Los Ministros del 82 <Por el
Cambio> a la buena vida.
Las noches de este
caluroso mes de Agosto se me hacen largas, demasiado largas. Aún así las
prefiero a los tediosos días llenos de gente ociosa, bulliciosa y pesada.
Intento
sobrellevarlo con paciencia y curiosidad ¿Curiosidad de qué? De todo, pues cómo
dicen por ahí a los viejos nos da por sacar periódicos antiguos, dietarios
viejos, apuntes en hojas amarillentas y libros que se releen una y otra vez,
pues algunos son de rabiosa actualidad a pesar de los años en los que salieron.
Esta noche sobre
las cuatro y media de la madrugada me he puesto a curiosear unas páginas del
diario El Mundo de hace unos ocho o diez años sobre el primer gobierno
socialista de Felipe González ¡Si ese que barrió en las elecciones! Qué tiempos
aquellos cuanta ilusión puesta en el cambio, aunque ciertamente no sabíamos cual
iba a ser el cambio pero a los españoles nos va la marcha y cansados de los
paniaguados de la UCD mirábamos a González como al libertador Simón Bolivar o
menos pomposamente, como las vacas al tren.
¿Qué fue de aquel
equipo de gobierno que acuñó lo de progresista? A Felipe le vemos actualmente
en todos los telediarios intentando enmendarle la plana a Sánchez aunque yo
pienso que lo hace con la boca pequeña, queda bien con sus socios en los
consejos de administración dónde está empleado.
Guerra y Almunia
siguen en política, el primero dando conferencia, interviniendo en simposium y
hasta hace bien poco sentado en su sillón parlamentario. Almunia ocupa un alto
cargo en la Comisión Europea. ¿Y el resto, que hace le resto?
De aquellas
elecciones que arrasaron con un 48% de los votos a su favor con aquel lema: “Por
el cambio”. Lo único que quedó fue lo del cambio, sobre todo para el patrimonio
de los hombres del Presidente, dije hombres ¡Sí! Pues en aquel gabinete tan progresista no
cabía mujer alguna, cosas del cambio.
El flamante Ministro de Economía Miguel
Boyer, un verdadero multimillonario de
la “beautiful people”,
el que expropió Rumasa por orden de su jefe Felipe. Tratar de rastrear sus
pasos por los encerados pasillos de los consejos
de Administración de la empresa privada (FCC, Logística de Hidrocarburos, Hispania, donde
ganaba 1,5 millones de euros al año), resulta casi tan proceloso como
documentar sus idas y venidas entre los entresijos del capitalismo financiero)
Y Javier Solana, el flamante Ministro de Cultura, le
hombre de los zapatos más brillantes de todo el ejecutivo. Durante sus años
mozos se ocupo de escribir lo panfletos anti Otan tan “demodé” en el PSOE, para
luego, en el año 1995 convertirse en su Secretario General y ordenar el
bombardeo de Yugoeslavia y más tarde en Mr. Pesc Alto Representante de la
Política Exterior y Seguridad Común de la UE.
José Barrionuevo, Ministro de interior. Después de su
paso por la cárcel, pasó tres meses de los diez años que tenía de condena,
gracias a un indulto. Continuó con su puesto de Inspector de Trabajo, invirtió
un dinerito en las constructoras Jeos Integral y Scalea y ahora creo que vive
jubilado en un pueblo de Almería. Amenazó con que “tiraría de la manta” y hasta
el momento nada de nada.
Narcis Serra, Ministro de Defensa, un personaje que no
había prestado el servicio militar (claro ejemplo para los ministros que
vendrían después) Estuvo al frente de Telefónica, dimitió de la presidencia de
Caixa Catalunya por la quiebra de esta y creo que sigue ligado a Telefónica en
sus negocios en Sudámerica.
Carlos Sochaga, Ministro de Industria, él que dijo
aquello de: España es el país dónde más rápido se puede hacer uno rico (él se
hizo, por supuesto) este personaje se instaló en el “Lobbysmo” y tras un móntón
de cargos en diferentes consejos de administración el hombre va viviendo.
Fernando Morán, Ministro de Exteriores. El hombre de los
chistes, dicen que todos ellos partían de la maquiavélica mente de Guerra.
Javier Moscoso, Ministro de la Presidencia. Fue Fiscal
General del Estado después de dejar a González y más tarde Presidente de un
Editorial.
Jose Mª Maravall, Ministro de Educación y Ciencia.
Tomás de la Quadra-Salcedo, ministro de Administración Territorial.
Ernest Lluch, Ministro de Sanidad, un hombre que proponía
el acercamiento con los que luego le asesinaron (la ETA)
Fernando Ledesma, Ministro de Justicia. Tuvo el “honor”
de apadrinar a Zapatero como consejero de Estado.
Julián Campo, Ministro de Obras Públicas y Urbanismo
Enrique Barón titular de Transportes. Después llegó a la
presidencia del Parlamento Europeo.
Y por último Carlos Romero Ministro de Agricultura, Pesca
y Alimentación, continuó años después con Zapatero como funcionario de Economía
y Hacienda.
Casi todos ellos ligado después a importantes puestos en
la Dirección de Grandes Corporaciones, una curiosidad comparando aquel grupo de
jóvenes más cercanos al Che Guevara que a Rockeffeller, pero la pasta es la
pasta.
Filoxides el Crítico

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