El Marxismo como
error histórico.
“El obrero tiene más
necesidad de respeto que de pan”. Es una de las frases atribuidas a Marx pero
que podría haber sido dicha por cualquier pensador de la era moderna y
cambiando el término obrero o proletario por
cualquiera de otras épocas.
No es mi intención en
este escrito hacer un análisis de la doctrina de Marx, ni de intentar rebatir
sus pensamientos ni la doctrina que emanó de sus escritos más famosos: El
Capital o El Manifiesto Comunista, para ello hay una legión de escritores,
analistas, políticos, filósofos, etc. Tampoco pretendo denostar, criticar,
valorar ensalzar ni nada parecido, solo pretendo avivar la curiosidad desde un
punto digamos “profano” de una doctrina o religión que ha conmocionado el mundo
desde la Comuna de Paris hasta nuestros días.
El marxismo es
intocable desde las cátedras de nuestros sesudos catedráticos de Ciencias
Políticas, atacarlo solo es merecedor del apelativo de fascista, saco dónde se
mete todo lo contrario a esta doctrina “revolucionaria”.
Marx desarrolló su
teoría con la mirada fija en Inglaterra y su incipiente industrialización, las
masas obreras que está agolpaba en los suburbios de Manchester, Bristol,
Liverpool, Londres eran la base del desarrollo de su doctrina, fracasada esta
en Francia al igual que en Alemania, Inglaterra era su punto de partida para
esa emancipación proletaria y la base de su revolución, tanto él como su colega
Engels coincidían de que hay estaba el germen propicio para desarrollar esta.
Cómo buen burgués,
hijo de un rabino y abogado de nivel social medio jugó como tantos otros a
cambiar la vida de los trabajadores (detesto el término proletario) y he aquí
mi pregunta al aire ¿Porqué los “señoritos” que nunca han trabajado ni tienen
la intención de hacerlo de una manera obrera, es decir con el sudor y el
esfuerzo tratan de redimir a los que padecen el rigor de un trabajo
asalariado?. Espero respuestas.
¿Porqué fue Rusia
dónde la revolución tuvo éxito? Aquí la cosa se presenta más fácil de explicar
sin entrar en detalles sociológicos o psicológicos, quizás esto último este más
próximo al esclarecimiento del porqué.
La conciencia servil
del ruso, su trágico pesimismo, su mezcla racial dónde el salvajismo mogol se
une al fatalismo eslavo, su resentimiento histórico formaron el terreno
propicio para que el abono de unos “extranjeros” dinamitaran el poder
establecido.
Hoy pretendemos
equivocadamente identificar al ruso con la idea comunista, la idea se pudo
haber materializado en cualquier parte dónde esa base racial “extranjera”
hubiera tenido cierta presencia, anteriormente lo había intentado en Alemania
pero el carácter teutón es diferente al ruso, está formado desde cientos de
años por hombres libres, guerreros poco dados a aceptar imposiciones extranjeras
y si no fijémonos en la Historia y su lucha con Roma hasta invadir esta.
La pobreza es el caldo
de cultivo de este “socialismo científico”, dicen los doctos profesores y los
analistas, probablemente lleven razón aunque la cuestión sea mucho más profunda
como para darle una explicación tan simplista. Digamos que al capitalismo le
convenía un contrario para equilibrar la balanza, la explicación para esto
puede ser muy difícil de explicar, tanto que se podría definir como “satánica”.
Una fuerza crea a la otra con un fin simplemente económico, financiero,
controlador de bienes y riquezas, de fuerzas de producción, de mercados, de
vidas humanas. Hoy una sigue aplastando a media humanidad (la capitalista)
mientras la otra se transforma apoyada por la primera hasta adaptarse a los
nuevos tiempos y seguir aplastando a la otra parte de la humanidad. Ellos lo
saben, son sus creadores y por lo tanto mantienen la dicotomía que da enormes
beneficios en bolsa con sus aliados, los medios de comunicación, validando noticias,
rumores y hasta calumnias o mentiras para seguir controlando a las masas. Se
cambian los términos, proletarios por trabajadores, comisarios por directivos,
líderes por consejeros de negocios, se aplasta la revuelta con otra revuelta,
pero dirigida desde el gran Sanedrin, se crea ansiedad, miedo, inseguridad, se
adoctrina a las masas en una libertad que no existe, se utiliza para ello el
deporte, la televisión, la música. Se adormece la respuesta, el pensamiento
libre, se aísla al irreverente, al amotinado, se les distancia o se les anula
moral y hasta físicamente si es necesario. Se crean nuevos enemigos, nuevos
temores y con ello el miedo sigue latente, el pequeño burgués, el hacendado, el
terrateniente o el simple campesino de unas pocas hectáreas de propiedad
tiembla ante el porvenir que le auguran negro, mientras en la otra parte de la economía
al trabajador, el dueño de un pequeño negocio, al empleado, el funcionario y al
especialista se le oprime con impuestos, se vulneran sus derechos al trabajo,
se le despide sin razón alguna, se deslocalizan empresas y se envía al paro a
sus trabajadores en aras de equilibrar la balanza de ingresos con los gastos,
todo consentido y a veces avalado por gobiernos “socialistas”.
Marx no creo que
tuviera conciencia del juego que hacía al capitalismo financiero y si la tuvo
no supo valorar el daño que ello conllevaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario