jueves, 30 de enero de 2020

Malos tiempos se avecinan.



   Predice la vieja harpía y no le falta razón.

Toca desempolvar viejos recuerdos de la profundidad del alma antes de que esta se ahogue en esta siniestra ciénaga en la que vamos cayendo.

No pierdas la confianza pues caer se puede seguir cayendo hasta fines ilimitados la cuestión es poder levantarse a tiempo.

Ahora me pregunto ¿Qué haría mi madre con el viejo cuadro que dominaba el despacho de mi padre, dónde terminó?

Es lo que tienen las mudanzas, casi siempre van unidas a la muerte de un familiar o la triste disyuntiva de tener que abandonar el terruño, Ahora quizás no es así, la gente cambia de estancia por capricho en muchos casos o por cambio social, en estos casos no dejan nada atrás o lo dejan todo pues nadie quiere recordar su pasado si este ha sido triste, penoso o simplemente humilde.

El viejo cuadro era un fotografía de una revista de la época, creo que de Arriba o del ABC, no lo recuerdo, en la que se veía a Eva Perón de perfil en una preciosa fotografía, creo recordar que en blanco y negro o con un color muy tenue, el tiempo me ha borrado ese recuerdo.

Yo soy de los chicos a los que las latas de carne que llegaban desde la Argentina me hicieron crecer, luego cuando Franco se deshizo de los viejos camisas azules nos llegó la leche en polvo de los americanos que también vino a sofocar la carestía que teníamos los que vivíamos en las grandes ciudades o en lo que había sido primera línea del frente.

En aquellos tiempos comían los de los pueblos ¡qué suerte! ¿Quién no tenía un par de gallinas o un cerdo escondido en alguna cochiquera por ahí perdida?. En Madrid teníamos lo justo, las cartillas de racionamiento iban despareciendo y el bloqueo internacional se suavizó, aunque había carestía de muchas cosas, pero a mi edad ni lo necesitaba o al menos no me resultaba imprescindible para vivir, nos conformábamos con poco para ser felices.

Mi padre era un entusiasta del General Perón, decía que Perón nos había traído a España a Eva, el tango y a Di Stefano, no sé si esto fue y este orden,

pero si lo decía mi padre para mí era sagrado.

Tengo la sensación de no encajar en este mundo, estoy desubicado me cuesta asimilar todo lo que ocurre a mi alrededor y por ello me siento extraño ¿Será un signo de vejez? Puede ser.

“En un tiempo de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario” (George Orwell)

Ahora lo difícil es saber si es cierta tú verdad pues al parecer se contradice con la de muchos hombres ¿Estaré equivocado o loco tal vez?

Nunca llegué a pensar que podría cambiar tan rápido nuestra sociedad, es como si hubiéramos ido en carreta y de pronto nos subimos a un auto de carreras. El vértigo de la velocidad no te deja ver con perspectiva y así poder diferenciar lo real de lo representado.

Todo se vuelve borroso, las imágenes pasan deprisa muy deprisa, no te da tiempo a asimilar lo visto así que cualquier comentario sobre ello te pude parecer real sin llegar a serlo.

Creo que debe uno pararse a reflexionar de vez en cuando, pero no mucho pues esto puede tener consecuencias fatales para la salud. Nadie en su sano juicio es capaz de comprender la maraña de hechos convertido en noticias que te bombardean constantemente hasta que por el mismo sistema que te martillean el cerebro las hacen desaparecer. ¡La noticia convertida en la anti-noticia!

Uno no puede tener la certeza de lo que ha vivido sea cierto en su totalidad, pues solo hemos sido espectadores y muy pocas veces protagonistas, pero esas poca veces son reales ¡son mis verdades! Y por ello no consiento que me las echen abajo aquellos que ni las vivieron, ni quizás las entiendan por ignorancia o maldad, ambas son dos graves pecados pero la primera no tiene absolución alguna.

Acaban de advertir de la peligrosidad de un virus, otro más. El caso es tener alarmada a la humanidad, es un proceso vital entre guerras, hay que mantener en vilo a las masas,  la comodidad la convierte en herrumbre, la oxida.

Nadie quiere morir de una forma tan poco heroica, y no solo los románticos, nuestra vanidad es muy grande tanto como nuestra ambición y como diría Brasillach no hemos venido a este mundo para pasar por él como si fuéramos mierda.

Ya no sé si lo dijo Brasillach, Rebatet, Celine o cualquier otro romántico francés, lo que si estoy seguro es que lo dijo un francés los españoles somos más cáusticos. Esto me delata, se percibe claramente que la lectura de mi juventud fueron los jóvenes franceses de entre guerras, aquí había demasíada pelea callejera, los puños no han sido lo nuestro, desgraciadamente somos más de arma blanca. 

Volviendo a mi padre creo que en su interior era un ferviente seguidor de Nietzsche aunque aparentara estar más próximo a Bakunin,  o ¿Quizás Sorel? Se debatía entre el anarquismo y la disciplina militarista ¿Una contradicción o simple cuestión de estilos? No sé o pude preguntar nunca, la razón me llego tarde y él ya se había ido. Puede que algún día allá en el Hades o en cualquier paraíso celestial nos encontremos y le pueda hacer la pregunta si la recuerdo pues el tiempo borra todo hasta las ganas de saber. Uno busca respuestas durante algún tiempo luego e cobija en el silencio.
Filoxides de Ursalia

No hay comentarios:

Publicar un comentario