La intelectualidad
se dividió igualmente, de aquellos que fundaron la Asociación de Amigos de la
Unión Soviética, creada en 1933, de la que formaron parte, entre otros, Concha
Espina, Gregorio Marañón, Ramón J. Sender, Garcia Lorca y Jacinto Benavente.
Muy celebrado en el bando Republicano durante la guerra Civil, el ya premio
Nobel de Literatura J. Benavente se adhirió al régimen franquista, al que apoyó
públicamente en 1947 en una manifestación en la Plaza de Oriente. Manuel Gómez Moreno
fue reconocido primero por la República y después por el Régimen de Franco por
su labor científica.
Mientras que el
exilio acogió a muchos otros como es el caso de Manuel Machado que también secundó
la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, abominó de los totalitarismos y
se apuntó al nuevo Estado. Ramón Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Marañón se
espantaron del Madrid revolucionario y marcharon al exilio para volver años después
aunque en el caso de Ortega nunca se le devolvió su cátedra. Antonio Machado
continuó exiliado en Francia hasta su muerte.
Muchos otros casos
se dividieron entre los que apoyaban a los sublevados y los que siguieron
siendo fieles a la República, eso sí, sin comprometerse casi ninguno en
defender públicamente a ninguno de los dos bandos, salvo honrosas excepciones.
La Guerra acabó y
debería haber surgido una España nueva, aunque arruinada en lo económico, devastados
sus campos, destruidas sus fábricas, desplazada su población, todos vencedores
y vencidos comprendieron que la locura vivida no podía repetirse. Falange
supuestamente idea victoriosa de este conflicto se había quedado descabezada en
sus mandos, muertos sus dirigentes máximos: José Antonio, Ramiro Ledesma el
ideólogo y Onésimo Redondo. Quedo a la deriva sufriendo la llegada a sus filas
de todo tipo de familias políticas, cedistas, militares, miembros de acción
católica, monárquicos, todos ellos bajo el mando de Franco como Jefe de la
Falange y del Estado. Aquellos que se opusieron a esto considerándose sucesores
del triunvirato de mando, caso Hedilla Larrey fueron detenidos y encarcelados,
este en una cárcel de Las Canarias salvándose
en últimas instancias de la cadena perpetua
y de la pena de muerte , sucesor de José
Antonio no aceptó ni el mandato de Franco y menos aún la unificación de Falange
con el Requeté Carlista.
Mientras el Eje
iba ganando la guerra Franco no se atrevió a tocar más a la Falange y está pudo
acometer cambios y reformas que aún hoy día algunas persisten. Seguridad
Social, Pensiones, Universidades Laborales, Mutualidades. La vieja Falange
quería nacionalizar la Banca creando un Banco social y que derivo en las Cajas
de Ahorro, tiempos de Girón en el Ministerio de Trabajo y apoyado por un
Sindicato Único dónde cabían muchos cenetistas y algunos socialistas, que
colaboraban en el quehacer de esa nueva España. Eso duró poco, muchos
falangistas defraudados marcharon como voluntarios a la División Azul, con ellos
se fueron aquellos que veían peligrar su integridad física si continuaban en
España, todo este tropel le vino muy bien General Franco, por un lado
contentaba al airado Führer Alemán y por el otro se desembarazaba de posibles
alborotadores y revolucionarios que podrían socavar su gobierno.
La Guerra Europea
acabo con la victoria de los aliados y Franco aunque pareciese lo contrario se
quitó un gran peso de encima, el era consciente de que una victoria alemana
hubiera supuesto probablemente su retirada al frente del gobierno dónde la
Falange ocuparía los puestos máximos y poco a poco su acercamiento a los EEUU
se fue materializando, “conversaciones” que ya había puesto en marcha al poco
de acabar la guerra civil mediante “consejeros” de ambos lados.
El maquis,
atacando desde Francia, el boicot económico y la pobreza interior, retraso el
avance social que se estaba poniendo en marcha. El hambre hubiera sido un
detonante revolucionario interno pero esto se palió gracias a la ayuda del
Gobierno del General Perón que ayudó mediante barcos cargados de carne y trigo
a soportar toda aquella penuria. Años duros dónde salió lo bueno de lo español,
que dejó atrás resentimientos y venganzas y se puso a trabajar para salir de la
miseria.
