Hoy día ser
Marqués no está bien visto. En general todo título nobiliario, solo hay que ver
la cara que puso Del Bosque cuando le concedieron tal honor, era todo un poema,
estoy seguro que al bueno de Vicente le
hubiera gustado más una vicepresidencia en la Federación o un carguito en el
Real Madrid a tan discutible título. Ser aristócrata a estas alturas es estar
más cerca de la guillotina que del consejo de administración de cualquier trust
financiero, solo hay que fijarse en estos nuevos magnates financieros que
controlan el dinero del mundo, los Trump, Baruch, Soros y otros más, aquí en España
a lo sumo se libran los Duques de Alba, pero estos se escapan a lo corriente
pues su Nobleza tiene muchas añadas para ser puesta en tela de juicio.
Ahora priman otros
títulos más a la moda, por ejemplo: activista; a qué padre no le encantaría
tener un hijo o preferentemente una hija activista, eso de oír: -Papi déjame la
llaves del coche que tengo asamblea y después iremos de “escraches”. Esto no debe tener precio, saber que la nena
que además es mona te salga activista debe encantar al padre y no digamos a la
madre cuándo en la peluquería les diga a las parroquianas: Mi niña es
activista.
Claro que habrá alguien
que ose decirme que es duro para una persona tener que estar de protestas todo
el día……. Puede ser, esto va en la consistencia de las personas, pero hemos de
tener en cuenta que es una profesión para personas jóvenes, con la edad ya
ocupan un despacho, una tenencia de alcaldía o el somier de algún compañero.
En cambio ¿dónde
va a presumir el bueno de Vicente de su marquesado?? Quizás en alguna mesa de
postulantes de Cáritas o del Domund como invitado de honor, rememorando
aquellas mesas que se ponían en la Gran Via dónde la flor y nata de la
capitalidad enseñoreaban sus abrigos de visón mientras te colocaban la “banderita”.
No es de extrañar
por ello que en los tiempos que corren ser activista es más rentable y menos
arriesgado, ya no tienen que ir por los pueblos con el martillo al hombro y los
cartuchos de dinamita a la cintura como los mineros asturianos, ejemplo de
activistas de años atrás, aunque llego el momento que al cerrar las minas,
dejaron el martillo y algunos se quedaron los cartuchos por si las moscas.
Ahora es menos
levantisco, ahora el sonido lo marcan las cacerolas y su cuchara complementaria, es igual de ruidosa
pero menos dolorosa que un petardo si se te estalla en las manos.
Yo recomendaría a
los nobles españoles que se aparten de la política, no les va a traer nada más
que problemas, están estigmatizados por la herencia recibida a no se Doña Luisa
Isabel Álvarez de Toledo más conocida por “la duquesa roja” por su
enfrentamiento al franquismo.
Filoxides el Crítico
No hay comentarios:
Publicar un comentario