sábado, 25 de enero de 2020

Un error llamado Sánchez.


Dudé al pensar el título de este artículo, pensé mejor en haber escrito un mal llamado Sánchez pero he preferido dejar este en simple error a espera de males mayores, que llegarán, seguro que llegarán.

No hay nada más perverso en la política que la doble moral, es decir la adaptación, con todas las consecuencias posibles, del sujeto a cualquier supuesto con tal de alcanzar sus fines. Recuerdo a Castro cuando decía en los principios de la revolución cubana que nunca negociaría con los comunistas pues estos solo traían la pobreza y la ruina de los pueblos, poco tiempo después Castro y todos sus conmilitones  abrazaron la fe marxista con todas sus consecuencias.

Sánchez ha hecho lo mismo. Prometió a su electorado que nunca pactaría con los comunistas de Podemos pues ese pacto no le dejaría dormir por la noche como a mucho millones de españoles.

¿Qué ha ocurrido para un cambio de parecer tan radical? ¿Qué fue lo que le ocurrió a Castro? A este último puede que las presiones exteriores, su cercanía a los EUA, el poder de “persuasión” soviético le hicieran cambiar de opinión, puede también que su falta de orientación política le derivase a tomar esa fórmula de gobierno como la única legítima. ¿Le ocurre lo mismo a Sánchez?

Sánchez destila ambición, el poder le obnubila de tal forma que pierde el sentido del riesgo, la cercanía del abismo y cualquier otro peligro con tal de alcanzar sus fines. Es capaz de pactar con el mismo Mefisto con tal de conseguir el poder.

Muchos nos preguntamos ¿Cómo un personaje tan mediocre puede llegar a la presidencia sin ningún contratiempo? Esto es muy fácil de explicar si nos atenemos a lo acaecido en los últimos veinte o treinta años, para ser más exactos desde los últimos años del mandato de Felipe González este personaje que ahora pretende aparecer ante la opinión pública como el “crítico intelectual” del partido socialista, pero desde una posición “liberal”.

Aquellos últimos años del régimen felipista, aquel gobierno que parecía heredar los cuarenta años de franquismo cambiándolo por cuarenta años de felipismo, fueron un despropósito a todos los niveles, crecimiento del paro, inestabilidad jurídica, terrorismo de ETA, terrorismo de Estado, ineficacia y lo que es peor ¡Corrupción! Si escribo que es peor pues es causa de todo lo demás y justificación de todo ello.

Y mientras tanto la derecha, una derecha debilitada por su propia contradicción, falta de un ideario doctrinal libre de taras anteriores, sometida a errores del pasado, al egoísmo de muchos de sus dirigentes y a una falta de claridad de su programa, luchaba entre sus filas por encontrar un liderazgo que fuera capaz de enfrentarse sin complejos al socialismo imperante.

De entonces acá ha ocurrido de todo, gobiernos de derechas que nos sacaban de la crisis, gobiernos socialistas que nos empujaban a ella, crisis viene y crisis va, recortes y estabilidad, momentos mejores y peores pero nunca habíamos llegado a la radicalización política actual.

¿Y esto porqué?

Por la simple ambición de un personaje que ha ido cosechando derrotas dentro y fuera de su partido pero que por estas cosas del destino (fallos tremendos en nuestro sistema legislativo) ha conseguido alcanzar mediante pactos anti-natura el poder.

Pablo Castellanos definió muy claramente el final del felipismo con aquellas lapidarias palabras de:  “Nos va a costar mucho tiempo superar estos años de felipismo”. A Pablo Castellanos de le puede adjetivizar de muchas formas pero nunca de ser un hombre de “derechas”.

Pero volviendo a Sánchez ¿Cuál es el programa político del hijo avanzado de Zapatero? ¿Cuáles son sus consignas doctrinales? No le hemos oído ninguna singularidad en materia económica, social o educativa. Esta última la ha dejado en manos de diversos colectivos de su creación que venían impulsadas por su antecesor Zapatero o por sus “consejeros áulicos” de Podemos pero no es una reforma educativa a nivel de enriquecimiento cultural e intelectual sino la concepción marxista de esta, desde la organización familiar hasta la irrupción del Estado en las aulas.

Pues ese es el fin de todo esto ¡Cambiar el modelo de Estado! La fragmentación de la Nación con una propuesta aldeana, revanchista y falsa de una “Nación de Naciones” Unas naciones unidas en minúsculas, dónde partidos como el PSC, creación diabólica de Maragall para embaucar a los pobres charnegos y domarles en el redil del catalanismo más rancio o ERC una minoría parida del terrorismo de Tierra Lliure y sus consecuencias.

Sánchez para ello, no ha reparado en pacto alguno, él pretende alcanzar un “presidencialismo” a la americana, con plenos poderes, basado este en un amplio consenso en el Parlamento apartando a las derechas por el famoso “cordón sanitario” represaliando a estas al más estilo bolivariano sin importarle pactos con los pirómanos vascos o catalanes a los que se unirán gallegos y los que vayan surgiendo, prometiendo a estos lo imposible aunque el país, su país, se vaya a la ruina.

    (Iglesias no cumple los requisitos...........) 
                                                                        (Ahora Si.....)

“Ser de izquierdas o de derechas es una de las innumerables maneras que tiene el hombre de ser un imbécil, las dos son, en efecto, formas de hemiplejia moral”  <La rebelión de las masas> J.Ortega y Gasset

Ortega escribió su magnífica obra a partir del año 1929, ya vislumbraba desde su perspectiva filosófica la deriva del mundo y sobre todo la española, años convulsos, cambios constantes, desastres militares, la colaboración del PSOE con  la dictadura de Primo de Rivera, la radicalización de esta posteriormente, vio lo que se avecinaba y probablemente preagió su fatal desenlace.
Hoy no hay un Ortega ni un Unamuno tan en boga este último pero tan poco entendido. Sánchez puede que le haya leído, aunque lo dudo:
“ La barbarie es unánime. Es el régimen de terror por las dos partes. España está asustada de si misma, horrorizada. Ha brotado la lepra católica y la anticatólica. Aúllan y piden sangre los unos y los otros. Y aquí está mi pobre España, se está desangrando, arruinando, envenenando y entonteciendo…”.

¿Pretende Sánchez hacernos volver a vivir este infierno? ¿Considera legítimo encajar en su Gobierno a estos nuevos neo-marxistas de Podemos? ¿Ha calculado las consecuencias?. Su gobierno se mantiene mediante alfileres, le será imposible conseguir alcanzar acuerdos para los presupuestos, viviremos estos meses en “suspense” hasta que probablemente sean imprescindibles nuevas elecciones para después qué….. otra vez el mismo dilema, la misma tramoya, el mismo circo con los mismos actores. Esto requiere un cambio, pero un verdadero cambio producto de un pacto de Estado entre personas hoy por hoy desconocidas que avalados por su capacidad, neutralidad política y nivel jurídico  procedan a un cambio constitucional que impida el tener que vivir estos trances en el futuro.

PD. Los colectivos nacidos bajo el amparo de este Gobierno, no solo representan un cáncer para la Nación, sino el agente divisor de una sociedad que va enfermando a paso agigantados por culpa de este goteo doctrinal de “amoral institucionalizada” Un ateísmo para el pueblo vendido en capsulas de progresismo, tan chusco como el rancio proceder de las autoridades eclesiásticas pendientes solo de subsistir y de no perder la casilla de la Iglesia en nuestras declaraciones a Hacienda.
Filoxides de Ursália

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