"El grado de estupidez es proporcionalmente paralelo a la presunta
concepción de intelectualidad."
Pensamiento
de mi gran amigo Tino, jubilado, cazador y poeta que se jacta de no ver la
televisión desde hace más de doce años.
Cuanto más
tiempo paso conviviendo con personas del entorno rural, más me doy cuenta de su
profundo saber, a veces sin haber ido a la escuela nada más que lo preciso para
como ellos dicen aprender a leer ,escribir y las cuatro reglas.
Gente
sencilla, pegada al suelo que en la mayoría de los casos le vio nacer, humildes
pero orgullosos con un gran sentido de la honestidad y del respeto entre
vecinos.
Escucho y
aprendo cada día una cosa nueva o bien la misma cosa pero con un enfoque
distinto, más sencillo pero no por ello menos cierto. Ayer sin ir más lejos,
mientras degustaba una botella de garnacha con dos amigos uno de ellos me
dijo:
"Los mítines
de la izquierda me recuerdan a los discursos de Solís cuando era ministro del
Sindicato Nacional en tiempos de Franco".
Me quedé
sorprendido pues esta persona estuvo desde el treinta y nueve hasta el cuarenta
y dos en la cárcel por cuestiones políticas; por lo visto no era muy afín al
Régimen.
En cambio y
por razones de vecindad y convivencia también coincido con personas que han
tenido más suerte en la vida gracias a sus conocimientos, suerte o vaya Usted a
saber. Sus modales son refinados, sus manos aunque ya con señales de vejez se
presentan delgadas y cuidadas, clara demostración de trabajos finos o delicados
y su conversación más frívola con ese aire de superioridad que da el saberse
más preparado y con mejores medios económicos que aporta mucha seguridad a la
hora de pretender saber de todo.
Entre este
grupo es patente su hipocresía y veleidad sobre todo a la hora de opinar sobre
cosas que son de interés común.
Suelen al
menor pretexto autodenominarse personas de izquierdas o como mucho liberales,
aceptan todo aquello que esté de moda y presumen de ser progresistas en
cuestiones como la religión, la moralidad o simplemente se adaptan a todo
aquello que la pseudo-intelectualidad pone de moda.
Yo me siento
incomodo entre esta gente y adopto siempre una postura de desagrado, incordio e
incito a la discusión para provocar reacciones alteradas o réplicas subidas de
tono, pero esto nunca sucede, si acaso y como mucho me contestan con una fuerte
carga de sarcasmo ( el arma dialéctica del cobarde) o cambian de conversación.
Esta gente,
hoy en día, es mayoría en este País. Da igual que sean jubilados, funcionarios,
empresarios o estudiantes, su constante es la misma, pasar por la vida sin que
nada les afecte procurando adaptarse como el camaleón a los distintos cambios
que sufra la sociedad, evitando la confrontación y menos aún tomar partido real
no "afectivo" por una concepción clara y diáfana de la sociedad que
quieren.
A estos yo
les daba veinte años de stalinismo para que aprendieran.
Filóxides el crítico
No hay comentarios:
Publicar un comentario