lunes, 29 de abril de 2019

VICTORIA DEL SOCIALISMO O DE SÁNCHEZ



Ante todo hay que ser elegante y felicitar a Pedro Sánchez por su holgada victoria en las elecciones del domingo. Y reconocer también que el aparato de marketing socialista en bastante mejor que el de los otros partidos que concurrieron en las urnas.

Sánchez tiene tirón, su sonrisa provocadora, su aire de galán de cine o de jugador de baloncesto hacen de él el clásico yerno ideal que toda señorona de derechas quisiera para sus hijas.

Los guaperas le han ido bien al partido socialista, no hay más que recordar a Felipe González y su irrupción en la política nacional, hasta ese momento nadie sabía un pimiento sobre el niño de Suresnes, ni el mismo Rodolfo Llopis socialista y miembro fundador del grupo masónico Electra y con un bagaje histórico notable pues llegó a ser presidente de la República en el exilio. Este tras el fracaso en las urnas en las elecciones del 1977 tuvo el gesto elegante de retirarse y dejar todo el protagonismo a Felipe.

A Sánchez aún le falta un poco para que le canten aquello de: “Felipe queremos un hijo tuyo” pero todo se andará, atributos físicos no le deben faltar al muchacho. Ahora veremos lo que da de sí no solo ante las féminas sino ante todo ese rebaño de cabreados que conformamos el aprisco.
Al parecer tiene sobrada mayoría para poder escoger a las “ninfas” que le ayudarán a gobernar. En la mente de todos está la del derrotado Iglesias, sus últimas apariciones en la tele con jersey de marca su buen aspecto gracias a su residencia en Galapagar le han servido para amortiguar la debacle

A mí me recordó a un misionero pidiendo medicinas para los negritos de África cuándo le vi en la tele con el librito en la mano (Constitución) su aire sosegado, algo no muy corriente en él y su prédica de jesuita en prácticas me cautivaron.

Dice un buen amigo y asiduo lector de prensa que en el debate vimos al mejor Pablo y al peor Sánchez pero lo que son las cosas el uno pudo maquillar un poco los resultados y el otro gano por goleada.

Iglesias, muy ufano, pretendía de Sánchez el Ministerio del Interior, es decir primero la Lubianka para después con nocturnidad y alevosía reconvertirlo en la Cheka, este cargo le viene que ni al pelo al profesor de derecho y de ciencias políticas y de la administración, o sea un Corcuera pero con peor leche y más estudios.

Debo reconocer que su santa esposa doña Irene Montero lo bordaría como ministra del Ejercito o directora General de Radio y Televisión Española, son gente joven, muy bien preparada con un espíritu de sacrificio enorme y una honestidad sin tacha.

Pero conocemos a Sánchez a este le gusta más dejarse querer por los independentistas catalanes, aquí coincide con los del partido popular, llegar a acuerdos con ellos es prioritario para “estabilizar el país” dice en cuánto le preguntan o sin preguntarle.

Ahora se tomaran un tiempo de descanso, el esfuerzo ha sido arduo, se ha alcanzado el poder y con mucha holgura, se ha derrotado a la “derechona” o al “Fascismo” según interese, y eso era improbable hace unos meses, pero la voluntad de los españoles es así, algo cupletera, nos gusta el sarao y que nos estén jodiendo cuatro años como poco.
Filoxides el Crítico

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