A los duros años
cuarenta y cincuenta, gobiernos más tecnócratas venían a recomponer una
economía desolada y estancada. El levantamiento del bloqueo, la visita a España
del General Eisenhower en Diciembre del 1959 recibido y aclamado por más de un
millón de personas fue la espoleta para que se consolidara lo que en los años
sesenta se denominará el “milagro español”.
Años de esfuerzo y
trabajo, emigración principalmente a Alemania ya en los años setenta,
crecimiento sostenible fueron la clave de esos años, Franco mantenía el país
como un cuartel, apartados de una manera o de otra sus adversarios políticos,
el país entró en una fase de estancamiento político, la aparición de
movimientos obreros ilegales, apoyados por una parte de la Iglesia, si de esa
Iglesia que por un lado protegía al dictador bajo Palio y por otra se dedicaba
a socavar el régimen al que tanto debía. La ETA, Tierra Lliure, la acosante
propaganda comunista desde emisoras al
sur de Francia fueron minando un Régimen que se sostenía gracias a la lealtad
de los militares a su Jefe, pero dónde la calle, el pueblo se había ido
distanciando, en parte por culpa del mismo Régimen que desarticulo cualquier
base política dejando huérfana y a merced de influencias externas a la juventud
española. Falange hacía años que había desaparecido, el Opus Dei ocupaba los
puestos de mando en Ministerios, Cátedras y Cuarteles, el cáncer derrotado
volvía a aparecer y con ello la lapidaria frase de Unamuno de : “Ganaréis pero
no convenceréis” se entroncaba en muchos sectores de la sociedad.
Los viejos vicios
salían a la palestra, si la corrupción se había mantenido en cierta forma
controlada en influencias y convenios, la nueva política nacida a la muerte del
General Franco permitió el fraude desde el primer momento, la corrupción que
hoy aflora tiene sus raíces en aquellos tiempos dónde el favor a nacionalistas,
llave clave de cualquier gobierno, había que pagarlo y se pagó, los buitres se
lanzaron a por la carnaza sin miramientos, bancos, cajas de ahorro, ventas
fraudulentas a amigos extranjeros de nuestros
gobernantes de negocios, locales y firmas, burbujas bancarias, de la
construcción, etc. España se ha convertido en una inmensa burbuja en manos de
los que se la reparten sin haber contribuido a levantarla como lo hicieron
aquellos que vivieron y sufrieron aquellos terribles años.
La Monarquía había
vuelto, pero este no era el cáncer, su poder político es mínimo y su presencia
solo legitima un concepto de Unidad, Unidad esta que se pretende destrozar
desde todos los ángulos de la Nación.
Los partidos
políticos, herederos de aquella España Republicana con las mismas o nuevas
siglas vinieron a lo de siempre, a dividir, enfrentar y destruir lo mucho o
poco realizado. El capitalismo salvaje se ha ido instalando en nuestro país
apoyado y sostenido tanto por gobiernos de la derecha como por gobiernos
socialistas, todos ha repartido el pastel español a las multinacionales
quedándose con una buena tajada para financiar el partido y para el enriquecimiento
personal.
“Repudiamos
el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares,
deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas
informes, propicias a la miseria y a la desesperación.
Nuestro
sentido espiritual y nacional repudia también el marxismo. Orientaremos el
ímpetu de las clases laboriosas, hoy descarriadas por el marxismo, en el
sentido de exigir su participación directa en la gran tarea del Estado
nacional.”
(Punto nº 10 del Programa de Falange Española y de las JONS)
A estas alturas de la Historia de nuestro país este programa se lo
podríamos aplicar a cualquier movimiento obrero y se diría de él que es la
solución para este pueblo.
Pero para ello se necesita una determinación firme, sín flaquezas, las de un hombre dotado
de un don especial, ya que como diría Indalecio Prieto: “ El gobernante es , por lo común- salvo
aquellos excepcionalisimos que aparecen nimbados por la aureola de la Historia
y que son un número muy reducido-, un hombre débil, entregado al oleaje de las
pasiones populares, y muchas veces sin fortaleza para empuñar firmemente la
caña del timón y conducir la nave al puerto de la salvación.”
Y eso es precisamente lo que este pueblo ha necesitado siempre un
Dirigente firme, con convicciones inamovibles, que entienda la idiosincrasia de
este anárquico pueblo y lo conduzca con orden y justicia, sin la necesidad de
partidos o fuerzas influentes, que no le tiemble el pulso ante cualquier medida
impopular, siempre que la justicia lo justifique y que sea a la vez padre y
educador de todos pero sin flaquear en perniciosas debilidades.”
Filoxides
El Crítico
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