martes, 30 de junio de 2020

La Sierra de Maráo y el covil do lobo



Hoy 30 de Junio se cumplen 100 años del nacimiento de Dámaso H. de N.  (oculto los apellidos a petición de su hija Doña Mercedes).
Don Dámaso  fue ante todo un filósofo, un hombre vitalista amante de la Historia de España y de Europa, dominaba además del castellano,  portugués, francés y alemán, había estudiado en su Salamanca natal y en la Universidad de Friburgo dónde se doctoró en Literatura Clásica, dio clases en Madrid, Salamanca y Oviedo, escribió varios libros sobre literatura europea de entreguerras y se retiró a la ciudad portuguesa de Vila Real dónde pasó sus último días de vida en una casita próxima a la Capela Nova, todas las mañanas mientras pudo subía en bicicleta hasta el santuario de Panoias dónde se sentaba a meditar sobre la gloria romana y sus mitos y leyendas. Entre el santuario y sus continuas visitas al Museo Arqueológico en dónde podía satisfacer su otra gran pasión la arqueología, según me contó su hija Doña Mercedes.
Los calurosos veranos solía irse a una granja que Don Jair Dosantos tenía en pleno parque natural de Alvâo en cuyo lugar se reunían los dos con otros viejos camaradas de estudios y aventuras. Se instaló en Portugal en 1980, tenía entonces cincuenta años y exceptuando viajes esporádicos a Oviedo dónde asistía a la Universidad y daba conferencias volvía enseguida a su nueva Patria: El Corgo, su río inspirativo, afluente del Duero y dónde están las mejores cepas para la elaboración del vino de Oporto, aquí se sentía feliz, descansado coincidía con un matrimonio de Valladolid reporteros gráficos los dos que habían vivido toda la “Revoluçao dos clavos” entre Lisboa y Oporto, simpatizantes de Mario Soares aunque no pertenecían a ningún partido político, estos se quedaron a vivir en Portugal a raíz de estos acontecimientos al principio por cuestiones profesionales y después por el encanto de sus paisajes. Allí simpatizaron con el Sr Dosantos y este les presentó a Dámaso a los cuatro se les unió un apátrida de origen checo que tuvo que abandonar Praga en el 1945, era naturalista y pronto formaron lo que ellos llamaron el “covil do lobo” en la granja de Don Jair.
Dámaso había traducido  a Kant y a Hegel, le encantaba la filosofía alemana, nos dijo a sus alumnos un otoño del 65 que el espíritu griego había preñado a todo el pensar alemán hasta esas fechas. Sus lecciones  eran siempre magistrales, era el único profesor al que se le escuchaba en un reverendísimo silencio por aquella tropa de estudiantes de catorce o quince años, la clase se llenaba e incluso otros profesores y estudiantes de mayor edad asistían a las charlas de Don Dámaso con una seriedad solemne.
Había pertenecido al Movimiento Sindical que dio origen a las J.O.N.S. siendo un crío, ya en la guerra y con  dieciséis años se unió al ejercito sublevado dónde por su edad estuvo de ayudante de un comandante que servía de interprete a los voluntarios portugueses del “Os Viriatos” por lo que pronto se familiarizó con estas gentes y con su idioma. Es en esta época dónde conoce a un poeta desaparecido en el frente de apellido Alvade con el que intercambia poemas, escritos y ensayos de escritores portugueses y brasileños. Puede que fuera el tal Alvade el que le hablara de los preciosos paisajes del Norte de Portugal.
Una vez acabada la guerra y desmilitarizado regresa a Salamanca a terminar sus estudios, cosa muy difícil por los enfrentamientos entre falangistas y requetés o entre los mismos falangistas por los seguidores de Hedilla y los “oficialistas” para seguir con la Revolución que España necesitaba y los que se habían apuntado al carro cuándo vieron que las cosas se ponían a favor. Aquí Dámaso pierde la fe y la esperanza de que las cosas realmente cambien y marcha a Madrid para continuar sus estudios, su hermana mayor ha muerto durante la guerra de tuberculosis, el mayor se ha quedado prácticamente ciego por la metralla en la batalla de Brunete, sus padres tienen que vender sus casa de Salamanca e irse a vivir a un pueblito de Valladolid con una hermana de su padre que se ha quedado viuda. El se las arregla para estudiar y trabajar en el Café Flor en Madrid de ayudante de cocina por las tardes y estudiando en la Universidad por las mañanas. Aquí conoce gente importante del mundo del periodismo y de la información, se entera que se va a constituir un cuerpo de voluntarios que  apoyarán a Alemania si esta invade Rusia (cosa que hizo en Junio del 1941) pero esto ahora solo está en la mesa de varios “activistas” pro alemanes, sus amigos le animan ya a mediados del mes de Diciembre del 40 a alistarse en la “Blue Division” cuando está a punto de alistarse tiene que salir corriendo para Valladolid por la gravedad de su padre al que le ha dado una angina de pecho y a los dos días un infarto, aquí se terminan las aventuras guerreras de Dámaso. Su padre fallece a finales del 41 y Dámaso se ha de hacer cargo de su madre y de su hermano invidente.
Consigue terminar sus estudios y en el año 1947 ingresa como profesor auxiliar en la Universidad de Salamanca dónde permanece hasta el año 52 de allí marcha a la nueva Alemania que ya comienza a despertar de entre sus ruinas físicas y morales. Friburgo es su destino final aquí se doctora en Literatura Clasica con una tesis final sobre Goethe, por ello alcanza un puesto en la cátedra de la ciudad de Brisgovia, allí trabaja bien entrados los 60 convertido en un alemán más pero con la “morriña” de su Salamanca natal. 
Al poco de llegar a España pierde a su madre y un mes después a su hermano que ya vivía en una residencia a causa de un grave problema neuronal provocado por la misma metralla que le dejó ciego. Dámaso no ha tenido tiempo entre trabajo, estudios  y ayudas a su familia en pensar en si mismo, mantuvo tanto

a su madre y hermano durante todos estos años gracias al dinero que enviaba desde Alemania, a su madre le compró nuevamente la casa que tuvo que dejar en Salamanca, la remozó y la adaptó para que su hermano pudiera vivir en ella sin complicaciones y con toda seguridad.
Se estuvo carteando con una profesora de latín  que conoció después en la Universidad de Oviedo, todos los veranos ambos viajaban a Grecia, Turquia países dónde Dámaso decía que encerraban más del ochenta por ciento de la Historia de la Humanidad. 
España se estaba reconvirtiendo, Franco había muerto en Noviembre del 75 y la libertad política vuelve al país, se organizan partidos, vuelven los exiliados, aparecen nuevos y viejos demonios y Dámaso se presenta por UCD para las elecciones del 77 por Salamanca, sale elegido pero renuncia a los pocos días sin decir el motivo de tal renuncia, sigue dando clase en Madrid y Oviedo  para instalarse en Portugal a principios de 1980.
Aquí en las laderas de la Sierra de Maráo, con sus amigos del “covil do lobo” entre buen vino verde “tripas aus molhos” “ Toucinho do ceu” y el rico bacalao que sabe preparar como nadie Maite mientras su marido Julián prepara el vinillo picante para los asados.
Dámaso mira hacia el Este a su querida España tan diferente a como él quería que hubiera sido, recordaba su infancia el amor por sus padres y hermanos, el triste final de  estos, la dura vida de su madre pero hoy la vida había alcanzado otro color, una música celestial se había instalado en el corazón de Dámaso  su querida profesora de latín por fin se había decidido y se iba a vivir con él allá en  las sierras del Maráo.(Mercedes estaba en camino).

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