lunes, 8 de julio de 2019

El control del rebaño



¿Usted se considera dueño de sus actos? ¡Sí! Perdóneme pero Usted es un imbécil.
No hay nada más que ver el semblante de la gente de hoy en día para ver a qué grado de docilidad hemos llegado, te fijas en una cara y es la expresión de la mayoría, la simpleza del borrego, la mirada del conformista.

¿Qué puedo hacer? Pregunta el aborregado.
 -Tú, ya nada. Seguir con esa vida plácida de bóvido amaestrado.
 -Pero si yo me manifiesto, acudo a los “meeting”, me comprometo con las causas solidarias, sigo lo dictados actuales, me considero una persona moderna, sin atavíos…….

A esto  le llamo: La letanía quejica. El yo se hace dueño de la situación cuando no es cierto, el yo es un cuerpo dónde se oculta la vulgaridad y lo que es peor, el miedo. ¡Sí, el miedo! Pues amigo mío el miedo condiciona nuestra vida hasta el punto de no dudar nunca de lo que la mayoría dice o hace.


¿Usted tiene una hipoteca, paga uno o varios créditos, lleva a sus hijos a un colegio de pago o subvencionado, da igual, se marcha de puente, tiene el móvil que aparece en la TV, compra en el super, ve el último espectáculo de su artista preferido, utiliza una o varias tarjetas de crédito, está entrampado hasta las orejas? ¡Usted es un perfecto cretino!

Hoy estamos sometidos al imperio de la moda y no solo en la de vestir sino hasta en la de pensar, de manifestarse, de “auto proclamarse” El hombre actual no piensa, no actúa sigue las pautas que se le marca, obra tal como lo hace el vecino hasta para preparar una barbacoa, se siente feliz pero es, en el fondo, un desgraciado, un infeliz adoctrinado.

Nadie tiene el coraje de enfrentarse con lo “políticamente correcto”, ninguno de Ustedes se atreve a dudar de lo que la TV u otro medio de comunicación les “aconseja” día tras día, hay muchas cosas que perder (o que pagar) como para dudar de lo que estos medios recomiendan y enfrentarse a ello es oponerse a “casi toda la comunidad” por esta causa Usted no actúa, no hace más que lo que los “medios le sugieren”

Si a Usted le “invitan” a intervenir en una manifestación en favor de tal o cuál quimera, Usted traga bilis, se traga los principios, si aún le quedan y asiste, si hay una cacerolada Usted interviene, si hay una concentración Usted va. ¿Es Usted un buen demócrata, un perfecto ciudadano? ¡No! Usted lo único que pretende es no estar señalado por los demás, no sentirse aislado, ni parecer la oveja negra del rebaño. Usted quiere seguir pagando las letras del automóvil, los cuarenta años que le quedan de hipoteca, las clases de guitarra de la niña y el curso de informática del niño.

Usted es un buen padre y hará esto por sus hijos, lo de la mujer es otra cuestión, si es que le dura todavía. Y si la tiene en casa probablemente viva “emancipada” con su propio trabajo, su coche aunque no sea necesario y el apartamento en la playa, ese al que solo pueden ir quince días en verano pero que se lo compraron por indicación o sugerencia de una cuñada que tiene otro al lado pero a la que no puede ni ver.

Usted forma parte de toda esa morralla de individuos a la que el “Estado” o quien lo dirige tiene cogido por los testículos, no podrá dar un paso que no esté sujeto a los acondicionamientos que ese “Estado” le imponga, de una manera más o menos sutil pues la amenaza de perderlo todo siempre está en el aire “Cuánto más se tiene más se pierde” decían en la Antigüedad, ahora sería “Cuánto más se debe más se teme”

Usted no puede apartarse de lo “correcto” sin ser inmediatamente “estigmatizado” marcado como las bestias con el hierro candente de la indiferencia, el desprecio y el aislamiento, le verán como un bicho raro, le puentearan en el trabajo, y su futuro se pondrá mucho más negro que lo que Usted ya se había preparado.

Hoy hay que ser “moderno”, sumarse a las redes sociales, tener un grupo de WhatsApp con los compañeros o con los amigos del pub, pertenecer a un gimnasio medianamente decente pues uno debe seguir los dictados de los “influencers”, asistir a cualquier evento que esté de moda o simplemente que pertenezca a un colectivo influyente.

Así su integración en la manada es completa, Usted pertenece de pleno derecho a la colectividad, es un buen ciudadano y mantendrá sus derechos tal y como la “sociedad” requiere y predica.

¿Hasta cuándo?
                                                                                                                               Filoxides el Crítico

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