martes, 3 de enero de 2017

España se deshace




¿Cómo es posible que el país que engendró a Cervantes, Lope, Velázquez, Gonzalo de Córdoba y una legión de grandes hombres y mujeres se esté deshaciendo poco a poco?.¿Cuál ha sido el desencadenante para que sin haber perdido una guerra o caído en una revolución el país se descomponga?.
Decía el canciller Bismark que España era la Nación más fuerte del mundo pues los españoles llevaban siglos intentando destruirla y no lo habían conseguido. Apuntaba de lleno el insigne militar en la diana del problema, lo que no habían conseguido hacer los ejércitos extranjeros como Inglaterra y Francia nuestros históricos enemigos lo iban a conseguir los mismos españoles.
Los entendidos afirman que las guerras carlistas en primer lugar y la última guerra civil son las causantes de este desmoronamiento patriótico, probablemente tengan parte de razón, otros no menos doctos en la materia insisten en que el mal nace solo y únicamente de la guerra civil y con esto se quedan satisfechos.
Unos y otros dejan de reconocer, quizás por conveniencia, uno de los causantes de esta deriva y que aparece en todos los casos, casi siempre apoyando la causa disgregadora y separatista cuando no internacionalista es sin duda la Iglesia Católica.
El Vaticano y por ello todo su ejército esparcido e incrustado en las naciones intervienen directa o indirectamente en su política y en muchos casos como es en España hasta su propia economía. Durante muchos años, mejor digamos siglos la Iglesia ha dominado la política nacional de una manera directa, desde el Cardenal Cisneros hasta el Cardenal Gomá. Su presencia en la corte y en los años de la dictadura del General Franco en las Cortes Generales indicaban la fuerza de la Iglesia en la cultura y preparación de las juventudes españolas, de igual manera en los últimos años de la dictadura la Iglesia da un giro enorme y comienza a apoyar causas nacionalistas de índole separatista tanto en las Vascongadas como en Cataluña, provincias propicias desde siglos a este fenómeno de disgregación regional.
Es como si la Iglesia reaccionara según convenía a sus intereses sin tener en cuenta nunca la opinión general de los españoles. Si nuestros dos grandes emperadores Carlos I y Felipe II sacrificaron hombres y riquezas en eternas guerras religiosas para defender a la Iglesia de Roma se hubieran colocado de parte de la Reforma Protestante la situación actual probablemente sería otra. Esto no se puede probar pero si intuir, pues los países que adoptaron o tomaron parte por la Reforma en pocos años se pusieron a la cabeza de Europa en cuanto a economía, investigación y desarrollo de artes y empresas, mientras España comenzaba a languidecer y de aquel Imperio dónde no se ponía el Sol un crepúsculo se iba a ir instalando en los cielos del imperio.
Primero los levantamientos militares (masónicos) en nuestras colonias de América, a continuación el intervencionismo norteamericano en Cuba y Filipinas, últimos bastiones de ese ya fenecido Imperio, después nuestras luchas internas defendiendo casas reales diferentes pero que en el fondo eran la misma pero dónde la Iglesia se posiciono para no perder privilegios que la casa de los Austrias le habían otorgado desde siglos mientras el liberalismo que probablemente traerían los borbones disgustaba en cierto modo al que llevaba todo el control de la enseñanza en España y ese era y pretendía seguir siendo la Iglesia Católica.
Mientras la Inquisición quemaba libros o impedía publicar a escritores abiertos a Europa, nuestras universidades no compraban un libro de ciencia o presumiblemente abiertos a corrientes protestantes, esto nos llevó a unos años, muchos, de una incomprensible cerrazón a la realidad europea y por ende mundial.
Las guerras Carlistas fueron el detonante para que surgieran casos como el que adjunto:
No deja de ser curioso que el primer indicio histórico del catalanismo que nos ha llegado estuviera con una visión, presuntamente, experimentada por un sacerdote, el carmelita Frances Palau i Quer (1811-1872). El padre Palau i Quer, fundador de dos congregaciones de misioneros, se adhirió al carlismo, como la mayoría aplastante del clero español, en la primera guerra civil provocada por este movimiento.
La amarga derrota militar le impulso a buscar otras maneras de someter a la población a la visión católica entre las que se incluyeron la penitencia, las misiones populares y los exorcismos. (H. Raguer).
Según su propio testimonio, preciamente cuando predicaba en una misión popular en el Bajo LLobregat, el 24 de enero de 1865, vió una sombra a su lado que se le presentó diciendo << Yo soy Cataluña la católica>>. A la pregunta del padre Palau de si era << La Iglesia de Cataluña>>, la sombra le respondió << La misma>>. Por si quedara alguna duda de lo que tenía ante si, la aparición le confirmó al sacerdote << Yo soy la Iglesia Santa de Cataluña quien te habla por Maria Madre de Dios. (Frances Palau i Quer. Mis Relaciones con la Iglesia,Roma 1977 , página 149).
Las visiones del sacerdote catalán no concluyeron ahí. Al día siguiente, en el mismo lugar, según afirmó << vi sentada sobre los muros una joven cuya gloria ofuscaba la luz del sol>>.
Cuando el padre Palau preguntó quien era, la muchacha respondió que << Cataluña >> Al insistir el clérigo en si era la <Iglesia Santa>, la joven le dió una respuesta afirmativa. Preguntada por una prueba de lo que decía era cierto, la aparición dijo:
<<  ¿Acaso una Nación no es una cosa real, distinta del individuo?. >>
La pregunta - retórica donde las haya - constituía toda una declaración de principios: Cataluña era una nación, se identificaba con la Iglesia Católica y estaba por encima del individuo.”

