Predice la vieja harpía
y no le falta razón.
Toca desempolvar
viejos recuerdos de la profundidad del alma antes de que esta se ahogue en esta
siniestra ciénaga en la que vamos cayendo.
No pierdas la confianza
pues caer se puede seguir cayendo hasta fines ilimitados la cuestión es poder
levantarse a tiempo.
Ahora me pregunto ¿Qué
haría mi madre con el viejo cuadro que dominaba el despacho de mi padre, dónde
terminó?
Es lo que tienen
las mudanzas, casi siempre van unidas a la muerte de un familiar o la triste
disyuntiva de tener que abandonar el terruño, Ahora quizás no es así, la gente
cambia de estancia por capricho en muchos casos o por cambio social, en estos
casos no dejan nada atrás o lo dejan todo pues nadie quiere recordar su pasado
si este ha sido triste, penoso o simplemente humilde.
El viejo cuadro
era un fotografía de una revista de la época, creo que de Arriba o del ABC, no
lo recuerdo, en la que se veía a Eva Perón de perfil en una preciosa
fotografía, creo recordar que en blanco y negro o con un color muy tenue, el
tiempo me ha borrado ese recuerdo.
Yo soy de los
chicos a los que las latas de carne que llegaban desde la Argentina me hicieron
crecer, luego cuando Franco se deshizo de los viejos camisas azules nos llegó
la leche en polvo de los americanos que también vino a sofocar la carestía que teníamos
los que vivíamos en las grandes ciudades o en lo que había sido primera línea del
frente.
En aquellos tiempos
comían los de los pueblos ¡qué suerte! ¿Quién no tenía un par de gallinas o un
cerdo escondido en alguna cochiquera por ahí perdida?. En Madrid teníamos lo
justo, las cartillas de racionamiento iban despareciendo y el bloqueo
internacional se suavizó, aunque había carestía de muchas cosas, pero a mi edad
ni lo necesitaba o al menos no me resultaba imprescindible para vivir, nos conformábamos
con poco para ser felices.
Mi padre era un
entusiasta del General Perón, decía que Perón nos había traído a España a Eva,
el tango y a Di Stefano, no sé si esto fue y este orden,
Tengo la sensación
de no encajar en este mundo, estoy desubicado me cuesta asimilar todo lo que
ocurre a mi alrededor y por ello me siento extraño ¿Será un signo de vejez?
Puede ser.
“En un tiempo de
engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”
(George Orwell)
Ahora lo difícil es
saber si es cierta tú verdad pues al parecer se contradice con la de muchos hombres
¿Estaré equivocado o loco tal vez?
Nunca llegué a pensar
que podría cambiar tan rápido nuestra sociedad, es como si hubiéramos ido en
carreta y de pronto nos subimos a un auto de carreras. El vértigo de la
velocidad no te deja ver con perspectiva y así poder diferenciar lo real de lo
representado.
Todo se vuelve
borroso, las imágenes pasan deprisa muy deprisa, no te da tiempo a asimilar lo
visto así que cualquier comentario sobre ello te pude parecer real sin llegar a
serlo.
Creo que debe uno
pararse a reflexionar de vez en cuando, pero no mucho pues esto puede tener
consecuencias fatales para la salud. Nadie en su sano juicio es capaz de
comprender la maraña de hechos convertido en noticias que te bombardean
constantemente hasta que por el mismo sistema que te martillean el cerebro las
hacen desaparecer. ¡La noticia convertida en la anti-noticia!
Uno no puede tener
la certeza de lo que ha vivido sea cierto en su totalidad, pues solo hemos sido
espectadores y muy pocas veces protagonistas, pero esas poca veces son reales
¡son mis verdades! Y por ello no consiento que me las echen abajo aquellos que
ni las vivieron, ni quizás las entiendan por ignorancia o maldad, ambas son dos
graves pecados pero la primera no tiene absolución alguna.
Acaban de advertir
de la peligrosidad de un virus, otro más. El caso es tener alarmada a la
humanidad, es un proceso vital entre guerras, hay que mantener en vilo a las
masas, la comodidad la convierte en
herrumbre, la oxida.
Nadie quiere morir
de una forma tan poco heroica, y no solo los románticos, nuestra vanidad es muy
grande tanto como nuestra ambición y como diría Brasillach no hemos venido a
este mundo para pasar por él como si fuéramos mierda.
Ya no sé si lo
dijo Brasillach, Rebatet, Celine o cualquier otro romántico francés, lo que si
estoy seguro es que lo dijo un francés los españoles somos más cáusticos. Esto
me delata, se percibe claramente que la lectura de mi juventud fueron los
jóvenes franceses de entre guerras, aquí había demasíada pelea callejera, los
puños no han sido lo nuestro, desgraciadamente somos más de arma blanca.
Volviendo a mi
padre creo que en su interior era un ferviente seguidor de Nietzsche aunque
aparentara estar más próximo a Bakunin,
o ¿Quizás Sorel? Se debatía entre el anarquismo y la disciplina
militarista ¿Una contradicción o simple cuestión de estilos? No sé o pude
preguntar nunca, la razón me llego tarde y él ya se había ido. Puede que algún
día allá en el Hades o en cualquier paraíso celestial nos encontremos y le
pueda hacer la pregunta si la recuerdo pues el tiempo borra todo hasta las
ganas de saber. Uno busca respuestas durante algún tiempo luego e cobija en el
silencio.
Filoxides de Ursalia

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