Hoy 30
de Junio se cumplen 100 años del nacimiento de Dámaso H. de N. (oculto los apellidos a petición de su hija
Doña Mercedes).
Don
Dámaso fue ante todo un filósofo, un
hombre vitalista amante de la Historia de España y de Europa, dominaba además
del castellano, portugués, francés y
alemán, había estudiado en su Salamanca natal y en la Universidad de Friburgo
dónde se doctoró en Literatura Clásica, dio clases en Madrid, Salamanca y
Oviedo, escribió varios libros sobre literatura europea de entreguerras y se
retiró a la ciudad portuguesa de Vila Real dónde pasó sus último días de vida
en una casita próxima a la Capela Nova, todas las mañanas mientras pudo subía
en bicicleta hasta el santuario de Panoias dónde se sentaba a meditar sobre la
gloria romana y sus mitos y leyendas. Entre el santuario y sus continuas
visitas al Museo Arqueológico en dónde podía satisfacer su otra gran pasión la
arqueología, según me contó su hija Doña Mercedes.
Los
calurosos veranos solía irse a una granja que Don Jair Dosantos tenía en pleno
parque natural de Alvâo en cuyo lugar se reunían los dos con otros viejos
camaradas de estudios y aventuras. Se instaló en Portugal en 1980, tenía
entonces cincuenta años y exceptuando viajes esporádicos a Oviedo dónde asistía
a la Universidad y daba conferencias volvía enseguida a su nueva Patria: El
Corgo, su río inspirativo, afluente del Duero y dónde están las mejores cepas
para la elaboración del vino de Oporto, aquí se sentía feliz, descansado
coincidía con un matrimonio de Valladolid reporteros gráficos los dos que
habían vivido toda la “Revoluçao dos clavos” entre Lisboa y Oporto,
simpatizantes de Mario Soares aunque no pertenecían a ningún partido político,
estos se quedaron a vivir en Portugal a raíz de estos acontecimientos al
principio por cuestiones profesionales y después por el encanto de sus paisajes.
Allí simpatizaron con el Sr Dosantos y este les presentó a Dámaso a los cuatro
se les unió un apátrida de origen checo que tuvo que abandonar Praga en el
1945, era naturalista y pronto formaron lo que ellos llamaron el “covil do lobo”
en la granja de Don Jair.
Dámaso
había traducido a Kant y a Hegel, le
encantaba la filosofía alemana, nos dijo a sus alumnos un otoño del 65 que el
espíritu griego había preñado a todo el pensar alemán hasta esas fechas. Sus
lecciones eran siempre magistrales, era
el único profesor al que se le escuchaba en un reverendísimo silencio por
aquella tropa de estudiantes de catorce o quince años, la clase se llenaba e
incluso otros profesores y estudiantes de mayor edad asistían a las charlas de
Don Dámaso con una seriedad solemne.
Había
pertenecido al Movimiento Sindical que dio origen a las J.O.N.S. siendo un
crío, ya en la guerra y con dieciséis años
se unió al ejercito sublevado dónde por su edad estuvo de ayudante de un
comandante que servía de interprete a los voluntarios portugueses del “Os
Viriatos” por lo que pronto se familiarizó con estas gentes y con su idioma. Es
en esta época dónde conoce a un poeta desaparecido en el frente de apellido Alvade
con el que intercambia poemas, escritos y ensayos de escritores portugueses y
brasileños. Puede que fuera el tal Alvade el que le hablara de los preciosos
paisajes del Norte de Portugal.