Si con elementos como este España podía ponerse a la altura de Inglaterra, Alemania, Francia, Holanda era un verdadero milagro. El fanatismo religioso siempre ha estado ligado a la cultura religiosa española, la Iglesia le ha interesado tener pobres pues la pobreza alimentada por ella y a la vez paliada con su casas de acogida le creaba un control sobre la mayoría principalmente  rural enorme.

Del Nacionalismo vasco ocurre prácticamente lo mismo, nace a finales de siglo dieciocho:

“En 1881 el senador labortano Garat, que creía a los vascos descendientes de los fenicios, propone al Emperador Napoleón la formación de un "Estado Nacional Vasco" que se llamaría Nueva Fenicia con los territorios de ambos lados de los Pirineos, que se agruparían en dos departamentos, Nueva Tiro y Nueva Sidón, y cuya bandera y escudo serían los de Navarra, que considera eran los de las naves de Tiro. []Precisamente será la Diputación de Navarra la institución que, en 1864 invita a las otras tres a participar en un proyecto mancomunado al que denomina "Laurac bat" (cuatro provincias unidas en una sola), en recuerdo de la unidad de los cuatro territorios de la Vasconia peninsular”.

Hoy día esto nos puede parecer una fantasía sin ningún aporte científico, solo basado en las ensoñaciones de escritores fabulistas cuando no fabuladores. Pero propiciaron que años después el “iluminado” Sabino Arana convirtiera al derrotado carlismo en el nacionalismo vasco. Así en el año 1892 Sabino Arana Goiri publicó el libro Bizcaya por su independencia, que representa el acta de nacimiento del nacionalismo vasco. Anteriormente dice el mismo Sabino que se produjo su “conversión” desde el carlismo al nacionalismo vasco, esto al parecer se produjo un domingo de Resurrección, que desde el año 1932 cincuentenario del acontecimiento el PNV lo conmemoró como el “Aberri Eguna” o Día de la Patria Vasca.
Sabino empieza a publicar el periódico “Bizcaitarra” dónde el mismo escribió perlas como la que se sentía antiliberal y especialmente antiespañol. Es curioso que su lema era “Jaun-Goikua eta Lagi-Zarra (JEL, Dios y la Ley Vieja) sus ideas extremadamente radicales le llevo medio año en la cárcel. Curioso país (España) dónde ofender a la Patria es menos costoso que a la Iglesia, en cualquier país democrático insultar ofender  a la bandera, la Patria está mucho más castigado que en España.
No me voy a extender en tratar de explicar lo que llevó desde el nacimiento del Nacionalismo Vasco a nuestros días, pero debo incluir solo que el PNV apoyó al franquismo del que después se distanció cuando ya no tenía peligro externo alguno.
¿Es esto únicamente lo que descompone a una Nación como la Española? Naturalmente que no pero nos debe hacer pensar en cómo y cuando nacen estas corrientes y no en siglos anteriores o en la actualidad.
