viernes, 15 de mayo de 2020

España se muere.




Todos hemos de morir en algún momento es así y debemos aceptarlo. Se puede morir de michas maneras, las más corrientes en estos tiempos es por una penosa enfermedad, léase cáncer, problemas cardiacos o de otro tipo, también de viejo, es decir por muerte natural o debido a un accidente de cualquier tipo, esto es así y así ha sido durante toda la existencia de la humanidad. Luego dentro de las enfermedades están las epidemias que a lo largo de la Historia se han propagado por todo el mundo hasta llegar a matar a gran parte de la población. Dicen que una gran pandemia acabó con los neandertales, después con egipcios, romanos, a causa de la peste  que visitaba al mundo antiguo y al moderno hasta acabar con la población de media Europa, después otros virus diezmaron a la población, viruela, gripe, etc. Ha sido así hasta nuestros días, pero ahora surgen nuevos virus no conocidos y menos sus causas, la peste se transmitia  a causa de  la suciedad, el agua corrompida, las ratas, era esa falta de higiene la que provocaba hasta el siglo pasado epidemias primero mundiales y después locales que diezmaban a la población.

Ahora las nueva pandemias parecen obra de lo más siniestro de la mente humana ¿Serán los virus del sida o el covid producto de laboratorios? Y si es así cual es la necesidad de crearlos, algunos, médicos incluidos dicen que puede ser una forma de guerra bacteriológica para destrozar la economía del contrario o también una forma cínica y criminal de acabar con la parte de humanidad sobrante (enfermos crónicos, ancianos, débiles físicos, etc) si es así estamos ante la terrible acción de gobiernos criminales a los que intereses espurios les hace utilizar estos métodos, también cabe la posibilidad de que la obsesión por crear armas químicas y bacteriológicas para mantener un equilibrio “armamentístico” con el enemigo les hace poner en marcha laboratorios que producen estos virus.

¿Y si por accidente uno de estos virus se escapa, se “pierde”? El caos originado es terrible, tanto o más que si fuera natural. ¿Es esto lo que estamos viviendo ahora con el covid 19? No se sabe ni nunca lo sabremos, ningún gobierno por muy fuerte que sea o que represente a un gran país se atrevería a acusar a nadie y menos a un monstruo económico, financiero y militar y con más de mil millones de habitantes como es el caso de China, y si como parece que insinúa el actual Presidente Trump pronto la prensa “libre” le ataca sin piedad. Es lo que hay, mientras países como el nuestro se desangra física y materialmente a causa de este maldito virus, echarle la culpa a alguien sea el que sea es muy fácil, nunca sabremos como habrían actuado otros pero si ha dejado en claro la incapacidad de nuestra Nación para hacer frente a episodios como este.
Mirarse el ombligo nunca ha sido bueno y estar repitiendo machaconamente que teníamos la mejor Sanidad Pública del mundo era solo un deseo que una realidad, por infinidad aunque inexplicables causas los diferentes Gobiernos han ido metiendo la tijera de los recortes en sus presupuestos, unos a causa de la crisis mundial, otros por la ineficacia del Gobierno anterior y otros como el actual para repartir mejor el dinero entre socios, amigos, fidelizar votantes y ayudar a asociaciones de difícil sino imposible interés común.

España se muere, pero no solo de coronavirus ni si me apremian a causa de la ruina económica, se muere de valores, de integridad y de falta de humanidad, mientras los geriátricos sufrían las terribles consecuencias del virus, nuestras autoridades miraban para otro lado o se echaban la culpa del error en la gestión, una y otra vez veíamos y escuchábamos en la televisión como el representante del Gobierno o el Ministro de Sanidad nos hacían  y nos hacen un recuento de ingresados, infectados, curados, fallecidos con sus respectivos porcentajes, todo se resume al final en un apunte estadístico, se nos engañaba con el estado anímico de los sanitarios gracias a nuestro minuto de las ocho aplaudiendo en el balcón pero los equipos sanitarios no terminaban de llegar, los diferentes programas de televisión hablaban de solidaridad, generosidad, colaboración, como si todo el pueblo estuviera colaborando en el afán de ayudar, proteger y animar a nuestros sanitarios mientras el Gobierno se afanaba en buscar ayudas entre sus socios para perpetuar el estado de alarma como una huida hacia adelante para ver si mientras alguien encontraba una vacuna o un antibiótico para paliar los efectos de la epidemia.

España se ha muerto. No es un mal presagio y menos un deseo criminal por hacer desaparecer a unos de las Naciones más fecundas que ha dado la Historia, España ha muerto de cansancio, de debilidad como lo hace cualquier cuerpo al que las distinta enfermedades le van matando y la última, un simple resfriado acaba con él. España ha muerte a causa de muchos años de Gobiernos desastrosos que poco a poco han ido minando su salud, España ha muerto de asco al tener que soportar dentro de sus instituciones a grupos asesinos, separatistas, o esperpénticos que por motivos difíciles de comprender han llegado al poder. Estos han sido los que le han dado el golpe definitivo pero España se estaba muriendo desde hace años, desangrando a causa de un terrorismo infame, una corrupción a todos los niveles y una degradación moral galopante, todos estos factores y otros muchos más de parecido relieve se han cebado en un cuerpo enfermo y probablemente cansado de existir.

España ha muerto por culpa nuestra, de todos, de nuestra incapacidad para ver las cosas de una manera racional, por no saber tomarlas decisiones correctas a su debido tiempo, de no cortar por lo sano con cualquier caso de corrupción venga de donde sea y la haya cometido el que sea. Nosotros con nuestra tozudez, con nuestro analfabetismo político, con nuestra ruindaz “democrática” la hemos ido asesinando poco a poco hasta que ese cuerpo malherido, enfermo, ha dicho basta.

España no se merece un final así como tampoco lo merecía Roma, Atenas o cualquier Nación de la Antigüedad por muy espléndida que haya sido. Aquí no ha habido invasión de los bárbaros pues los teníamos dentro, ni enemigos exteriores pues a estos les alimentábamos con enorme generosidad por los nauseabundos Gobiernos de siempre.

España murió a pesar de que nos llevásemos librando muchos siglos de ese final provocado por una esclerosis múltiple y ahora seremos testigos de su funeral y por ende del principio del fin de nuestra forma de vivir, de nuestra orgullosísima democracia, de nuestras “naciones” dentro de la Nación, pues nadie se librará de esto y ellos tampoco, comprenderán tarde que el daño que ellos han provocado les ha arrastrado a ellos también 

Deseemos un tiempo mejor para lo que haya de venir. Descanse en paz.

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