lunes, 2 de enero de 2017

El Dilema Español (II)



La intelectualidad se dividió igualmente, de aquellos que fundaron la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, creada en 1933, de la que formaron parte, entre otros, Concha Espina, Gregorio Marañón, Ramón J. Sender, Garcia Lorca y Jacinto Benavente. Muy celebrado en el bando Republicano durante la guerra Civil, el ya premio Nobel de Literatura J. Benavente se adhirió al régimen franquista, al que apoyó públicamente en 1947 en una manifestación en la Plaza de Oriente. Manuel Gómez Moreno fue reconocido primero por la República y después por el Régimen de Franco por su labor científica.

Mientras que el exilio acogió a muchos otros como es el caso de Manuel Machado que también secundó la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, abominó de los totalitarismos y se apuntó al nuevo Estado. Ramón Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Marañón se espantaron del Madrid revolucionario y marcharon al exilio para volver años después aunque en el caso de Ortega nunca se le devolvió su cátedra. Antonio Machado continuó exiliado en Francia hasta su muerte.

Muchos otros casos se dividieron entre los que apoyaban a los sublevados y los que siguieron siendo fieles a la República, eso sí, sin comprometerse casi ninguno en defender públicamente a ninguno de los dos bandos, salvo honrosas excepciones.

La Guerra acabó y debería haber surgido una España nueva, aunque arruinada en lo económico, devastados sus campos, destruidas sus fábricas, desplazada su población, todos vencedores y vencidos comprendieron que la locura vivida no podía repetirse. Falange supuestamente idea victoriosa de este conflicto se había quedado descabezada en sus mandos, muertos sus dirigentes máximos: José Antonio, Ramiro Ledesma el ideólogo y Onésimo Redondo. Quedo a la deriva sufriendo la llegada a sus filas de todo tipo de familias políticas, cedistas, militares, miembros de acción católica, monárquicos, todos ellos bajo el mando de Franco como Jefe de la Falange y del Estado. Aquellos que se opusieron a esto considerándose sucesores del triunvirato de mando, caso Hedilla Larrey fueron detenidos y encarcelados, este en una cárcel de  Las Canarias salvándose en últimas instancias de la cadena  perpetua y de la pena de muerte  , sucesor de José Antonio no aceptó ni el mandato de Franco y menos aún la unificación de Falange con el Requeté Carlista.

Mientras el Eje iba ganando la guerra Franco no se atrevió a tocar más a la Falange y está pudo acometer cambios y reformas que aún hoy día algunas persisten. Seguridad Social, Pensiones, Universidades Laborales, Mutualidades. La vieja Falange quería nacionalizar la Banca creando un Banco social y que derivo en las Cajas de Ahorro, tiempos de Girón en el Ministerio de Trabajo y apoyado por un Sindicato Único dónde cabían muchos cenetistas y algunos socialistas, que colaboraban en el quehacer de esa nueva España. Eso duró poco, muchos falangistas defraudados marcharon como voluntarios a la División Azul, con ellos se fueron aquellos que veían peligrar su integridad física si continuaban en España, todo este tropel le vino muy bien General Franco, por un lado contentaba al airado Führer Alemán y por el otro se desembarazaba de posibles alborotadores y revolucionarios que podrían socavar su gobierno. 

La Guerra Europea acabo con la victoria de los aliados y Franco aunque pareciese lo contrario se quitó un gran peso de encima, el era consciente de que una victoria alemana hubiera supuesto probablemente su retirada al frente del gobierno dónde la Falange ocuparía los puestos máximos y poco a poco su acercamiento a los EEUU se fue materializando, “conversaciones” que ya había puesto en marcha al poco de acabar la guerra civil mediante “consejeros” de ambos lados. 

El maquis, atacando desde Francia, el boicot económico y la pobreza interior, retraso el avance social que se estaba poniendo en marcha. El hambre hubiera sido un detonante revolucionario interno pero esto se palió gracias a la ayuda del Gobierno del General Perón que ayudó mediante barcos cargados de carne y trigo a soportar toda aquella penuria. Años duros dónde salió lo bueno de lo español, que dejó atrás resentimientos y venganzas y se puso a trabajar para salir de la miseria.