La debilidad militar que permitió la perdida de las últimas colonias (Cuba y Filipinas), en plena crisis interna al final del Reinado de Isabel II, fue detectada rápidamente por los EEUU, con anterioridad ya habían intentado la compra de la Isla (Cuba) y de Puerto Rico pero el gobierno Español nunca accedió a perder su colonia más emblemática y porque no decirlo la más rica, ya había soportado una guerra interna al perder en beneficio de Cataluña (siempre Cataluña) la Ley de Relaciones Comerciales con las Antillas (1882) y el Arancel Cánovas (1891), que garantizaban el monopolio del textil barcelonés gravando los productos extranjeros con aranceles de entre el 40 y 46 %, y obligando a absorber los excedentes de producción. La extensión de estos privilegios en el mercado cubano asentó la industrialización de la región catalana durante la crisis del sector en la década de 1880, anulando sus problemas de competitividad, a costa de los intereses de la industria cubana, lo que fue un estímulo esencial de la revuelta.
EEUU que no había participado en el reparto de colonias en África y Asia fijó su mirada en el Caribe Español y en Filipinas, Guam, Palaos, Las Marianas, y las Carolinas, aprovecho la debilidad de España en lo político, enfrascada en problemas internos y utilizo el ataque (supuesto)  al Maine que fondeaba en el puerto de la Habana y mientras la oficialidad era agasajada por las autoridades españolas. Murieron 252 marinos y dos oficiales, el resto bailaba en los salones, confraternizando con los españoles y cubanos, en el Palacio de la Habana.
“Sin esperar el resultado de una investigación, la prensa sensacionalista de William Randolph Hearst publicaba al día siguiente el siguiente titular: «El barco de guerra Maine partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo».” (Teníamos barcos de madera, pero poseíamos artefactos infernales).

El final de esta Historia es de todos conocida y sufrida por el pueblo español que veía como se perdían unas colonias en las que habían perdido la vida muchos de sus hijos y de la que solo sacó tajada Cataluña en general y Barcelona y su puerto en particular.
El enemigo está dentro, eso lo sabemos todos los que hemos pateado la vieja piel de toro durante muchos, muchísimos años, la idea es la misma, envuelta en distintos pelajes pero siempre la misma, desintegrar como sea a la Nación como unidad de destino. Muchos se alían a la causa separatista de una forma torcedera, entrando en el juego de sus dirigentes solo con el afán de un protagonismo inútil o de un servilismo ruin.
¿Qué dirán las nuevas generaciones de nuestra actitud actual? ¿Se conformaran con el hecho de la división española en una posible confederación o Unión de Regiones o lo que quieran las “mentes privilegiadas” que nos gobiernan?.
Probablemente yo no lo veré, pues mientras el chantaje al gobierno central siga teniendo efecto y produzca beneficios el juego se alargará, ningún gobierno dentro del actual espectro político tendrá la valentía de plantar cara al separatismo de una manera rotunda y si la Ley no es suficiente, con la fuerza de las armas, pero esto es una entelequia dada la categoría moral de los hombres y mujeres que “rellenan” el Parlamento.
Filoxides el Crítico

No hay comentarios:

Publicar un comentario