Una vez
acabada la guerra y desmilitarizado regresa a Salamanca a terminar sus estudios,
cosa muy difícil por los enfrentamientos entre falangistas y requetés o entre
los mismos falangistas por los seguidores de Hedilla y los “oficialistas” para
seguir con la Revolución que España necesitaba y los que se habían apuntado al
carro cuándo vieron que las cosas se ponían a favor. Aquí Dámaso pierde la fe y
la esperanza de que las cosas realmente cambien y marcha a Madrid para
continuar sus estudios, su hermana mayor ha muerto durante la guerra de
tuberculosis, el mayor se ha quedado prácticamente ciego por la metralla en la
batalla de Brunete, sus padres tienen que vender sus casa de Salamanca e irse a
vivir a un pueblito de Valladolid con una hermana de su padre que se ha quedado
viuda. El se las arregla para estudiar y trabajar en el Café Flor en Madrid de
ayudante de cocina por las tardes y estudiando en la Universidad por las
mañanas. Aquí conoce gente importante del mundo del periodismo y de la
información, se entera que se va a constituir un cuerpo de voluntarios que apoyarán a Alemania si esta invade Rusia
(cosa que hizo en Junio del 1941) pero esto ahora solo está en la mesa de
varios “activistas” pro alemanes, sus amigos le animan ya a mediados del mes de
Diciembre del 40 a alistarse en la “Blue Division” cuando está a punto de
alistarse tiene que salir corriendo para Valladolid por la gravedad de su padre
al que le ha dado una angina de pecho y a los dos días un infarto, aquí se
terminan las aventuras guerreras de Dámaso. Su padre fallece a finales del 41 y
Dámaso se ha de hacer cargo de su madre y de su hermano invidente.
Consigue
terminar sus estudios y en el año 1947 ingresa como profesor auxiliar en la
Universidad de Salamanca dónde permanece hasta el año 52 de allí marcha a la
nueva Alemania que ya comienza a despertar de entre sus ruinas físicas y
morales. Friburgo es su destino final aquí se doctora en Literatura Clasica con
una tesis final sobre Goethe, por ello alcanza un puesto en la cátedra de la
ciudad de Brisgovia, allí trabaja bien entrados los 60 convertido en un alemán
más pero con la “morriña” de su Salamanca natal.
Al poco
de llegar a España pierde a su madre y un mes después a su hermano que ya vivía
en una residencia a causa de un grave problema neuronal provocado por la misma
metralla que le dejó ciego. Dámaso no ha tenido tiempo entre trabajo,
estudios y ayudas a su familia en pensar
en si mismo, mantuvo tanto
a su madre y hermano durante todos estos años gracias al dinero que enviaba desde Alemania, a su madre le compró nuevamente la casa que tuvo que dejar en Salamanca, la remozó y la adaptó para que su hermano pudiera vivir en ella sin complicaciones y con toda seguridad.
Se
estuvo carteando con una profesora de latín que conoció después en la Universidad de
Oviedo, todos los veranos ambos viajaban a Grecia, Turquia países dónde Dámaso
decía que encerraban más del ochenta por ciento de la Historia de la Humanidad.
España
se estaba reconvirtiendo, Franco había muerto en Noviembre del 75 y la libertad
política vuelve al país, se organizan partidos, vuelven los exiliados, aparecen
nuevos y viejos demonios y Dámaso se presenta por UCD para las elecciones del
77 por Salamanca, sale elegido pero renuncia a los pocos días sin decir el
motivo de tal renuncia, sigue dando clase en Madrid y Oviedo para instalarse en Portugal a principios de
1980.
Aquí en
las laderas de la Sierra de Maráo, con sus amigos del “covil do lobo” entre
buen vino verde “tripas aus molhos” “ Toucinho do ceu” y el rico bacalao que
sabe preparar como nadie Maite mientras su marido Julián prepara el vinillo
picante para los asados.
Dámaso
mira hacia el Este a su querida España tan diferente a como él quería que
hubiera sido, recordaba su infancia el amor por sus padres y hermanos, el
triste final de estos, la dura vida de
su madre pero hoy la vida había alcanzado otro color, una música celestial se
había instalado en el corazón de Dámaso
su querida profesora de latín por fin se había decidido y se iba a vivir
con él allá en las sierras del Maráo.(Mercedes
estaba en camino).


No hay comentarios:
Publicar un comentario