domingo, 19 de julio de 2020

El policrómico



Y uno se pregunta ¿A qué socialismo invoca Sánchez? Esto es cómo llegar a acertar las conjuras de aquellos gurús orientales cuando evocaban a una entidad superior para que se les apareciera en momentos de aflicción. Sánchez es un ser policrómico, no tiene líneas de continuidad sino un cabalístico enredo de ideas, conceptos y confusiones.


¿En qué carta del Tarot colocaríamos a Sánchez? Por su ambigüedades es difícil concretar a este personaje en una de las 78 cartas de esta baraja, arcano mayor o arcano menor, solo un experto en interpretar este arte adivinatorio sabría dar con la carta justa que refleje al individuo en su faceta real.

Sánchez deambula entre la realidad (la suya) el conocimiento (escaso) y la ambigüedad (toda) nadie ni los más allegados entienden lo que el Jefe pretende. Puede que esta apariencia o matiz haya sido su aval para llegar al puesto que ocupa. Será difícil en el futuro evaluar en su justa medida al personaje pues en esto se va convirtiendo, un personaje entre la pseudo-ficción y el encantamiento, probablemente él piense en que es un gran estadista, puede al valorar todo lo que le rodea, pero no lo es y en el fondo de su orgulloso corazón lo sabe, quizás el único sitio donde la vanidad, y el engreimiento no se hayan instalado aún.

Su manera de llegar a liderar el partido fue compleja, un enredo para todos los que pudiesen asistir al episodio sin orejeras, Sánchez no es un líder, él lo pretende, actúa como si lo fuera pero no lo es, ha quedado retratado en muchas ocasiones cuando ha pretendido estar a la altura del Rey, su Rey, pero no vale, se le nota su incomodidad, su mediocre educación, su falta de estilo y eso que goza de buena presencia pero se ve solo fachada, vacio, inconsistente, volátil, podría ser cualquier cosa menos presidente de una Nación importante.

En una Europa de mediocres podría destacar, dejar vislumbrar ese estilo del que alardea, pero no puede, se le nota incómodo, hasta algunas veces violento, él es fuerte entre los suyos, al fin y al cabo él los ha colocado en sus cargos y estos le deben obediencia además del natural agradecimiento, pero esperemos a que el barco comience a hacer aguas para asistir a la desbandada de ratas por cubierta.

Sánchez es un mentiroso patológico, necesita el reconocimiento rápido, al momento, se adapta a las circunstancias si estas le reportan un beneficio inmediato, no le importa el posterior efecto de sus mentiras, cree que estas se olvidan o lo que es peor es él quien las olvida, no le importa atacar desde la oposición de una manera vehemente y luego ese impulso, esa viveza irreflexiva la reprende cuando va en su contra desde el poder.


Creo que a Sánchez le hubiera gustado ser un Nasser o un Mussolini, poder soltar sus diatribas dialécticas en un grandioso foro, ante miles de entusiastas seguidores, eso sería alcanzar la gloria para este Dictador en ciernes, Sánchez se admira a si mismo y esto más tarde o más pronto será su hecatombe, el “sanchismo” no dejará fruto alguno, será un interregno en la historia política de España.
Filoxides el Crítico

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