jueves, 28 de mayo de 2020

La Duquesa Roja



Hoy día ser Marqués no está bien visto. En general todo título nobiliario, solo hay que ver la cara que puso Del Bosque cuando le concedieron tal honor, era todo un poema, estoy  seguro que al bueno de Vicente le hubiera gustado más una vicepresidencia en la Federación o un carguito en el Real Madrid a tan discutible título. Ser aristócrata a estas alturas es estar más cerca de la guillotina que del consejo de administración de cualquier trust financiero, solo hay que fijarse en estos nuevos magnates financieros que controlan el dinero del mundo, los Trump, Baruch, Soros y otros más, aquí en España a lo sumo se libran los Duques de Alba, pero estos se escapan a lo corriente pues su Nobleza tiene muchas añadas para ser puesta en tela de juicio.

Ahora priman otros títulos más a la moda, por ejemplo: activista; a qué padre no le encantaría tener un hijo o preferentemente una hija activista, eso de oír: -Papi déjame la llaves del coche que tengo asamblea y después iremos de “escraches”.  Esto no debe tener precio, saber que la nena que además es mona te salga activista debe encantar al padre y no digamos a la madre cuándo en la peluquería les diga a las parroquianas: Mi niña es activista.

Claro que habrá alguien que ose decirme que es duro para una persona tener que estar de protestas todo el día……. Puede ser, esto va en la consistencia de las personas, pero hemos de tener en cuenta que es una profesión para personas jóvenes, con la edad ya ocupan un despacho, una tenencia de alcaldía o el somier de algún compañero.

En cambio ¿dónde va a presumir el bueno de Vicente de su marquesado?? Quizás en alguna mesa de postulantes de Cáritas o del Domund como invitado de honor, rememorando aquellas mesas que se ponían en la Gran Via dónde la flor y nata de la capitalidad enseñoreaban sus abrigos de visón mientras te colocaban la “banderita”.

No es de extrañar por ello que en los tiempos que corren ser activista es más rentable y menos arriesgado, ya no tienen que ir por los pueblos con el martillo al hombro y los cartuchos de dinamita a la cintura como los mineros asturianos, ejemplo de activistas de años atrás, aunque llego el momento que al cerrar las minas, dejaron el martillo y algunos se quedaron los cartuchos por si las moscas.

Ahora es menos levantisco, ahora el sonido lo marcan las cacerolas y  su cuchara complementaria, es igual de ruidosa pero menos dolorosa que un petardo si se te estalla en las manos.

Yo recomendaría a los nobles españoles que se aparten de la política, no les va a traer nada más que problemas, están estigmatizados por la herencia recibida a no se Doña Luisa Isabel Álvarez de Toledo más conocida por “la duquesa roja” por su enfrentamiento al franquismo. 
       Filoxides el Crítico

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