domingo, 26 de febrero de 2017

Angelita, una vida de película



Me he puesto a ordenar y limpiar los cajones de mi escritorio, he de reconocer que durante muchos años solo me ha preocupado tener en orden todo lo relacionado con mi trabajo y aunque llevase muchos años utilizando el ordenador seguía usando el papel para toda la documentación, me resultaba más cómodo utilizar mi agenda con mis apuntes al día y mis archivadores correctamente colocados.

Con toda la buena intención del mundo he empezado a hacer limpieza de cajones y armarios; catálogos, tarifas, gráficos, comparativos, todo fuera. Ya hice una limpieza general en el momento que me jubilé pero aún quedaban guardadas carpetas que me daban lástima desprenderme, era el trabajo de muchos años, mi trabajo y de vez en cuando me gustaba repasar datos, porcentajes, etc.

Una vez terminado de clasificar todo lo que en pequeños trozos iba colocando en una gran bolsa de plástico, continué con revisar otros objetos que seguían guardados pero olvidados en rincones, metidos en cajitas o sueltos por los fondos de los cajones. En un cofre de madera me encontré unas estampas y un pequeño rosario, eran un regalo que mi tía abuela “Angelita” nos hizo a Ana y a mí cuando fuimos a visitarla al poco de casarnos al convento de las Jerónimas en Garrovillas  provincia de Cáceres, allí vivía en clausura desde que acabó la guerra civil hasta que murió a mediados de los ochenta.

La historia de mi tía abuela bien se habría podido llevar al cine, el argumento a mí al menos me parece muy interesante, siento no haber podido constatar los hechos con los protagonistas de lo que mi padre y mi abuela, su hermana, y sus otras dos  hermanas más jóvenes y que la superaron en vida me contaron.

Ingresó en el convento muy joven, casi una niña, al parecer su vocación era muy grande teniendo en cuenta que el entorno familiar era bastante liberal en cuanto al aspecto religioso, pero ella debió encontrar la llamada de Dios dentro de su corazón y más para convertirse en monja de clausura en unos tiempos difíciles, buena estudiante, dotada especialmente para los idiomas y la música, había cursado estudios de secretariado y piano, hablaba varios idiomas especialmente el alemán, muy difícil para un español más acostumbrado a aprender francés y por supuesto latín.

Años convulsos dónde la familia se rompió a causa de la guerra civil. Un hermano, Siro Lafuente, en aquellos momentos teniente de la Guardia Civil destinado en Ronda (Málaga) se sumó a los sublevados mientras sus tres hermanas y sus padres se quedaban en Madrid, una en el convento, la otra viuda muy joven con dos hijos a cuestas y la tercera casada con un guardia de asalto que no sobrevivió a la guerra.

María Ángeles Lafuente se quedó en la calle al cerrar los conventos por orden gubernamental, no se amedrento por ello, era inteligente, la más lista de la familia y tenía que ayudar al resto de alguna manera y bien que lo hizo, un día a finales del año 36 se presento en las oficinas que Dolores Ibarruri (La Pasionaria) tenía muy cerca de dónde vivían sus padres en pleno centro de Madrid, para ella fue muy fácil conseguir un puesto en la secretaría como traductora y mecanógrafa, no había muchas mujeres en la  España de aquellos tiempos con esas habilidades. Asistió a reuniones como traductora que miembros del partido comunista austriaco o alemán hacían en la sede del partido, tradujo documentos, corrigió discursos, etc.

Cuando el gobierno republicano se marchaba a Valencia, Dolores Ibarruri que sabía la filiación religiosa de Ángeles, que esta había guardado en secreto, le permitió quedarse en Madrid. Nada más acabar la guerra, Sor Ángeles de la Cruz ingresa en el convento de las Jerónimas en la ciudad de Garrovillas dónde vivió cuidando un enorme jardín pues asumió el cargo de jardinera y tocando el piano detrás de una rejilla en la capilla que el convento tenía para los feligreses.

En mi casa no hay ningún crucifijo, ahora me fijo que no hay ningún signo religioso exceptuando una figura de Buda y algunas pequeñas estatuillas de dioses védicos, pero las estampitas y el rosario de mi tía abuela ocupan un lugar especial en mi corazón.
Filoxides de Ursalia

No hay comentarios:

Publicar un comentario