derechas, superando a estas en todos y cada uno de sus principios “inamovibles”
Ya en los años treinta del pasado siglo uno de los principales miembros del partido nacional socialista alemán se pronunciaba en los siguientes términos:

  1. <Somos "socialistas" y no meros "reformadores sociales", y no nos preocupa decirlo, aunque los marxistas hayan distorsionado desgraciadamente el sentido del término...Partimos de la idea de que una nación la conforman personas que tienen una comunidad de destino. Ahora bien, para tener una comunidad de destino es preciso antes tener una comunidad de necesidades, y si hay algo que es una comunidad de necesidades esa es precisamente la comunidad de pan...Una comunidad de pan significa que la tierra, sus tesoros y su potencialidad, son propiedad de todo el pueblo, de toda la nación. Éste es el verdadero significado del término que los marxistas han utilizado erróneamente cuando hablan de "propiedad de los medios de producción". Pues ninguna clase, ni siquiera la clase trabajadora, es propietaria de los medios de producción. La propietaria es la nación en su conjunto >.

Gregor Strasser se enfrento al mismísimo Fhürer, Adolf Hitler pues veía que el partido se anclaba en temas racistas y no iba más allá que era lo que pretendían sus bases y esto le costó la vida junto a Rhöm y otros muchos camaradas en la tristemente famosa “noche de los cuchillos largos”. Así mismo y en otros puntos del mundo distintas voces se adelantaban a lo que ahora ochenta años después vislumbramos como la base de partida de una Revolución que altere el orden de las cosas.

Las doctrinas no son eternas sino en sus grandes principios, pero es necesario ir adaptándolas a los tiempos, al progreso y a las necesidades. Y ello influye en la propia doctrina, porque una verdad que hoy nos parece incontrovertible, quizá dentro de pocos años resulte una cosa totalmente fuera de lugar, fuera de tiempo y fuera de circunstancias. (Juan Domingo Perón)

¡Así es! Todo aquello que parecía sagrado en su esencia política se ha ido desvaneciendo poco a poco, fracaso a fracaso. La sociedad actual requiere otro compromiso social por parte de las clases dirigentes, estas no deben prometer nada de lo que al final no cumplirán sino al contrario han de dar sin prometer, convencer antes que imponer, demostrar que el camino a seguir es una realidad aunque esté plagado de espinos antes que utopías farisaicas imposibles de realizar o quimeras engañosas. "

Sin independencia económica no hay posibilidad de justicia social"



El control del Fondo Monetario Internacional es el responsable en gran medida de muchos de los males que aquejan a la economía actual. Una Nación-Estado que pretenda ser fuerte debe vivir de sus propios recursos, evitando el crédito externo, de la producción de su industria y del esfuerzo de sus trabajadores, invertir en tecnología e incentivar la creatividad de sus ciudadanos hasta sentirse libres de la necesidad de importar esta, estimular el desarrollo protegiendo la salud física e intelectual de sus miembros. El poner en manos de particulares extranjeros recursos necesarios para la evolución económica es un crimen ante la sociedad, que es sometida a esto sin tener conocimiento del porqué.

"El sistema de la banca nosotros lo hemos reprobado por igual. Yo lo contemplo como un borrón en todas nuestras constituciones, que, si no se protegen, terminará en su destrucción, ya que están siendo golpeadas por los jugadores corruptos, y está arrasando en su progreso, la fortuna y la moral de nuestros ciudadanos”.
                                                                                                                        (Thomas Jefferson, 1816)

Ante todo la producción nacional ha de tender a lograr ante todo la satisfacción del consumo popular, las necesidades industriales y los requerimientos del intercambio internacional. Bajo estos parámetros sociales se ha de levantar los cimientos de una nueva sociedad unida a un nuevo Estado, de ahí debe venir el nuevo Hombre-Estado, de esa comunidad identitaria dónde el principio de la personalidad sea protegido ante los individualismos egoístas, la justicia social unida al esfuerzo meritorio dónde el parasito sea privado de cualquier derecho hasta el de la ciudadanía, allí donde la educación este presente como motor elemental de sus gentes y como modelo a exportar, y los avances tanto tecnológicos como humanistas estén presentes en el día a día de la colectividad, ese es el Estado Nación que la nueva Revolución traerá inevitablemente aunque es impensable dónde se instalará, pero me inclino que la Nación más preparada en este momento para aceptar este profundo cambio sea Rusia.
Filoxides El Crítico












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