A los duros años cuarenta y cincuenta, gobiernos más tecnócratas venían a recomponer una economía desolada y estancada. El levantamiento del bloqueo, la visita a España del General Eisenhower en Diciembre del 1959 recibido y aclamado por más de un millón de personas fue la espoleta para que se consolidara lo que en los años sesenta se denominará el “milagro español”.
Años de esfuerzo y trabajo, emigración principalmente a Alemania ya en los años setenta, crecimiento sostenible fueron la clave de esos años, Franco mantenía el país como un cuartel, apartados de una manera o de otra sus adversarios políticos, el país entró en una fase de estancamiento político, la aparición de movimientos obreros ilegales, apoyados por una parte de la Iglesia, si de esa Iglesia que por un lado protegía al dictador bajo Palio y por otra se dedicaba a socavar el régimen al que tanto debía. La ETA, Tierra Lliure, la acosante propaganda comunista desde  emisoras al sur de Francia fueron minando un Régimen que se sostenía gracias a la lealtad de los militares a su Jefe, pero dónde la calle, el pueblo se había ido distanciando, en parte por culpa del mismo Régimen que desarticulo cualquier base política dejando huérfana y a merced de influencias externas a la juventud española. Falange hacía años que había desaparecido, el Opus Dei ocupaba los puestos de mando en Ministerios, Cátedras y Cuarteles, el cáncer derrotado volvía a aparecer y con ello la lapidaria frase de Unamuno de : “Ganaréis pero no convenceréis” se entroncaba en muchos sectores de la sociedad.

Los viejos vicios salían a la palestra, si la corrupción se había mantenido en cierta forma controlada en influencias y convenios, la nueva política nacida a la muerte del General Franco permitió el fraude desde el primer momento, la corrupción que hoy aflora tiene sus raíces en aquellos tiempos dónde el favor a nacionalistas, llave clave de cualquier gobierno, había que pagarlo y se pagó, los buitres se lanzaron a por la carnaza sin miramientos, bancos, cajas de ahorro, ventas fraudulentas a amigos extranjeros de  nuestros gobernantes de negocios, locales y firmas, burbujas bancarias, de la construcción, etc. España se ha convertido en una inmensa burbuja en manos de los que se la reparten sin haber contribuido a levantarla como lo hicieron aquellos que vivieron y sufrieron aquellos terribles años.

La Monarquía había vuelto, pero este no era el cáncer, su poder político es mínimo y su presencia solo legitima un concepto de Unidad, Unidad esta que se pretende destrozar desde todos los ángulos de la Nación.

Los partidos políticos, herederos de aquella España Republicana con las mismas o nuevas siglas vinieron a lo de siempre, a dividir, enfrentar y destruir lo mucho o poco realizado. El capitalismo salvaje se ha ido instalando en nuestro país apoyado y sostenido tanto por gobiernos de la derecha como por gobiernos socialistas, todos ha repartido el pastel español a las multinacionales quedándose con una buena tajada para financiar el partido y para el enriquecimiento personal.

Repudiamos el sistema capitalista, que se desentiende de las necesidades populares, deshumaniza la propiedad privada y aglomera a los trabajadores en masas informes, propicias a la miseria y a la desesperación.
Nuestro sentido espiritual y nacional repudia también el marxismo. Orientaremos el ímpetu de las clases laboriosas, hoy descarriadas por el marxismo, en el sentido de exigir su participación directa en la gran tarea del Estado nacional.”
 (Punto nº 10 del Programa de Falange Española y de las JONS)

A estas alturas de la Historia de nuestro país este programa se lo podríamos aplicar a cualquier movimiento obrero y se diría de él que es la solución para este pueblo.

Pero para ello se necesita una determinación firme, sín flaquezas, las de un hombre dotado de un don especial, ya que  como diría Indalecio Prieto: “ El gobernante es , por lo común- salvo aquellos excepcionalisimos que aparecen nimbados por la aureola de la Historia y que son un número muy reducido-, un hombre débil, entregado al oleaje de las pasiones populares, y muchas veces sin fortaleza para empuñar firmemente la caña del timón y conducir la nave al puerto de la salvación.”


Y eso es precisamente lo que este pueblo ha necesitado siempre un Dirigente firme, con convicciones inamovibles, que entienda la idiosincrasia de este anárquico pueblo y lo conduzca con orden y justicia, sin la necesidad de partidos o fuerzas influentes, que no le tiemble el pulso ante cualquier medida impopular, siempre que la justicia lo justifique y que sea a la vez padre y educador de todos pero sin flaquear en perniciosas debilidades.”
Filoxides El Crítico                                     



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